Carta a Pérez de Albéniz

45

Montserrat Domínguez *

Estimado Javier,

No puedo dejar de responder a tu último artículo en cuartopoder.es porque en él viertes tantos insultos y descalificaciones, y demuestras tan poco conocimiento del medio en el que llevas tiempo ganándote la vida, que a mí, que soy una recién llegada, no me dejas otra opción que señalar la cantidad de incoherencias que destilas en él.

Nos llamas “basura sensacionalista”, “burdo montaje”, nos acusas de  contribuir al hundimiento de la profesión, de “robar noticias a periodistas de verdad” y de anular el sentido crítico de los lectores, además de llamar “obsoletos” a los periodistas que creen que es posible el periodismo sin papel. Dices que El Huffpost es lo peor que le podría pasar al periodismo. Y además, dices algo que me cabrea especialmente: llamas “esquiroles” a los blogueros que escriben en el Huffpost, porque no cobran como tú.

Nosotros no robamos noticias. Al igual que tú -que en el blog enlazas en siete ocasiones a El Huffington Post y una a El Confidencial- enlazamos a las noticias, entrevistas, videos o artículos de opinión que nos parecen más interesantes de la web, y por tanto invitamos a los lectores a que entren en otros medios. Los especialistas en audiencias nos dicen que no es una buena idea, porque transfieres tus lectores a otros medios de la competencia, pero nos parece una manera transparente y elegante de reconocer el trabajo que hacen otros colegas y otros medios. En vez de fusilar y apropiarnos de lo que dicen, les invitamos a conocer la fuente original, y a entrar en cuartopoder, en El Mundo, en El País o en Vanity Fair, por citar sólo algunos de los medios en los que colaboras o has colaborado. Quienes allí escriben no sienten que les estamos robando, porque ya conocen algo que tú pareces ignorar, que es la fuerza de la nueva economía en red, la de los enlaces.

La gratuidad de los medios -como en el que tú escribes- y su impacto sobre el negocio tradicional que sustenta el periodismo es un gran debate ahora mismo. Pero sentenciar la muerte del periodismo por la irrupción de internet es pretencioso, y además falso. Nuestra profesión pasa por momentos muy complicados porque tiene que adaptarse a una revolución tecnológica sin precedentes, pero los que exploran nuevas fórmulas acabarán por encontrar el camino. Otros prefieren llorar como plañideras por lo que fue y ya no es, mientras esperan con fruición la hora del entierro para poder decir: "¿Lo ves? ¡Si ya te lo decía yo!"

Y si te resulta preocupante la gratuidad, ¿qué problema tienes entonces con la publicidad? Me resulta chocante que desprecies a nuestros blogueros porque su texto aparezca entre anuncios de coches, cuando a ti no parece molestarte que tu blog aparezca entre anuncios de entidades bancarias y grandes eléctricas. Aclárate, Javier.

Veo que has prestado una atención especial a las noticias sobre Madonna y su pecho al aire, las de los gatitos y animales, el post de Boris Izaguirre y los blogs de los políticos que defienden sus ideas en El Huffington Post. Otros lectores han leído, además, el blog de Tipos Infames sobre el libro inédito de Juan Marsé; los de científicos como María Blasco o Carlos Duarte, el del antropólogo Ignacio Martínez Mendizábal; el del pediatra Jesús Martínez o el delicioso post de Carlos Moreno y su cóctel dedicado a Casillas; el poeta Luis García Montero está escribiendo, tan bien como él sabe, sobre fútbol. Tus insultos hacia ellos están fuera de lugar. No sólo los periodistas escribimos, ni todo lo que escribimos es periodismo;  no sólo los periodistas tenemos derecho a tener blogs, ni todos los que escriben blogs quieren cobrar. También hay periodistas que bloguean en El Huffpost, y tienen sus razones. Su caso no es tu caso, así que ahórrate darles lecciones. Son mayorcitos para decidir si quieren escribir, sobre qué, y dónde.

Cada uno lee lo que quiere, y en El Huffington Post tratamos de cubrir el mayor número posible de temas, sabiendo las limitaciones de una redacción muy pequeña, de sólo ocho personas. Pero los ocho periodistas que estamos allí aportamos lo mejor de nuestro criterio, conocimiento y profesionalidad para hacer el mejor medio posible. Estoy segura de que pronto creceremos,  como lo ha hecho The Huffington Post, que tiene en estos momentos más de 200 periodistas en plantilla, además de otros tantos profesionales que son imprescindibles en un medio digital. Este año han conseguido su primer premio Pulitzer. Ya ves; comenzaron siendo pocos, y han acabado por construir lo que muchos agoreros como tú decían que era imposible.

Y una cosa más. Dices que anulamos el sentido crítico. Te invito a que leas los comentarios de los lectores del Huffpost a las noticias y los blogs que publicamos. Ese es el gran hallazgo, la gran revolución de los medios online: todos están invitados a participar, muchos lo hacen, y a través de esa capacidad crítica enriquecen, avivan y amplifican el debate. Tampoco cobran. Lo hacen porque la comunicación ha entrado en una fase nueva y apasionante. El periodismo también.

Yo no te deseo lo peor, como tú a nosotros, sino larga vida a cuartopoder.es, especialmente mientras esté bajo la dirección de un periodista al que admiro tanto como Paco Frechoso, con firmas tan valiosas como las de Luis Díez o Esther Jaén. Hay muchas fórmulas de explorar las nuevas oportunidades que se abren al periodismo y a la comunicación en la era digital. cuartopoder es una de ellas, y El Huffington Post es otra.

Que tengas un buen día.

(*) Montserrat Domínguez es periodista y directora de El Huffington Post.
45 Comments
  1. Luján says

    Puedo entender en cierta medida el punto de vista de Montserrat Domínguez. Cada uno puede hacer lo que quiera y publicar según las condiciones que le parezcan más oportunas, pero no sé por qué se extraña de que la critiquen después de declaraciones como “No entendemos el blog como un trabajo”.

  2. Monica says

    Montserrat, relájate mujer. Para poder entender la ironía de Albéniz hay que estar relajado. Se ve que pecas ya de soberbia, ese mal que afecta a los jefes de Prisa. Y acepta la opinión de los demás con un poco de humildad…Acepta al menos lo que es evidente: que en un grupo empresarial cuyo consejero gana 8,2 millones igual podían pagar algo a los colaboradores. Ah, es verdad, que pagan con visibilidad. Ay,calla, que escribir un blog no es ningún trabajo…Si es que la idea que nace enferma…

  3. Iván says

    Muy clarificador que cuando habla de gratuidad se refiera a que el contenido sea accesible para todos sin coste pero no comenta en ningún momento lo de que no pagan a los autores, que es de lo que se queja todo el mundo.

  4. sarmientodegamboa says

    Pero los periodistas del Huff cobran ¿no? Y ¿de dónde sale ese dinero? ¿Y quién lo genera? ¿Y cuál es el valor que añaden sus empleados? Entiendo -aunque a disgusto- este mundo del TODO VALE -mal llamado modernidad-, y que lo que han descubierto es cómo aprovecharse del lícito ego de los que escriben gratis, o tienen ingresos garantizados por otras vías y se toman la escritura como un pasatiempo, pero que quieran venderlo como un avance me mata. Javier tiene todo mi apoyo, que al peso no es «moco de pavo», y que representa ya a tres generaciones dedicadas a la comunicación y el periodismo.

  5. pedro says

    Montserrat respira

  6. carmen says

    Estoy de acuerdo con el artículo de Javier, y me sorprende que Montserrat Domínguez deje la radio para dirigir esto. Si nosotros mismos devaluamos nuestro trabajo qué esperamos? Eso de la visibilidad suena arrogante. Una vuelta de tuerca más y te cobrarán por publicar y “hacerte el favor de q te lean”. Los lectores buscamos reportajes en profundidad, con fuentes identificables o identificadas, con información contrastada y eso se tarda en elaborar y escribir muchos días. Creo q hace tiempo que los medios se han convertido en auténticas churrerías (de churros y porras). Si el Huff es un agregador de contenidos, dejénlo claro en cada comparecencia pública y corrijan la idea, que por otro lado van vendiendo ustedes mismos, de que es un nuevo medio de comunicación. A eso, en mi periódico se le llamaba «refrito» de noticias, ahora le llaman agregador que es más cool.

  7. Y más says

    ¡Ay!

  8. freexmen says

    No me ha interesado demasiado el H.post, pero no estoy de acuerdo con los insultos y descalificaciones del texto de Albéniz. No veo mucha diferencia entre el modelo empresarial del Hpost y otros medios de comunicaión españoles. Quizás la diferencia es que en vez de usar becarios sin sueldo, colboadores gratuitos a la espera de hacerse un nombre y contratos que pagan media jornada pero trabajan jornada y media, quizás, la diferencia sea que en Hpost los que no cobran son políticos, artistas y profesionales que pueden permitirse no ver el «blog como un trabajo». Por lo demás veo en la polémica más canguelo y pelea territorial seudomafiosa que otra cosa, aunque la disfracéis de cuestión de principios. Siempre podéis ir al «Sálvame» para continuar la trifulca, además, Albéniz, creo que ahí sí que pagan.

  9. sarmientodegamboa says

    Si no ves mucha diferencia… mal vamos.

  10. freexmen says

    Si tú sí ves mucha diferencia… Quizás no sepas a dónde vamos ni dónde estamos

  11. Pemán says

    En los pocos dias que lleva el Huff en la red a mi ya me han censurado decenas de comentarios solo por su contenido contrario al PSOE, comentarios correctos de forma y contenido. Si eso es progresismo prefiero ser facha.

  12. sarmientodegamboa says

    Pues seguramente sea así… aunque puede que no.

  13. Albert- says

    Menuda pieza la Sra. Dominguez. Según ella el periodismo ha entrado en una nueva fase.
    La fase en que cuatro jefazos se lo llevan crudo. Mientras politicuchos (o sus negros) se hacen autobombo, y una legión de aficionados o becarios les rellenan la publicación a cambio de la nada.
    Yo cobrando lo que cobra Dominguez, llevando esa plantación de algodón que dice nuevo periodismo… también defendería lo indefendible. O no, que algunos tenemos algo de honor.

  14. carmen says

    Sí, sí, lo de «nuevo periodismo» es lamentable. Es como un ex director de un periódico, que se jactaba de tener una «redacción joven», después de haberse cepillado a los mejores, más experimentados y hábiles periodistas. Éstos pasaron a engrosar los gabinetes de prensa y por ahí siguen…

  15. inteligibilidad says

    Me ha decepcionado la carta por los grandes errores de argumentación. Me quedo con el de la publicidad, sobre la que tengo una pregunta: Si los «bloggueros» no cobran, ¿a quién van las ganancias de la publicidad que el medio puede colocar gracias a sus entradas?

  16. Akebono says

    Los beneficios van a un fondo para ayudar a los jóvenes periodistas que deben trabajar gratis para tener algo que poner en su curriculum; y para ayudar a las familias de los periodistas veteranos que han perdido su trabajo antes de jubilarse.

  17. Choco Latina says

    Me gusta este debate. Por fin hemos llegado a lo que nunca pensamos que podíamos llegar: la fuerza del trabajo sin valor alguno aprovechando la crisis provocada por el capitalismo, que vaya si es listo.

  18. Todos queremos comer says

    Carta (concisa) a Monserrat: te imaginas a alguien que haga pan y lo regale en la calle (a las personas que se pueden permitir comprarlo, claro)? Pues eso, que mientras los capitalistas adoréis el dinero… pagad a los empleados CON DINERO, joder! Escribes muy bien, pero parece que no entiendes la idea.

  19. freexmen says

    La cuestión no es si el Hpost es o no gratis: la radio es gratis, la televisión, este blog en el que escribimos, y hay prensa escrita que se distribuye gratis por la calle… La cuestión es en cuantos de esos medios de comunicación, gratuitos o no, se paga a la gente que trabaja en ellos acorde a su horario real, cuantos de ellos tienen a toda su gente con contratos adecuados, cuantos de ellos pagan puntualmente a sus colaboradores aunque no sean firmas famosas, cuantos usan becarios de verdad para darles formación y no para expltarlos, cuantos pagan los derechos a sus fotógrafos o infografistas… Esa es la cuestión, y me temo que en este asunto el Hpost no es ninguna excepción, y todos los que hemos trabajado en medios de cominicación lo sabemos. Me gustaría ver a estos dos que tanto se ausan y se excusan armar este revuelo por esa situación general, y no para dañar a la directa competencia de su corralito.
    Otro asunto es, además, que el pagar muy bien a los colaboradores signifique algo con respecto a la calidad del medio. Recuerdo que la «colaboradora» mejor pagada del país es Belén Esteban. Así que no centremos las cosas en si el periódico es gratis o no, o si los colaboradores de firma famosa cobran o lo hacen por «altruismo».

  20. ogmolina says

    Sr. Pérez Alveniz, mucha envidia veo suelta. Rastrero es criticar lo que uno hace en este medio. Saludos!

  21. Akebono says

    freexmen, te empeñas en poner a la misma altura a los que pagan mal, y a los que no pagan, y por la vehemencia con la que te expresas parece que tengas acciones del «Huff». SI no eres un empleado de Arianna no te entiendo. Espero que nunca te veas sin trabajo por esta «innovadora» corriente laboral. Una pena para la profesión.

  22. buendía says

    Efectivamente Montserrat, se ve que eres una recién llegada a este medio. Tus mediocres argumentos así lo demuestran. No tengas al menos tanta soberbia. Es imposible argumentar nada cuando partes de la idea de que escribir un blog no es un trabajo. Sí lo es al parecer el vuestro, colgar un refrito de noticias de otros medios sin NINGÚN VALOR AÑADIDO por vuestra parte.

  23. freexmen says

    Akebono, gracias, pero llegas tarde; estoy fuera del periodismo (tras muchos años) por las nada nuevas corrientes empresariales decididas a pagar poco, mal o nada. En cuanto al Huff, ni siquiera me interesa su propuesta, como ya he dicho; quizás tú esperes acciones de cuartopoder, no sé, no lo creo. Simplemente me preocupa ver a gente muy satisfecha con defender la «barrera» de «que paguen un poco» ante el miedo a que no paguen nada. Deberíamos seguir pretendiendo una remuneración justa y medios independientes; en vez de jalear a uno de los dos perros con el mismo collar que ladran por su hueso mediático.

  24. Montserrat, te equivocas de medio a medio says

    Montserrat, no se puede desviar la atención con cortinas de humo para acallar todas las críticas justificadas que está recibiendo en estos días el medio en el que trabajas, y tú misma como presunta profesional del periodismo. Se te ha repetido por activa y por pasiva que no has sido capaz de encontrar un argumento mínimamente solvente para defender que los blogueros cobren por un trabajo que les cuesta un esfuerzo e invertir un tiempo, puesto que se trata de blogs especializados. Se te ha repetido por activa y por pasiva que no puedes estar a la vez en misa y repicando, defendiendo unas condiciones dignas de trabajo para los periodistas y dirigiendo un medio que no paga a la mayoría de los que trabajan en él, y se te ha repetido por activa y por pasiva que el Grupo Prisa está aprovechándose de ti para aplicar en el Huffington Post la misma política a la que somete a los becarios, cuando les paga una miseria por sustituir a los redactores veteranos de El País. Y tú te has prestado a todo ello. Creo que la actitud más oportuna y sensata por tu parte sería reconocer que has metido la pata hasta el fondo. Para mí, tu imagen como presunta periodista se ha dado la vuelta como un calcetín. ¿Dónde ha quedado tu ética? Allá tú con tu conciencia.

  25. Antonio says

    Tengo tres preguntas para Montserrat:

    1) Dado que en el Huffington Post se paga a los blogueros con «visibilidad», ¿se puede saber qué visibilidad necesitan, a estas alturas de la política, personas como Rubalcaba o González Pons?

    2) Arguye Montserrat que el trabajo de un bloguero del Huffington Post no merece ser remunerado por no ser de periodicidad fija. Pues bien, si me pagan en visibilidades, nueva moneda de curso legal de la Unión Europea, da igual que escriba un post cada tres meses o cada 15 días, porque siempre me pagarán X visibilidades por cada post que publique. ¿Cuál es el problema, entonces, con la periodicidad?

    3) Exceptuando la propia Montserrat, ¿cuántos periodistas escriben blogs en el Huffington Post?

  26. Fisking de M. Domínguez says

    Asombrosa argumentación la de Monserrat Domínguez, que comentaremos en formato Fisking…

    (Parte I)

    Estimado Javier,

    No puedo dejar de responder a tu último artículo en cuartopoder.es porque en él viertes tantos insultos y descalificaciones, y demuestras tan poco conocimiento del medio en el que llevas tiempo ganándote la vida, que a mí, que soy una recién llegada, no me dejas otra opción que señalar la cantidad de incoherencias que destilas en él.
    (Lo cual que no tengo otra opción, estimado Javier, que explicarte paso a paso en que consiste el periodismo, clásico o moderno, algo que tengo requeteclaro dado que soy de las pocas que cobrando, o sea, de forma profesional, aún tiene la suerte de dedicarse a eso).

    Nos llamas “basura sensacionalista”, “burdo montaje”, nos acusas de contribuir al hundimiento de la profesión, de “robar noticias a periodistas de verdad” y de anular el sentido crítico de los lectores, además de llamar “obsoletos” a los periodistas que creen que es posible el periodismo sin papel. Dices que El Huffpost es lo peor que le podría pasar al periodismo. Y además, dices algo que me cabrea especialmente: llamas “esquiroles” a los blogueros que escriben en el Huffpost, porque no cobran como tú.
    (Esquirol (RAE): que ocupa el puesto de un huelguista. Algo libre la metáfora de Javier, yes, pero hondamente descriptiva: ya me dirás sino qué es alguien que escribe gratis mientras los trabajadores son despedidos/entrampados/aniquilados… Claro que eso ya lo has resuelto tú, Monserrat, al afirmar que escribir no es un trabajo. Y puesto que no lo es, no necesitamos trabajadores sino amateurs, deliciosos poetas domingueros que teclean los lunes, tras fichar en el ayuntamiento o juzgado y acostar a los niños. Y por cierto… ¿Duele la comparación con las portadas de ciertos tabloides? Tranquila, hay remedio: evitando los chuscos fotomontajes de vuestra Primera daríamos un gran paso. Ah, y nadie llama obsoletos a los que creen en un periodismo sin papel. Adjetivos muy distintos, por contra, podrían usarse para aquellos privilegiados que, no contentos con su lustrosa nómina, cotizaciones a la seguridad social, etc., defienden un periodismo que de gratuito tiene, ays, los sueldos de sus colaboradores) (Sigue en II)

  27. Fisking de M. Domínguez says

    (Parte II)

    Nosotros no robamos noticias. Al igual que tú -que en el blog enlazas en siete ocasiones a El Huffington Post y una a El Confidencial- enlazamos a las noticias, entrevistas, videos o artículos de opinión que nos parecen más interesantes de la web, y por tanto invitamos a los lectores a que entren en otros medios.

    (Fascinante confusión: de modo que es igual ilustrar una columna o blog enlazando al asunto del que hablas que armar una portada, o la plantilla entera de un medio, a base del trabajo de otros medios. Que sí mantienen un nutrido grupo de profesionales: pardillos!).

    Los especialistas en audiencias nos dicen que no es una buena idea, porque transfieres tus lectores a otros medios de la competencia, pero nos parece una manera transparente y elegante de reconocer el trabajo que hacen otros colegas y otros medios

    (Qué altruismo, qué audacia, qué manera de ignorar a los especialistas en audiencias, qué emoción debe de sentirse dirigiendo un fanzine verde rebelde que te quiero verde) (Sigue en III)

  28. Fisking de M. Domínguez says

    (III)

    En vez de fusilar y apropiarnos de lo que dicen, les invitamos a conocer la fuente original, y a entrar en cuartopoder, en El Mundo, en El País o en Vanity Fair, por citar sólo algunos de los medios en los que colaboras o has colaborado. Quienes allí escriben no sienten que les estamos robando

    (Porque tú lo digas, claro, egregia representante de opiniones ajenas sin evidencia empírica para corroborar tus juicios. Seguramente quienes allí escriben -y no me refiero a ex-presidentes del gobierno, ministros, etc. sino a chavales que quieren la vida con esto del periodismo- les encanta no cobrar. Fabulosa encrucijada: o de becario en un medio tradicional, con mucha suerte, o comiendo visibilidad en el tuyo. Ah, sí, cabe emigrar).

    Porque ya conocen algo que tú pareces ignorar
    (Que lo conozcan no significa que lo celebren: les va el trabajo, el alquiler, la guardería, qué digo guardería, la idea misma de tener hijos, siquiera la cotización de autónomos, en ello).

    Que es la fuerza de la nueva economía en red, la de los enlaces

    (Fuerza para quién, querida guevarista ¿para los agregadores que viven del curro ajeno? ¿Para los imbéciles que facturan y generan contenidos de los que otros viven/disfrutan sin dar ni las gracias? ¿O acaso para los directivos de esos medios de la nueva economía, ellos sí estupendamente remuneradas?)

    La gratuidad de los medios -como en el que tú escribes- y su impacto sobre el negocio tradicional que sustenta el periodismo es un gran debate ahora mismo

    (Cierto, pero ese no es el debate ahora. Discutimos sobre la gratuidad de la fuerza del trabajo, gracias a la cual se mantiene el tuyo. Y a tí, ¿no te bastaba con ser visible?) (Sigue en IV)

  29. Fisking de M. Domínguez says

    (IV)

    Pero sentenciar la muerte del periodismo por la irrupción de internet es pretencioso, y además falso

    (¿Quien ha dicho eso? No Javier, desde luego, uno de los blogueros más leídos de España).

    Nuestra profesión pasa por momentos muy complicados porque tiene que adaptarse a una revolución tecnológica sin precedentes

    (No, please, no, el medio no es el mensaje y a Marshall McLuhan mejor lo guardamos momificado en la cola del cine de Annie Hall. El problema no es la revolución tecnológica, sino la falta de voluntad política, algo bien conocido y sufrido en España, para evitar que dichos avances en distribución/formato no ahoguen lo crucial, el contenido, ni a sus creadores.

    pero los que exploran nuevas fórmulas acabarán por encontrar el camino. Otros prefieren llorar como plañideras por lo que fue y ya no es

    (Otros, más avispados, lo han encontrado: puesto que nadie paga por el periódico arrasemos las redacciones, sustituidas por un ejército de eternos becarios. Con lo que caiga de la publicidad, alicatémonos unos magníficos sueldos. Ahí, por cierto, en lo de seguir cobrando los de arriba sus estupendas mensualidades no parece haber mutado el tan cacareado paradigma)

    mientras esperan con fruición la hora del entierro para poder decir: “¿Lo ves? ¡Si ya te lo decía yo!”

    (Sí, uf locos de contentos por ver como la profesión se depaupera a velocidad supersónica, y los directivos de cualquier periódico, los mismos que los arruinaron cuando soñaban con levantar imperios multimedia -qué palabra, oh, multimedia- todavía cobran como si dirigieran el New York Times. Entre tanto, ERE va y ERE

    Y si te resulta preocupante la gratuidad, ¿qué problema tienes entonces con la publicidad? Me resulta chocante que desprecies a nuestros blogueros porque su texto aparezca entre anuncios de coches, cuando a ti no parece molestarte que tu blog aparezca entre anuncios de entidades bancarias y grandes eléctricas. Aclárate, Javier

    (Hay que ser cómico, o ruin, para mezclar conceptos de forma tan burda. A nadie le molesta que haya publicidad. No se trata de solicitar la vuelta de los Soviets y decretar la muerte del mercado. La cuestión es si resulta decente, ético, presentable, o no, que habiendo publicidad cobren de ella sólo los jefes o si no sería más justo que también participen de esa riqueza los blogueros. Que en el caso del Post son casi los únicos que generan contenido original, pues sus ¿3? ¿4 redactores? andan demasiado liados ocupados cortando/pegando/enlazando y/o reescribiendo textos ajenos. (Sigue en V).

  30. Fisking de M. Domínguez says

    (V)

    Veo que has prestado una atención especial a las noticias sobre Madonna y su pecho al aire, las de los gatitos y animales, el post de Boris Izaguirre y los blogs de los políticos que defienden sus ideas en El Huffington Post. Otros lectores han leído, además, el blog de Tipos Infames sobre el libro inédito de Juan Marsé; los de científicos como María Blasco o Carlos Duarte, el del antropólogo Ignacio Martínez Mendizábal; el del pediatra Jesús Martínez o el delicioso post de Carlos Moreno y su cóctel dedicado a Casillas; el poeta Luis García Montero está escribiendo, tan bien como él sabe, sobre fútbol

    (Ergo, no me des lecciones. Soy muy consciente que el algodón no engaña y si sólo publico artículos sobre Marsé o piezas científicas no hay forma de justificar mi sueldo. De ahí lo de la teta de Madonna, etc.).

    Tus insultos hacia ellos están fuera de lugar. No sólo los periodistas escribimos, ni todo lo que escribimos es periodismo

    (Ya, pero es que toda la información de tu medio, en puridad la esencia del periodismo, es ajena. Pero sí, vale, se admite el animal de compañía: también escriben los poetas de la experiencia, los pediatras y, si me apuras, hasta los niños a partir de los cinco años, cuando comienzan a entrenar la electroescritura).

    No sólo los periodistas tenemos derecho a tener blogs
    (Maravillosa demagogia. De nuevo, la retórica pseudorevolucionaria, tan pinturera cuando se trata de disfrazar el saqueo con ropajes democráticos: ¿Acaso alguien ha solicitado que las amas de casa, los jubilados o los recién licenciados en Ciencias de la Información no tengan derecho a su metro cuadrado de blogosfera, por cantarlo con las Vainica?)

    ni todos los que escriben blogs quieren cobrar

    (No, algunos sin duda no quieren, prefieren hacerlo gratis aunque su directora cobre. Ahora, ya me dirás qué hacemos con los que sí les gustaría cobrar, siquiera, los entre 20 y 35 euros que pagan por pieza los grandes medios españoles. Culpa suya, claro, por pretender que su trabajo, si genera beneficios a la empresa, que los genera, sea retribuido. Mejor que yo lo explicó hace tiempo Antonio Muñoz Molina: «Una de las reclamaciones fundamentales del movimiento progresista, al menos desde los tiempos del socialismo utópico, el derecho de cada uno a recibir una remuneración justa por su trabajo, queda cancelada en un país tan reivindicativo como el nuestro en un solo caso: cuando se trata del trabajo creativo»).

    También hay periodistas que bloguean en El Huffpost, y tienen sus razones. Su caso no es tu caso, así que ahórrate darles lecciones

    (No, si nadie da lecciones. Sólo intentamos distinguir entre los catedráticos, médicos, políticos, etc., que escriben con la nómina cubierta por otras vías y aquellos que, tontos perdidos, pretendían que la escritura fuera un trabajo y no un pasatiempo… pasatiempo, por cierto, cuya plusvalía se embolsan entera Monserrat Domínguez, el Huff Post y Prisa).

    Son mayorcitos para decidir si quieren escribir, sobre qué, y dónde

    (Justo. Allá su conciencia). (Sigue en VI)

  31. Fisking de M. Domínguez says

    (VI)

    Cada uno lee lo que quiere, y en El Huffington Post tratamos de cubrir el mayor número posible de temas, sabiendo las limitaciones de una redacción muy pequeña, de sólo ocho personas. Pero los ocho periodistas que estamos allí aportamos lo mejor de nuestro criterio, conocimiento y profesionalidad para hacer el mejor medio posible . Estoy segura de que pronto creceremos, como lo ha hecho The Huffington Post, que tiene en estos momentos más de 200 periodistas en plantilla, además de otros tantos profesionales que son imprescindibles en un medio digital. Este año han conseguido su primer premio Pulitzer. Ya ves; comenzaron siendo pocos, y han acabado por construir lo que muchos agoreros como tú decían que era imposible
    (Ah, lagarto lagartón: el Pulitzer llegó con 200 periodistas en plantilla, no con ocho. O sea, con el modelo tradicional. Y por cierto, gran forma de arrancar un negocio. Pagando a ocho cuando necesitarías 200 hasta crecer lo suficiente. ¿Qué como aguantamos hasta lograr tan multiplicador milagro? Fácil: con 192 que no cobran y todo el beneficio pa´ la empresa. Y si no hay beneficio, si no resulta, chapamos. Total, sólo pagábamos ocho sueldos (eso sí, uno, intuyo, generoso), unas conexiones ADSL y un local chiquitito).

    Y una cosa más. Dices que anulamos el sentido crítico. Te invito a que leas los comentarios de los lectores del Huffpost a las noticias y los blogs que publicamos. Ese es el gran hallazgo, la gran revolución de los medios online: todos están invitados a participar, muchos lo hacen, y a través de esa capacidad crítica enriquecen, avivan y amplifican el debate. Tampoco cobran. Lo hacen porque la comunicación ha entrado en una fase nueva y apasionante. El periodismo también.

    (No, verás, en los medios tradicionales también podías participar. Enviando antes, claro, tu nombre, dirección y DNI: sólo entonces publicaban tu carta. La gran revolución no es que el periodismo sea ahora más democrático, sino que las empresas, voraces, han descubierto los beneficios, vía tarifas publicitarias, de permitir una barra libre de comentarios, en demasiadas ocasiones esforzados candidatos a demandas por calumnias e injurias. ¿O piensas que a los lectores nos publican porque los medios mueren por saber qué piensa El Guerrero del Antifaz, LaLolalaLolaTiene, Martillo de Herejes o, mismamente, Fisking a M. Domínguez. Y no, los lectores -que en otras ocasiones sí aportan ideas, puntos de vista interesantes, etc., no nos pongamos estupendos- tampoco cobran. Pero si confundimos ahora al redactor que como decía David Simmon (The Wire… Por cierto: en la V habla de gente como tú) acude al Ayuntamiento y se pasa varias horas en un plúmbeo debate a fin de informar de lo que el alcalde hará hacer con el suelo hasta ahora no urbanizable, si confudimos a ese profesional con el señor, digno de todo respeto, que comenta en horas libres esa noticia, sea en la barra del bar o en el Huff Post o aquí mismo yo mismo, si hemos llegado a ese punto, entonces el periodismo, y la democracia, no tienen ya ni morfina para aliviar sus esterores) (VII)

  32. Fisking de M. Domínguez says

    (Y VII)

    Yo no te deseo lo peor, como tú a nosotros

    (No confundas. A vosotros nadie os desea lo peor. Ojalá, como cantaba Bob Dylan, Dios te bendiga y te proteja siempre/que tus deseos se hagan todos realidad/ que hagas siempre por otros
    y otros hagan por ti/que construyas tu escalera a las estrellas/ y subas cada peldaño… Asunto distinto, los sentimientos que despierte un medio participado por un grupo empresarial, Prisa, cuyo Consejo de administración, en 2011, se triplicó el sueldo mientras aplicaba un ERE a 2.500 trabajadores. Con un periódico insignia que ya no paga a los colaboradores cuando publican en su edición de internet. Y que espera encontrar la gran bicoca con este Huff Post, donde vivir de enlazar información ajena, más unas gotas de contenido propio, pura opinión y encima gratis. Eso sí, su CEO cobra 8,2 millones de euros al año. Digo El País, Prisa, por ser los tuyos, pero podíamos regocijarnos con El Mundo, con 200 profesionales a la calle la pasada semana. O Efe. Etc.

    sino larga vida a cuartopoder.es, especialmente mientras esté bajo la dirección de un periodista al que admiro tanto como Paco Frechoso, con firmas tan valiosas como las de Luis Díez o Esther Jaén. Hay muchas fórmulas de explorar las nuevas oportunidades que se abren al periodismo y a la comunicación en la era digital. cuartopoder es una de ellas, y El Huffington Post es otra

    (¿Explorar? ¿No será explotar? A los trabajadores, digo. O el fundamento de la economía capitalista según explicó Marx. La explotación del obrero hasta limpiarlo. Rebañando la totalidad del beneficio que genera con su trabajo. O citando al otro Marx, Groucho, al que ya aludía Javier en anterior post: «¿Sueldo? ¿Queréis ser esclavos del capitalismo? Claro que no. ¿Y qué hace de un hombre un esclavo? Un sueldo. Yo quiero que seáis libres. No olvidéis que no hay nada como la libertad, excepto una buena caña de cerveza en un día de calor. Ser libres amigos míos. Uno para todos y todos para mí…».
    En fin, no dudo que se abran oportunidades en la era digital. La del Huff Post, con semejantes gastos en personal, se antoja lucrativa. Al menos para tí, fijo).

  33. Patronio says

    Te has pasado mucho en esta ocasión, Albéniz, te has columpiado llevado por una especie de rencor-odio-envidia completamente irracional. El comentario que yo mismo envié hace dos noches, mostrando mi extrañeza por tu actitud, por añadidura, no ha sido publicado, lo que me hace dudar de tu aprecio por la libertad de expresión. Más humildad, Albéniz, y si estás amargado porque ya no publicas en ningún medio de renombre, es solo tu problema.

  34. Mirta says

    Lo siento de verdad, Monserrat.
    Debe ser muy duro, para alguien que se ha hecho un nombre como periodista de ideales y principios, llegar a este punto. Entiendo que para soportarlo tengas que autoconvencerte de que en realidad estás salvando al periodismo y que todos los que te critican son unos envidiosos y amargados que no saben adaptarse al futuro. La mente humana es portentosa, siempre nos proporciona argumentos para ratificarnos en nuestras decisiones, o de lo contrario no podríamos vivir con nosotros mismos. Pero cada vez que veas tu nómina en la cuenta y le des una palmadita en el hombro a los periodistas frustrados a los que pagas con visibilidad, tendrás que ponerla en marcha para poder dormir tranquila. Por muchas vueltas que le des, tú sabes que es indefendible hacer trabajar gratis a la gente en un medio con más jefes que indios, donde el consejero delegado de la empresa matriz cobra 8.2 millones de euros al año, después de haber hundido al grupo, por cierto. Lo siento, a nosotros no puedes engañarnos, pero te deseo suerte en el intento de engañarte a ti misma. Es lo único que te queda.

  35. Ametrallado says

    Ahy…ahy… Dos perros mordiendo el mismo filete!
    Mete tu la mano «en-medio»…

  36. morro kotudo says

    Amiga Montse: por mucho que te empeñes, los neo-lo-que-sea no podréis que los que curran pretendan cobrar por su trabajo. O ya no te acuerdas de #gratisnotrabajo? Bueno, pues eso: que si no me pagan no la doblo. Prefiero morir pobre pero descansado. Que triunfes mucho, que es lo que pretendes. Y luego no llores por las esquinas que el trabajo no deja tener vida personal. Asquito dáis.

  37. Hesplendido says

    Montsie!!!! PST!!! Anota los datos del tío del Fiskin ese!! Mira cuánto escribe el andoba, y gratis!!!!!!!!!!!

  38. talya says

    dicen que no hay mas bofetada que la que no se da Montserrat no se la has dado pero hija si tiene algo de dignidad le habrá dolido hasta en el cielo de la boca

Leave A Reply

Your email address will not be published.