‘La visita’: buena idea destrozada por una realización espantosa

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La visita
Cartel americano de La visita. / universalpictures.com

Lo de Night Shyamalan es una tragedia. Para una idea que tiene nueva y decente, va y se la carga con una forma de rodar tan equivocada como mareante. Una pena lo de este hombre, guionista y realizador que renovó el genero de terror con El sexto sentido, una película tan tramposa como brillante y protagonizada por un prodigio de la interpretación como fue el niño Haley Joel Osment. Tras este 'exitazo' de taquilla, llegó una película mejor, escrita con la misma brillantez pero con más sensibilidad y estilo: El protegido.

Señales, con un entregado Mel Gibson, es un film con momentos magníficamente rodados (como la contemplación de Joaquin Phoenix de un vídeo aficionado en un cumpleaños y en el que vemos por primera vez a los extraterrestres invasores) pero con un final bochornoso. No solo comete la torpeza de mostrarnos, y de forma muy burda, la amenaza que ha sido invisible o solo sugerida durante todo el film, sino que además se saca de la manga una explicación para cerrar el film (los marcianos son alérgicos AL AGUA) vergonzosa.

Y a partir de esta película todo fue una calamidad en la carrera de este señor, marcada por las trampas argumentales y los giros tan inesperados como gratuitos. Pasó con la ridícula El bosque y la todavía más ridícula La joven del agua, uno de los films más espantosos, y no exagero nada, que he visto en toda mi vida. La desastrosa El incidente acabó de rematar esta etapa en la que pretendió regenerar el cine fantástico y acabó siendo una parodia de sí mismo.

Tras esta etapa, llegó su periodo más comercial e impersonal con Airbender y After Earth, dos desastres que lo llevaron a refugiarse en la televisión, en la fallida serie para Fox Wayward Pines. Un carrerón, vamos.

Y ahora Shyamalan regresa a sus orígenes con una película pretendidamente perturbadora en la que dos críos van a visitar a sus abuelos, dos viejos siniestros que comienzan a hacer cosas muy extrañas. Y es una lástima, porque esta película tiene una idea argumental muy buena que, por supuesto, no voy a destripar aquí. La descubrimos, como marcan las reglas de Shyamalan, al final de la película.

El mayor error de La visita es su forma, cómo está rodada. Que el film sea un documental filmado por la protagonista adolescente y su hermano (y que, por cierto, se nos ha ocultado muy deshonestamente en el trailer) es una decisión garrafal. Primero porque marea y segundo porque no te tragas la gran mayoría de los planos, lo que esa cámara capta. No hay dios que se lo crea, es un completo disparate.

Así, La visita es una indigesta mezcla entre Psicosis y El Proyecto de la Bruja de Blair en la que no son soportables las parrafadas sobre teoría del documental que suelta la repelente niña y mucho menos los numeritos de hip hop del nene, que, todo hay que decirlo, con su humor y talento interpretativo se apodera de la película. Él es quien aporta grandes dosis de humor a una película que a veces se escora hacia la comedia pero de forma muy errática.

Y para colmo de males, Shyamalan, famoso por el brillante uso de sus bandas sonoras (normalmente del gran James Newton Howrad), ha decidido no incluir música alguna en La visita, una cagada sensacional. Prescindir de su mejor aliado, la música, es verdaderamente escandaloso.

Como lo es el uso spiebergiano de los traumas infantiles. Aquí los dos protagonistas han sido abandonados por su padre, al que no perdonan la ausencia, y los dos nos lo cuentan a cámara como la cosa más normal del mundo. Y lo que es peor: Shyamalan se copia a si mismo y plagia lo peor de su filmografía. ¿Recuerdan ese ridículo uso del béisbol en Señales? Pues aquí lo vuelve a hacer, otro trauma ligado al béisbol como catarsis ante la adversidad, ante el mal. No se puede tener la cara más dura, M. Night.

El mejunje final es muy decepcionante, y tras una interminable colección de sustitos gratuitos (el verdadero terror es otra cosa, amigo), el final son en realidad tres finales, a cada cual más idiota e increíble.

Lo dicho: una idea cojonuda de partida destrozada por un guión farragoso, tramposo y pretencioso y una realización inepta. No hay derecho. Retírese ya, señor Shyamalan, que no da usted una.

Trailers in Spanish (YouTube)

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2 Comments
  1. Leo Rojo says

    Lo de Shyamalan da muchísima pena, sí; pero bien pensado, ya se le veía venir desde el principio con ese Sexto Sentido que lo pierde todo tras el primer visionado. Es una peli para ver una vez y nunca más. Este hombre y los finales ridículos forman ya una tautología. Cuando fui a ver El bosque, la gente se descojonaba viva en la sala. Con razón.

  2. Nemo says

    Creo que estás bastante equivocado en cuanto a tu crítica, empezando porque es prejuiciosa. La visita es una película que plasma un suceso real de una forma bastante convincente (ayuda la ausencia de música, y si investigas un poco sobre el síndrome vespertino verás muchos más detalles), las actuaciones están muy logradas. Y los «sustitos» son más profundos de lo que, creo, das a entender. También exageras los traumas infantiles. En general me parece que basas tu crítica en fallos anteriores del director y no en el contenido de la película. Buenos días

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