La religión del periodismo

Jaime Alonso, portavoz de la Fundación Francisco Franco, es uno de los invitados habituales de La Sexta. No tan habitual como Marhuenda o Inda, prácticamente en plantilla, pero habitual a fin de cuentas: le he visto varias veces dando doctrina fascista en la cadena progresista de Atresmedia. La última de ellas fue la noche del pasado sábado. Y cuando Alonso está ocupado, por ejemplo poniendo flores frescas en la tumba del caudillo, le sustituye Juan Chicharro, el mismísimo presidente de tan impresentable asociación.

Le cuento todo esto porque mientras con un ojo veía en La Sexta al portavoz de la Fundación Francisco Franco negando la historia y haciendo apología del fascismo, con el otro leía en la portada de La Razón el titular de una entrevista con García Ferreras, director de la cadena: “La religión del periodismo es la decencia”.

Publicidad

En La Sexta Noche conectan con el portavoz de la Fundación Francisco Franco. Y cuando éste lanza su habitual discurso aberrante, ese que hemos escuchado otras veces en esa misma cadena, el presentador y algunos tertulianos parecen sorprenderse, primero, y horrorizarse después. “¡Pero qué barbaridades dice este hombre!”, “¡No hay derecho a semejante discurso!”, “¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar esta mierda?”. Solo les falta pensar/decir: “¿Quién puede ser tan necio como para dar voz a semejante energúmeno?”

Publicidad

Alonso, encantado de tener a su disposición una cámara y un micro, negó los crímenes del franquismo, culpó a la izquierda del golpe de estado, restó importancia a la crueldad del dictador… y en La Sexta le interrumpieron, le corrigieron, pusieron caras de espanto, de no creerse lo que estaba pasando. Como si les pillase por sorpresa su miserable intervención, como si estuviesen viéndole en Telecinco, como si no fuesen ellos los que le llaman una y otra vez para aliñar sus programas con un toque de guindilla facciosa, como si no le tuviesen en la agenda como animador del cotarro. Es decir, de la audiencia. O sea, del dinero.

 “La religión del periodismo es la decencia”, dice el director de la cadena que da voz al fascismo para luego fingir espanto. De la cadena que ha convertido a Inda y Marhuenda en sus principales opinadores. Que hace que la verdadera religión del periodismo sea la pasta.