Asco

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Javier Maroto, durante la presentación de la Ruta Social del PP. / J. J. Guillén (Efe)

«A mí este tío me da un asco que no puedo ni verlo», ha dicho Javier Maroto, vicesecretario Sectorial del PP, de su colega de partido Luis Bárcenas. Y lo ha dicho en serio, francamente malhumorado, yo diría que incluso teatralmente indignado. Para redondear la imagen de cabreo, tolerancia cero con la corrupción, ha dicho más cosas del ex tesorero y ex gerente de su partido, todas ellas en el lado opuesto al «Luis se fuerte» de su jefe Mariano Rajoy: «Es un delincuente… No sé si se pueden hacer las cosas peor y ponerle más mala saña… ha hecho un daño tremendo al PP», ha dicho. Y ha recomendado tomar medidas para que «no haya nunca más un tío como éste en la política».

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Todavía resonaba el eco de las palabras de Maroto, sangre nueva con viejas pantomimas, cuando el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco imputaba cuatro delitos (prevaricación, malversación de caudales públicos, cohecho y fraude) a Salvador Victoria, exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid y número dos en el Gobierno de Ignacio González. El juez ha impuesto a Victoria como medidas cautelares su presentación mensual en el juzgado, prohibición de salir de España sin permiso de la Audiencia Nacional y la retirada del pasaporte.

Ignoro el asco que sentirá Javier Maroto por Salvador Victoria, pero me imagino que será monumental. Un asco desmesurado, grandioso, solo comparable al que siente por Bárcenas. ¿Y por Rodrigo Rato, Francisco Granados o Jaume Matas? ¿Sentirá también asco Maroto por ellos? ¿Un asco normal o un asco de no poder ni verlos? ¿Y por Sonia Castedo, Ángel Acebes, Jesús Sepúlveda o Carlos Frabra?

Con su voz seria, su gesto circunspecto y su contundente vocabulario, un asco que no puedo ni verlo, Maroto quiere transmitirnos cuán lejos se encuentra de Bárcenas, la bandera de la corrupción popular. En las antípodas. Bárcenas es un delincuente, dice, y yo, que siento asco por él, soy el futuro. Y nosotros nos lo creeríamos y votaríamos al PP dentro de unos meses, qué duda cabe, si no fuera por algún pequeño detalle. Como que mientras Maroto nos cuenta cuán grande es su asco por Bárcenas, la Audiencia confirma la fianza de 18 millones de euros para Rato por indicios de fraude y blanqueo.

Se fuerte, Maroto.