Lo que su miedo esconde

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Hugo Martínez Abarca *

Hugo Martínez AbarcaHay veces que los enemigos de uno son el mejor espejo de la realidad propia. Es lo que está pasando con las reacciones a los resultados del 24M. La primera impresión fue de desbordante alegría por la victoria de las opciones de cambio en las grandes ciudades (especialmente quienes tenemos la suerte de vivir en una de las que protagonizará el cambio y de qué manera) y de cierta contención ante unos resultados autonómicos más o menos modestos. La reacción, en cambio, del Partido Popular ha sido menos contenida.

Esperanza Aguirre tiene la virtud (llamémoslo así) de eclipsarlo. Su patética pataleta de la semana siguiente al 24M ha dificultado ver que la jefa del tinglado madrileño del PP no ha caminado sola. Yolanda Barcina fue quien equiparó el resultado con las elecciones alemanas que auparon a Hitler; Ana Palacio (promotora de la guerra de Irak que permitió la expansión del ISIS) explicó la relación entre el “paraíso comunista”, la “nostalgia del Califato”, el ISIS y los resultados electorales del 24M. Grandes empresarios como Villar Mir o el presidente de la CEOE, Joan Rosell han mostrado su preocupación con menos extravagancia, como es propio de quien no tiene que hacer méritos ante sus superiores. Incluso internacionalmente ha habido reacciones a la importancia de los cambios, desde la inquietud de los poderosos a la alegría del equipo de Varoufakis, que vería en el 24M español un factor de fuerza para las negociaciones con sus acreedores.

Los gobiernos del PP han robado mucho favoreciendo a esos constructores, banqueros, empresas energéticas y de telecomunicaciones que unas veces recompensaban (recompensan) financiando ilegalmente para engordar los sobres, otras poniendo en marcha la puerta giratoria para que el sobre lleve retención de IRPF y cotización a la Seguridad Social. Lo más probable es que tras las elecciones del 24M pierdan muchísimo poder local y autonómico. Esto genera una consecuencia aún más terrible que el no poder seguir robando desde esas instituciones: la imposibilidad de colocar en puestos bien remunerados a tanta gente que sabe tantas cosas. Un pronóstico: cuando pasen estas semanas y definitivamente el PP no pueda colocar a suficiente gente, empezaremos a saber más de lo que sabemos y el actual goteo constante de informaciones sobre las tramas se convertirá en un chorreo. Dijimos en campaña que en estas elecciones se estaba jugando mucho dinero y mucha cárcel y no creo que sin este factor se pueda entender la bochornosa alarma que intentan generar. Quizás así se entienda mejor, por ejemplo, que la presidenta del PP de Madrid ande desesperada por conseguir gobiernos de concentración total, parcial o del tipo que sea pero que le permita colocar a su gente, más que a ella.

Si tal pronóstico es bueno, la crisis del PP sólo acaba de comenzar. Ello, junto al enorme factor simbólico del cambio inusitado en las grandes ciudades, hace imprevisible el camino hacia las generales. A ello hay que sumar el relativo fracaso de la 'operación Ciudadanos': si bien es cierto que Ciudadanos ha sacado un resultado extraordinario para ser un partido sin implantación fuera de Cataluña, hoy podemos descartar que venga a sustituir a Podemos convirtiéndose en el voto aparentemente de cambio y que se siente de igual a igual como opción de gobierno, dado que no lo es en ninguna comunidad autonómica ni en ningún gran ayuntamiento. Y además tiene delante un papelón previo a las generales: si, por ejemplo, en Madrid dan el gobierno a un PP en constante escándalo tendrán muy difícil seguir presentándose como alternativa sensata para frenar la corrupción.

El resultado es que las elecciones del 24 de mayo han debilitado casi todas las respuestas que desde el poder político se dieron a la grieta abierta en las pasadas europeas. Ahora se abrirán otras respuestas y la más segura será el intento de asfixia de los ayuntamientos que sirvan de ejemplo al cambio. No le faltan resortes al Estado para machacar a un ayuntamiento díscolo, especialmente con la reforma del artículo 135 de la Constitución y las leyes de estabilidad presupuestaria y de régimen local. Tratarán, sin duda, de que lleguemos a las elecciones generales con la idea de que el cambio es un caos ingestionable o que no es para tanto y que al final nosotros también pasamos por el aro.

Lo que las reacciones al 24M nos dicen es que además de la inmensa responsabilidad de gobernar grandes ciudades e influir decisivamente en gobiernos autonómicos que no tendrán mayoría absoluta, tenemos abierta la posibilidad real de ganar las próximas elecciones generales y cambiar el país. Nos urge que esa posibilidad no genere sólo el ridículo del poder sino que también sean un motor de alegría popular constituyente. No hay mejor campaña electoral que el optimismo. Y, por una vez, podemos tener incluso el optimismo de la razón.

(*) Hugo Martínez Abarca. Miembro de Convocatoria por Madrid y candidato electo en las elecciones autonómicas por Podemos. Es autor del blog Quien mucho abarca.
2 Comments
  1. ARKAITZ says

    la esperanza aguirre la yolandita barcina el villar mir el joan rosell anta palacio pepero hilerianos psicopatas del opus die de pro seran ingresados en la clinica psiquiatrica lopez ibor por su trastorno mental con episodios de avaricia neoliberal por el bien de la marca españa

  2. ARKAITZ says

    EL MIEDO CAMBIA DE BANDO LA MAFIA CRIMINAL NAZI GURTELIANA DEL PPGATE OPUS DEI CAERAN CON SUS HUESOS EN LA MACRO PRISION PSIQUIATRICA POR SAQUEO DE ESPAÑA

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