Salvad al soldado Sánchez

abc.750Si hasta Luis María Anson protege a los socialistas, es que hay que salvar al soldado Sánchez. Todos tenemos que salir a las trincheras a salvar al soldado Pedro Sánchez. Escribía el eminente periodista en El Mundo, al poco de publicarse la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que “son numerosos los analistas que confían en una recuperación del socialismo demócrata cuando llegue el momento en que la ciudadanía deposite las papeletas en las urnas y juegue el sentido común sobre la vehemencia”.

Para los que hayan aterrizado en Huston ayer tras una misión interespacial suicida más allá de las puertas de Thannhausser, decir que el CIS otorga al PP un 27% de votos, a Podemos un 24% y al PSOE un 22%. Y que Luis María Anson es un señor muy de derechas. El miembro más miembro de los miembros de la Real Academia de la Lengua Española, incluso se atreve a hacer en su columna de El Mundo una prospección de escaños, que para eso ocupa el sillón eñe minúscula: “Si se confirmaran los sondeos --y los expertos [Anson no dice qué expertos] tienen razonadas dudas-- el PP se reduciría a 140 escaños, Podemos alcanzaría 89 y el PSOE se quedaría en 80”. “El respaldo [a Podemos] abriría horizontes de extinción para el PSOE”.

La frase sería poética si no coincidiera exactamente en su fondo, no es su formulación, pues uno es sillón ñ de la RAE y otro no, con lo que dijo el otro día Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso: “Eso nos preocupa”. A la caída del PSOE, se refería. Al PP le preocupa la caída del PSOE. Y a los medios escritos, también.

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ep-20150128Editorial de El Mundo el mismo día: “El ascenso de Podemos obedece a un discurso furibundo y demagógico en contra de las mismas políticas de ajuste que están propiciando la salida de la crisis […] Su ventaja sobre los socialistas constituye un motivo apremiante de inquietud”. O sea, que a un periódico que refrenda las políticas del PP “de ajuste que están propiciando la salida de la crisis”, como cinco millones de parados y decenas de muertos de hepatitis C saben, la caída del PSOE le parece “un motivo apremiante de inquietud”. Amo la paradoja, pero esta me parece excesiva. A no ser que el PP esté empezando a considerar al PSOE como aliado.

En El País, con cierto retraso, se analiza el hecho de que Pedro Sánchez haya pactado con Mariano Rajoy la pena de muerte revisada, perdón, la cadena perpetua revisada, contra los malandrines yihaidistas. “Hay que revisar las rotundas posiciones contrarias a todo pacto por principio […]. Un acuerdo no implica una traición”. A mí esta reflexión no me hubiera sentado nada mal el día en que PP y PSOE firmaron el pacto, pero resulta un poco extemporánea el día en que se analizan los datos del CIS, que es cuando la publica el periódico de Prisa. ¿Será que los medios escritos están invitando al PP y al PSOE a firmar más pactos? ¿Será que Podemos se ha transformado en partido yihaidista por culpa de la encuesta del CIS?

Con respecto a este asunto, ABC, ya directamente, entra en campaña. A pesar de que apoya los recortes en educación, el periódico de los Luca de Tena se atreve a titular su editorial Pedagogía del PSOE en la izquierda. Más de lo mismo. Invitación al maridaje PSOE/PP. No sé qué haríamos los ciudadanos si los periodistas no nos dieran consejos sobre a quién votar: “Es también momento de preguntar qué significa votar a Podemos, un partido sin programa, sin ideas concretas, vulnerable al más mínimo análisis crítico, cobarde a la hora de defender sus raíces de izquierda totalitaria. Un partido, además, que en pocos meses se ha metido de lleno en las sospechas de la corrupción. Los votantes de Podemos deben estar advertidos de que su voto de castigo a la «casta» y, en particular, al PSOE, puede acabar siendo un voto de castigo a la mejora de su empleo y de su economía familiar”.

Pues ya los votantes de Podemos quedan advertidos de que “su voto de castigo a la «casta» y, en particular, al PSOE, puede acabar siendo un voto de castigo a la mejora de su empleo y de su economía familiar”. Gracias, ABC. Salvo los votantes que no tienen empleo o son parejas homosexuales a los que quieren negar una economía familiar, el resto de lectores ya sabemos que la papeleta de Podemos será “un voto de castigo a la mejora de nuestro empleo y de nuestra economía familiar”.

En cuanto a las “sospechas de corrupción” sobre Podemos a las que alude el ABC, su competidor El País puede aportar algunas pruebas. El 28 de enero tituló El País en portada, a cuatro columnas, espacio más que suficiente para dedicarle a un señor particular que no tiene ni cargo público ni nada: Monedero falseó la mayor parte de su currículo académico.

Contundente.

Finiquitante.

Se acabó el tal Monedero.

O no.

Tres días después, Lola Galán, defensora del lector del diario de Prisa, reconocía la falsedad de la información. Y su trascendencia. “Para cuestionar el currículo del número tres de Podemos habría que haberse apoyado en algo más sólido que la memoria de un profesor de 75 años o los datos de una empleada del departamento de pagos de una universidad, dada la complejidad del entramado de relaciones docentes entre los centros. En estas circunstancias, llevar el tema a portada era muy arriesgado. La única forma de atenuar el error hubiera sido publicar adecuadamente la puntualización y la carta de la Universidad [...]. Lamentablemente, no se hizo”.

Después le andamos echando la culpa al CIS de que haya que salvar a Pedro Sánchez. Salvemos al soldado Sánchez, sobre todo, de sus amigos.

PS: Para que se vea que no hay animadversión, constatar que le he plagiado el título a Curri Valenzuela, del ABC.