La doble lucha de los coinfectados por el virus de la hepatitis C y el VIH

Sato Díaz *

Manifestación celebrada en Madrid para apoyar el tratamiento farmacológico necesario a los afectados por la hepatitis C. / Efe
Manifestación celebrada en Madrid el pasado 10 de enero para exigir al Gobierno el tratamiento farmacológico necesario para todos  los afectados por la hepatitis C. / Efe

Mientras la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C continúa exigiendo al ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, un tratamiento para todos los enfermos, habiendo llenado las calles de Madrid de manifestantes en su apoyo y llevando sus reclamaciones hasta el Parlamento Europeo, algunos de ellos mantienen una doble lucha. Los coinfectados por el virus VHC, que ocasiona la hepatitis C, y por VIH, que ocasiona la enfermedad del sida, suman entre 60.000 y 80.000 personas en España, según el Grupo de Estudios del Sida (Gesida). "Tenemos el problema de que no toleramos los antiguos tratamientos contra la hepatitis C, porque nuestros organismos no soportan los efectos de esos medicamentos, ya que el sida nos hace tener las defensas muy bajas", explica a cuartopoder.es Arancha Murillo, una de las participantes en el comité organizador de la Plataforma NATC (Naturales Alternativas Tradicionales Complementarias), que agrupa a algunas de estas personas.

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Por ello, desde esta plataforma se unen a las reclamaciones comunes de los afectados por la hepatitis C, pero reclaman al Gobierno que sus casos se consideren como preferenciales a la hora de la administración de los tratamientos. "Queremos tratamientos para todos los enfermos de hepatitis C, pero a nosotros no nos pueden tratar con los antivirales antiguos", comenta Murillo. El doctor José Luis Rodríguez Agulló, quien fue presidente de la Comisión Nacional del Aparato Digestivo y jefe del Servicio de Digestivos del hospital de Fuenlabrada, corrobora esta reclamación desde su perspectiva médica. "Tienen que tratarlos porque los medicamentos anteriores, como el interferón, para ellos son mucho peores y tienen un porcentaje de curación muy bajo", explica el doctor. Por ello, Rodríguez Agulló considera que estos casos deben estar entre las prioridades de tratamiento, "junto con los cirróticos descompensados y los compensados tienen que incluir también a los que padecen simultáneamente la otra enfermedad".

Y es que el porcentaje de enfermos de sida que además padecen la enfermedad de la hepatitis C es bastante elevado. "Un 65 por ciento de las personas con sida está coinfectado también por el VHC", dice Murillo. Según Rodríguez Agulló, esto es así porque "las vías de transmisión son bastante similares". El virus de la hepatitis C puede transmitirse por vía sanguínea, por vía sexual y de la madre al hijo, aunque las dos últimas formas son menos comunes, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por su parte, el VIH se contagia por el contacto con diversos líquidos corporales de personas infectadas, como la sangre, el semen o las secreciones vaginales y, de la madre al hijo, mediante la placenta, al entrar en contacto con fluidos durante el parto y a través de la leche materna. "Los coinfectados mueren antes por la hepatitis C que por el sida, hay que recordar que el sida ha pasado de ser considerada una enfermedad mortal a ser crónica", reflexiona el doctor, quien concluye que "por ello, es indiscutible que hay que tratarlos con los nuevos antivirales, en combinación de dos o más de ellos, me refiero a antivirales de segunda generación como el sofosbuvir o el simeprevir".

Sin embargo, la lucha de la Plataforma de coinfectados no termina aquí. "Nosotros queremos tratamientos para todos y siempre apoyaremos estas reclamaciones, por eso estuvimos presentes en la marcha de Madrid hasta la Moncloa y en los encierros en los hospitales, pero tenemos otro problema específico, la estigmatización social que sufrimos por ser enfermos de sida", relata Murillo. "La palabra sida tiene unas connotaciones muy negativas todavía", añade. "La manifestación del otro día concentró a muchísima gente, pero si la hubiéramos organizado nosotros no habríamos podido congregar a todas esas personas porque hay un problema de visibilidad muy grande. Hay compañeros que están estigmatizados y por ello no encuentran trabajo y tienen problemas al llevar a sus hijos al colegio", asegura.

Por eso, desde la Plataforma NATC, como desde otros colectivos y asociaciones que trabajan en favor de los afectados por el sida, "llevamos años luchando, hemos vivido la estigmatización de la aparición de la enfermedad, donde se nos relegaba a la marginalidad y a la muerte, y ahora, aunque hay muchos compañeros que no están ya entre nosotros, seguimos reclamando nuestros derechos", explica Arancha Murillo.

"Tenemos que buscar una normalización social, trabajar para que nuestros hijos que también padecen esta enfermedad crónica sepan llevarla con normalidad, y para que no nos afecten los recortes en Sanidad por la crisis", añadía. Cuestionada sobre esta última afirmación, se pregunta: "Ahora nos administran una medicación de antivirales de 600 miligramos, cuando antes era de 800, ¿esto es porque en realidad es suficiente o porque no hay dinero para medicamentos?".

(*) Sato Díaz es periodista.