Vergüenza

Irene_Lozano_PSOE
Irene Lozano durante el acto de presentación en el polideportivo Magariños de Madrid de las candidaturas del PSOE a las próximas elecciones. / Fernando Alvarado (Efe)

Si fuese una traidora no estaría aquí (UPyD), estaría
en otro partido
. Irene Lozano, julio de 2015.

Irene Lozano, ex diputada de UPyD fichada por Pedro Sánchez para refrescar sus listas a las elecciones generales, fue recibida el pasado domingo con aplausos en el acto de presentación de los candidatos del PSOE al Congreso y el Senado en el polideportivo Magariños de Madrid. Normal todo ese cariño, hace poco más de un año Lozano no solo había acusado al PSOE de corrupto, sino que había dicho que el ideal europeo de los socialistas era “que esto fuera una mezcla de Suiza y Sicilia”.

Publicidad

Han pasado meses desde aquellas declaraciones que sobreviven en las hemerotecas pero no en el corazón de unos socialistas bonachones que desconocen el término rencor. ¿Quién no te ha acusado de evasor y de mafioso alguna vez en la vida? ¿Quién no ha asegurado sin querer que del partido fundado el 2 de mayo de 1879 por Pablo Iglesias "no quedarán ni los huesos"? ¿Quién no ha dicho en alguna ocasión que los socialistas han consentido las prácticas corruptas de cargos públicos” y han permitido “la impunidad de cargos públicos acusados de corrupción”? En el PSOE han nacido para perdonar: Los regüeldos de Felipe González, el socialismo caviar de José Bono y compañía, las puertas giratorias de sus líderes, la corrupción andaluza, la ineptitud crónica… ¿Por qué no van a ser capaces de mirar para otro lado ante cuatro improperios del fichaje estrella para las próximas elecciones? Una socialista de los pies a la cabeza como Lozano, criada en la escuela progresista de Rosa Díez, bien merece una miaja de desmemoria y una bonita alfombra roja.

Regenerar la política, eje del discurso de Lozano, ejerciendo de tránsfuga, podría parecer una misión cuanto menos complicada. Sobre todo porque hasta hace cuatro días sus planes 'regeneradores' pasaban por tender puentes con Ciudadanos y acabar "con el PPSOE" (y con "las élites políticas que se suceden a sí mismas"). Nada más lejos de la realidad. Vivimos en un país educado en el cristianismo, que es bondad y perdón sobre todas las cosas. Por eso todo es posible en un panorama político, el nuestro, que intenta reconstruirse sobre cimientos podridos: un partido que remodeló su sede con dinero negro, un presidente que pidió al corrupto número uno que fuese fuerte después de saber que tenía 40 millones de euros en Suiza, unos socialistas que dan palos de ciego, unos medios de comunicación entregados al poder...  

El ministro Montoro reconoció que algunos compañeros suyos de partido se avergüenzan de ser del PP. Como hay camaradas recientes de Lozano que se avergüenzan de ser socialistas. Es la sensación de pérdida de dignidad que producen los últimos coletazos, ojalá fuese así, de la vieja política.