Es imprescindible seguir hablando de fosas

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Imagen de este lunes de un cartel que prohíbe el paso ante la torre de vigilancia del campo de concentración alemán nazi Auschwitz I en Oswiecim (Polonia). / Jacek Bednarczyk (Efe)
Imagen de este lunes del cartel que prohíbe el paso ante la torre de vigilancia del campo de concentración nazi Auschwitz I, en Oswiecim, Polonia. / Jacek Bednarczyk (Efe)

Al comenzar la década de los 60 Alemania, en plena recuperación económica y moral tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, se las prometía muy felices. Tanto como para ignorar la verdad de su historia reciente, como para no tener noción del pasado, como para desconocer lo que sucedió durante el Holocausto. El país sólo tenía futuro: quería mirar para adelante y olvidar el olor de las bombas y el sabor del sometimiento. Muchos de los asesinos nazis más despiadados desaparecieron entre bambalinas para desprenderse del uniforme y reincorporarse discretamente a una sociedad que solo quería crecer y volver a sonreír.

La población alemana no sabía lo que había sucedido en Auschwitz. Muchos soñaban con borrar para siempre el disco duro de la memoria de todo un país. Pero los cazadores de nazis continuaron trabajando, y llegó el juicio de Frankfurt, y los supervivientes fueron entrevistados, y algunos asesinos juzgados, y la historia fue rescatada paso a paso.

Estos días se celebra el 70 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. Coincidiendo con la sucesión de actos y homenajes se ha estrenado en España “La conspiración del silencio”, película en la que el actor italo-alemán Giulio Ricciarelli debuta como director. La cinta analiza cómo durante 20 años tanto el Gobierno como las instituciones alemanas formaron parte de una conspiración para encubrir los crímenes nazis. “Los procesos del Auschwitz fueron el primer intento de un pueblo de juzgar a sus propios conciudadanos, y eso es muy importante, hacer frente a la historia. Creo que para un ser humano y para la sociedad es esencial”, asegura Ricciarelli.

La conclusión del director es contundente: “Es imprescindible seguir hablando de Auschwitz”. Y lo es porque solo las personas son capaces de cambiar la historia, de buscar la verdad, de encontrar la redención en la justicia. “En democracia, los pueblos tienen que hacer frente a la historia”, reconoce el cineasta cuando le preguntan por las sucesivas negativas a investigar los crímenes de la dictadura franquista. Por eso es imprescindible seguir hablando de fosas. De esas 2.400 fosas comunes ya identificadas, de las que solo se han abierto 400. De esas fosas en las que aún están enterrados de mala manera 100.000 ciudadanos. ¿Quién no quiere hacer frente a la historia? ¿Quién tiene miedo a la verdad? ¿Quién mantiene viva en España la conspiración del silencio?

“Tic, tac, tic, tac”, dice un Pablo Iglesias que anuncia la cuenta atrás para Rajoy y su política miserable, también con las víctimas del franquismo. “El programa sobre Memoria Histórica de Podemos será el que nos hagan las asociaciones", asegura un Juan Carlos Monedero, que reconoce la necesidad de “rehacer el relato de la Transición”, de situar “las políticas de memoria en el corazón de la reinvención de la democracia en España” y de crear inmediatamente una Comisión de la Verdad.

Fotogramas (YouTube)

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3 Comments
  1. Mecacholo says

    Sólo hay que querer.
    Y otra lectura: curioso que fuera el Ejército Rojo el que liberara Auschwitz. Quiero decir: qué poco ha trascendido eso. Pareciera que los únicos que lucharon contra la Alemania Nazi fueran estadounidenses.

  2. Albéniz says
  3. Albéniz says

    Aerial video of Auschwitz-Birkenau
    http://www.bbc.com/news/world-europe-30953301

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