DOMINGO

La pereza

  • "Los referentes de antes caen, los de ahora ni existen: los políticos siguen siendo uno de los principales problemas expresados por la ciudadanía"
  • "El escenario perfecto para los portavoces de la desidia, para las hinchadas de la nada. Los charlatanes ya están haciendo cola para vender fórmulas mágicas que, por otro lado, ya conocemos."
  • "¡Crisis! ¡Crisis!", dicen los papeles. Y, por eso, España vuelve a ser protagonista"

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Una zapatilla de estreno se entretiene deslizando por la acera una hoja marrón recién caída de un árbol. Quizás, el olor fuerte del forro de los libros del nuevo curso, ese plástico, produzca una breve ilusión: quiénes serán los profesores nuevos, quién la compañera de pupitre, qué tratará esa asignatura… Pero no, el otoño es una mierda, siempre lo ha sido, qué pereza. El fin del verano, los días se van acortando hasta que, de repente, anochece a la hora de la siesta. Algunas ferias y fiestas rezagadas, como la de Albacete, aparece cuando ya no se ve el agosto por el retrovisor para traer un poco de mambo a la desidia. Este año, ni eso.

La cartulina Agosto 2020 ya está a punto de girar sobre su propio eje, de desaparecer. Llega septiembre. Las cigüeñas, rumbo al sur. La gota fría. Los cromos de la Liga de Fútbol Profesional. Se ralentiza la recta final del año. El momento de las rupturas de las parejas, dicen. La depresión: el transtorno afectivo estacional suele fortalecerse en otoño, meses después, con la primavera, tienden a desaparecer algunos de esos sentimientos de desesperanza y pesimismo. Este año, la pandemia nos ha robado la primavera y recibimos a las verbenas con las plazas vacías.

El pasado martes, Pedro Sánchez comparecía ante los medios después de la celebración del primer Consejo de Ministros del nuevo curso. Comunicación política: relajado, buen anfitrión que dio las bienvenida a los periodistas que informan en Moncloa. En la medida de lo posible, mantén la sonrisa, presidente, le aconsejarían. Que se aleje de aquellas comparecencias de marzo, de abril, tan difíciles, cuando todo estaba rodeado de tragedia y olía a muerte.

El otoño, tras el verano más extraño. Se han adelantado demasiado los rebrotes, la segunda ola ya está sentadita y cómoda, a pesar de que los turistas casi ni llegaron a pasar por aquí. Madrid, otra vez, Madrid, vuelve a situarse en el epicentro de la pandemia, de Europa. Los contagios por las nubes, los hospitales se preparan para lo peor, la olvidada atención primaria no da abasto, faltan efectivos otra vez. Las abuelas y los abuelos vuelven a temer por sus vidas después de algún encuentro familiar en las últimas semanas y de reencontrarse con los abrazos, nunca esperaron que la recta final se pondría tan cuesta arriba.

Los jóvenes, en el punto de mira todo el rato, van intuyendo que lo de encadenar trabajos precarios será, en todo caso, un privilegio durante demasiado tiempo. Y lo de bailar hasta el amanecer parece un sueño lejano. Muchos adultos, con el agua al cuello, aferrados a un ERTE de horizonte difuso. Otros, esperando que llegue de una vez por todas el Ingreso Mínimo Vital. Otros, esperando en una cola de una asociación vecinal al reparto de la cesta de alimentos. Se abren los colegios, de momento. Es la hora del recreo, cuidado.

“Todo esto ha abierto un capítulo de vergüenza que ha degradado a mi generación públicamente. Se ha degradado él, ha degradado a la institución y con él nos hemos degradado los que acompañamos el proceso. Hemos sido desnudados y yo me siento avergonzado". Las palabras son de Iñaki Gabilondo, referente periodístico de una época, sobre la espantada a Emiratos Árabes de Juan Carlos I este verano. Las últimas actuaciones del emérito suponen motivo de vergüenza y han causado un gran impacto sobre una generación que le vio como uno de los símbolos de aquellos años que supusieron un avance histórico. Los símbolos no dan de comer, pero ayudan a tener esperanza y generan certezas. Ya ni eso. Los referentes de antes caen, los de ahora ni existen: los políticos siguen siendo uno de los principales problemas expresados por la ciudadanía en sucesivas encuestas del CIS. Los gestores de la crisis más compleja, no huelen la confianza de sus conciudadanos.

Hospitales, desempleo, miedo. Muerte, pobreza, depresión. El escenario perfecto para los portavoces de la desidia, para las hinchadas de la nada. Los charlatanes ya están haciendo cola para vender fórmulas mágicas que, por otro lado, ya conocemos. La historia se repite, la tragedia y la farsa se van alternando. Es el momento idóneo para que los mediocres aspiren a robar el foco en el proscenio. Los atardeceres otoñales se imponen este año, en el que no tuvimos primavera. La pereza va ganando terreno. El bostezo se turna con el llanto. "¡Crisis! ¡Crisis!", dicen los papeles. Y, por eso, España vuelve a ser protagonista.

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5 Comments
  1. JOSÉ REPISO MOYANO says

    TODOS SE MERECEN LA PUTREFACCIÓN MORAL QUE TIENEN.
    Unos, por quedarse inmóviles y no mover ni un dedo por algún bien o por Dios. Otros, por dejarse engañar-manipular-instrumentalizar por grupos de mal ideológicos o de manipulación o de mal valorar. Otros, por callarse, callarse y mil veces CALLARSE cuando ven a una sinrazón-injusticia y no hacen nada, nada por ayudar al menos un poco al que lucha a razón. Otros, por hacer lo contrario al buenismo que presumen, sí, viven como en un teatro y todo en ellos es simulado e hipocresía. En fin, ¡todos merecen la mierda que les cae en las caras!, ¡todos! José Repiso Moyano https://youtu.be/9ERO7-c3NYU

    1. Sebastian Martinez says

      El artículo de Sato Díaz, estupendo. Tu comentario, José Repriso, lo podrías haber dicho más alto pero no más claro. Well done.

    2. Miguel says

      No puedo estar más de acuerdo ; los españolistos merecemos todo lo que nos continúe granizando encima , producíendo a algun@s hasta placer y regocijo todo este desastre de país que de hemos conseguido bajo la soberanía .de una mafia estatal y el consentimiento con el beneplácito de la ignorante ,incauta y adoctrinada sociedad española .
      Salud.

  2. ST says

    Casi sin querer, parece que se halla algo de consuelo en que cada una de las frases que lees en un artículo hubieran plasmado de forma ordenada las ideas y sensaciones que se te agolpan en la cabeza. Como si hubieras transformado todo ese ruido en una melodía; una melodía triste y deprimente, pero que reconforta en cierta manera. Nunca he tenido una sensación de alienación tan extendida, es levantarse por la mañana y el peso de la realidad estropea los 5 segundos de inocente ignorancia.
    Supongo y espero que dentro de unos años veremos el 2020 como un mal sueño, una pesadilla que olvidar, pero mucho me temo que quienes más la olviden sean los gobernantes y mandamases esos que han recortado durante años una sanidad y unos recursos públicos que nunca hacían falta hasta que lo han hecho.

    1. Sebastian Martinez says

      ST, por si hallases algo de consuelo en mi comentario, ahí va: creo que somos muchos los que nos sentimos alienados, creo que no estás sola. En el momento en que las prioridades de uno mismo no son compatibles con las de la mayoría, es casi imposible no sentirse alienado. Ánimo, que lo necesitamos.

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