ENTREVISTA

Quique Peinado: “Cuando hablas de según qué cosas, te cierras puertas”

  • Entrevista con el periodista que participa en programas tan diferentes como Zapeando, Radio Gaga, Generación NBA o Buenismo Bien

El gran público lo conocerá de su participación, desde hace varios años, en el programa Zapeando, de La Sexta. Las personas aficionadas al deporte, en cambio, habrán seguido su trayectoria en medios de comunicación como la revista Gigantes o más actualmente en Generación NBA (Movistar). Otros habrán escuchado su programa Buenismo Bien en la Cadena SER o visto Radio Gaga. En ambos le acompaña Manuel Burque. Quique Peinado (Madrid, 1979) es un polifacético periodista con varios registros que vive un dulce momento profesional.

Este vallecano no pierde el pulso a la actualidad política y se moja de manera habitual en las redes sociales. “Me cierro un par de puertas cada día”, dice sobre los riesgos de opinar públicamente de cuestiones políticas. De muchos de estos temas habla con cuartopoder en una entrevista que realizamos en el salón de actos del Colegio Mayor Universitario Chaminade.

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-Acabáis de terminar la cuarta temporada de Radio Gaga en Movistar Plus. Es un programa que básicamente consiste en dar voz a determinadas historias personales y de vida. Siempre has dicho que participar en él ha sido de lo mejor que te ha pasado. ¿Qué significa para ti hacer este programa?

-Cuando te dedicas a esto, yo además que tengo una visión muy pragmática y poco romántica de mi profesión, encontrarte en un proyecto en el que haces cosas que están bien y que a la gente le sirve es gratificante. El otro día me escribió una chica y me dijo que iba a estudiar lo que iba a estudiar porque vio Radio Gaga. No sé qué sería, igual trabajo social o psicología. Cuando ves que tienes una influencia tan guay en la gente, porque el 100% de los comentarios son positivos y la gente que sale en el programa está contenta, es algo muy gratificante. Insisto en que yo tengo una visión de que lo que yo hago es entretenimiento y ya está. Esa satisfacción es muy guay. Te llena mucho personalmente. A pesar de que es un programa muy duro de grabar, que no siempre se hace en las mejores condiciones, como es la tele hoy en día, con todos los presupuestos muy ajustados, etc.

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A pesar de eso y de que cuando acabas de grabar estás extenuado, cuando llega la emisión es tan gratificante que piensas en ponerte otra vez a grabar. Tenemos la infinita suerte de que tenemos un equipo tan increíblemente bueno que sabemos que, a pesar de que las temporadas van avanzando, los programas y temas van a ser buenos. Currar con esa confianza y sabiendo que lo que haces importa, por poco que sea, es una satisfacción personal que yo no he tenido con ningún proyecto en toda mi carrera.

-¿Cómo hacéis para mantener la compostura entre tanta carga emocional? No es fácil no llorar desde casa con algunas historias. A Burque y a ti se os ve bastante enteros en general. Relacionado con esto, ¿qué historias te han impactado más?

-Es una cosa que humanamente es bastante fácil de explicar. Yo cuando lo veo en casa lloro en todos los programas. De hecho, en el último, que fue de qué había pasado con personas con las que habíamos hablado, hubo dos o tres momentos de romperme. Pero sin embargo en el directo, Burque pone un ejemplo que es muy bueno: si un amigo te viene a contar un problema muy gordo tú no te echas a llorar. En ese momento intentas ayudarle o consolarle, incluso meter humor para destensar. Eso se ha dado de manera natural. En el programa tienes una especie de responsabilidad porque no te puedes romper si alguien te está contando algo íntimo.

Solo ha habido una vez en la que no me pude contener, y le pedí perdón a esa mujer. Esa entrevista se emitió y es un milagro de la directora, de cómo pudo montar los planos sin que a mí se me vea. Fue una mujer que contaba la muerte de su hijo cuando era bebé. Fue muy duro por cómo lo contaba, tenía una dignidad increíble, quiso salir en el programa a contarlo para otras personas que estuvieran en la misma situación. Esa mujer contaba que tenía otro hijo de la edad del mío mayor y las cosas que ese hijo le decía a ella. Yo ahí no pude. Le pedí perdón, me fui y estuve un rato largo fuera, llamé a casa y todo. Ha habido otras veces en las que ha sido muy duro pero nunca ha llegado a ese punto de no tener capacidad de controlarlo.

-Le decías a Pablo Iglesias en una entrevista que te hizo que estabas seguro de que con más empatía se solucionarían muchos de los problemas de la sociedad. La empatía es un factor clave en Radio Gaga. Al final, vais, escucháis y ya está. El programa parece sencillo.

-Esto yo lo he aprendido a raíz de hacer el programa. Tenía una visión de la vida mucho más beligerante, más de confrontación. A pesar de que mi carácter y que mi tradición personal y política sea más de enfrentamiento, creo que a veces la empatía consigue muchas más cosas. Por ejemplo, el trabajo de un periodista, entrevistando, consigue muchos mejores resultados si se afrontan las cosas con empatía y simplemente te dedicas a querer escuchar o acompañar a quien te cuenta una historia. Y sí, creo que en general a la sociedad le iría mejor con unas dosis mayores de empatía. Yo lo he aprendido con 30 y tantos, no me las vengo a dar de Mandela, es una cosa reciente.

"A la sociedad le iría mejor con unas dosis mayores de empatía"

-Es muy difícil encontrar programas de televisión que escuchen a gente. ¿Cómo ves el panorama televisivo en general?

-Mientras el trabajo de la gente que hace televisión se mida por la audiencia es muy complicado. Porque las cosas así funcionan o no funcionan. Y la realidad es que Radio Gaga en una televisión en abierto no funcionaría. O a lo mejor no en la primera temporada y habría que mantenerlo una segunda. El único programa que ha conseguido ser un verdadero éxito en prime time es Salvados. Y estaba K.O. Lo ha contado Évole, que le quedaban dos programas, pero entrevistó a Otegi y le dio chance. Eso se tiene que dar con un equipo como el que tenía Évole y una paciencia por parte de la cadena. Pero a una tele generalista no se le puede exigir paciencia. Mientras el factor de la audiencia esté ahí no se puede hacer la tele que creo que se debería hacer. Es que no se puede. Ahí quien entra en juego es la tele pública, que es quien tiene que dar cabida a ese tipo de programas.

"Mientras el factor de la audiencia esté ahí no se puede hacer la tele que creo que se debería hacer"

Por ejemplo, Arkano hizo un programa en La 1 que tuvo unos índices de audiencia muy malos, se pegó una hostia salvaje. El programa era superbueno. Era un formato novedoso, metía a gente joven en televisión, contaba las cosas con buen ritmo, etc. No entiendo por qué ese programa no renovó. Me pareció una decisión dantesca porque las teles públicas son las que tienen que aguantar esos formatos, con voluntad de servicio público. Y eso, quien está más cerca de hacerlo en España, es Cero de Movistar. Tiene programas que no se sustentarían en otras teles. Y que a base de mantenerlos y mimarlos consiguen un éxito de audiencia dentro de los públicos que ellos buscan.

La tele pública tiene que coger ese testigo, para eso se tiene que dar una verdadera estabilidad e independencia de los partidos que estén al mando del Gobierno. Ya no sólo en los informativos sino en general. Radio Gaga es un programa que transmitiendo una visión empática del mundo hace una declaración ideológica, involuntariamente. Pero si tú haces un programa sobre la realidad del campo en Almería estás queriendo mostrar algo que a la gente le puede llevar a unas conclusiones. ¿Es un manifiesto político? No, pero muestras una cosa que a la gente le puede llevar a pensar y hacer. Eso en cierta manera es una declaración política. Si la tele pública se despolitiza y quiere mostrar eso sin que mañana llame un diputado, en ese momento se podrá hacer tele pública de calidad y no necesariamente cara. Porque Radio Gaga no es un programa caro. La tele pública hace cosas más caras que para mí no son tele pública.

-Eres una persona que te mojas políticamente con bastante claridad. Es algo que no es demasiado habitual en personas con cierta exposición pública. ¿No te supone cerrarte puertas? ¿Te autocensuras en algunas ocasiones?

-Yo tengo dos hijos. Entonces, a veces me digo que si hay necesidad de cerrarte otra puerta. Porque yo por las mañanas me cierro un par de puertas cada día prácticamente. Es algo que he asumido. No lo hago por decir que es lo que tengo que hacer porque es muy importante. No, desgraciadamente es mi personalidad. Soy un bocazas, me cuesta no pronunciarme por las cosas, me divierte, me llena. Soy consciente de que me cierro muchas puertas. El análisis es obvio, cuando hablas de según qué cosas, te cierras puertas. Y que hay gente que no le hago ni puñetera gracia y que si estuviera callado le haría más pues es evidente. Y que luego no hay una ganancia. Lo que pierdo por un lado no lo gano por otro. Yo no puedo luchar contra mí mismo, tengo 40 años y me va a costar cambiar. Probablemente si algún día dejo de opinar o me corto será mas por cansancio personal que porque sepa que me perjudica. Está asumido el perjuicio y no pasa nada.

"Soy un bocazas, me cuesta no pronunciarme por las cosas"

-Relacionado con esto, escribiste hace unos años el libro Futbolistas de izquierdas. En el mundo del deporte también es muy complicado encontrar este tipo de posicionamientos políticos. Hay una cosa que me interesa. Siempre has dicho que prefieres futbolistas como Salva Ballesta que expresaban sus ideas pese a ser las contrarias, a otros que callan. Conoces bastante bien el mundo del deporte, ¿por qué crees que la gente no se posiciona? ¿Es un poco por este miedo del que veníamos hablando en la pregunta anterior? ¿Por desinterés?

-Creo que habrá de todo pero que la gente que tenga posiciones fuertes políticamente lo hará por las consecuencias que pueda tener. Si te fijas qué jugadores se han posicionado últimamente suele ser gente como Pepe Reina, por ejemplo, que ha dejado bastante claro que es simpatizante de Vox. Es gente que se acerca más a posicionarse cuando está más a la derecha. Como en su día Arbeloa cuando le dijo a Albert Rivera que en el vestuario estaban con él. Esa gente se posiciona de manera más abierta. Sin embargo, Carmona, jugador del Rácing, que se le ocurrió dar un palo a las casas de apuestas, tuvo que retirar sus tuits y supongo que estará pasando por una situación personal complicada en el fútbol. A mí me parece saludable que toda la gente se posicione. Prefiero la gente que se posiciona a la que no. Y los que no lo hacen supongo que no tienen mucho que ganar. No creo que tampoco Pepe Reina haya ganado nada diciendo que era de Vox. Y está bien que la gente utilice su posición pública porque te sale, como es mi caso, o porque creas que puedes influir o conseguir algo.

-En relación con esto de influir, te hemos visto decir que hay un par de temas que te preocupan especialmente en Madrid. Son los alquileres y las casas de apuestas. Respecto a lo segundo, parece que se va despertando algo a nivel social o legislativo. Pero siguen participando muchos deportistas o personas famosas. No sé si ves posible un cambio de actitud al respecto. La influencia de la publicidad es muy importante para la gente joven.

-Yo no voy a juzgar a la gente que hace anuncios de apuestas. Cada cual es libre y cada uno tiene sus razonamientos. Creo que es gente que piensa que no le hace mal a nadie, que las apuestas son recreativas y lúdicas y está bien promocionarlas. Yo no voy a entrar ahí. Dicho esto, creo que si a alguien se le debe pedir que se posicione en contra de esto es a la gente que podemos hacerlo. No se le puede pedir a un periodista deportivo cuyo medio está fusilado de publicidad de casas de apuestas que diga algo. Oiga, gano 1.300, pago 800 de alquiler, a mí no me lo pida. Si alguien lo tiene que hacer soy yo. A mí el tema me empezó a mosquear cuando ves dónde su ubican. Igual es conciencia de clase. Pero ves que no están yendo a donde más pasta hay. Ahí te empiezas a alertar. Y ves que hay una parte recreativa de querer apostar y una muy chunga de ir a por un público vulnerable que ganando 300 euros apostando le arregla el mes. Nadie gana, por cierto, 300 euros al mes, normalmente se pierden. Cuando estás jugando con ese nivel de debilidad de la gente para ganar pasta…guau. A mí me toca en lo personal, hay que hacer todo lo posible para que eso esté fuera. En el camino de mi casa al colegio de mis hijos paso por 9 casas de apuestas. Vivo en Tetuán. No paso por 9 bares, por 9 zapaterías, por 9 tiendas de telefonía. Bueno, a poco te despierta la capacidad de hacer un análisis. El mío es muy claro.

Quique Peinado
Peinado, tras la entrevista. / María Artigas

-Aprovechando que mencionas Tetuán y la conciencia de clase. Eres de Vallecas, vives en Tetuán. Dos barrios, con sus diferencias, de clase obrera. Viendo los resultados electorales parece que todavía no penetra tanto Vox en esas zonas (aunque en Tetuán fueron tercera fuerza en las generales). Se ha hablado mucho de la entrada de la extrema derecha entre las clases populares. Entiendo que te preocupa mucho este asunto.

-Sí porque ten en cuenta que el perfil de los líderes de Vox genera rechazo personal entre la gente de clase obrera. Una persona como Espinosa de los Monteros genera, por piel, rechazo en las clases obreras. Como es una gente que va a por las mujeres de una manera enfermiza, eso nos está salvando. Con un 6% o 7% de apoyo entre las mujeres no vas a crecer mucho. Y con unos líderes que generan rechazo de piel, tampoco vas a crecer mucho. Pero puede llegar el día que no lo hagan. El otro día leí que quieren feminizar el partido. Abascal dice todo el rato que es de Hortaleza. Que hay que ver en la zona donde vive, porque allí cruzas una calle y la diferencia de renta per cápita es el triple. Él vive en el popular barrio de Hortaleza en la zona de los que tienen mucha pasta. ¿Por qué quiere decir eso todo el rato? Porque quiere mostrarse como alguien que no genere rechazo entre la gente de barrio. Tontos no son, de hecho, son muy listos. La gente que se dedica a descalificar al adversario político diciendo que es tonto, es el error. Me da miedo que el análisis es bastante fácil. Si ellos consiguen eso pueden penetrar en las clases populares.

"La falta de autoestima que hay en los barrios fuera la M30 y M40 es una cosa que no ha sabido leer parte de la izquierda"

Se ha visto en el Ayuntamiento de Madrid. La falta de autoestima que hay en los barrios fuera la M30 y M40 es una cosa que no ha sabido leer parte de la izquierda que ha gobernado estos cuatros años en Madrid porque no ha pisado un barrio en su vida. No entienden que no se trata sólo de poner mas recursos en esos lugares, que siempre son insuficientes. Se trata de dar autoestima y seguridad a la gente. Yo lo sé, porque yo me he criado en un barrio donde los chavales teníamos la sensación de estar abandonados. Y esa sensación no siempre es real, pero la tenemos. Tu barrio siempre estaba más sucio que el centro. Tus casas eran peores. Tú ibas y veías al alcalde que siempre estaba en el centro, pero nunca en tu barrio.

Una cosa que hizo muy bien Ahora Madrid en campaña es que tuvieron presencia en los barrios. Yo recuerdo a Manuela Carmena en un mítin que estuvo respondiendo dos horas preguntas en Vallecas. En esta campaña hicieron 400 actos, y cuando ya estaba la campaña perdida, había entrado Madrid en Pie, hicieron el cierre de campaña en el Puente de Vallecas. No va por ahí. Hay que tener presencia y dar autoestima a la gente, real, es lo que hará que los otros no entren. Porque los otros entrarán con un discurso que es muy fácil de asumir. Si tú en tu casa tienes un narcopiso, si para ir al Metro pasas por dos o tres casas de apuestas y si la gente que te genera inseguridad los percibes como migrantes, es superfácil que lleguen y te digan que entran a sangre y fuego, te quitan los narcopisos, los negros se van a ir fuera y vas a estar mucho más tranquilo. Lo que hay que hacer es comprender y proteger a esa gente y sobre todo que la necesidad de autoestima y políticas, fuera de la M30 es muy distinta a dentro. Porque son cosas que vienen de muchos años atrás con una desafección lógica y real.

-Una pregunta indiscreta. ¿Te han tentado alguna vez para formar parte de la política activa? ¿Te gustaría?

-No, nunca de manera directa. No, por la exposición personal que supone. Bastante expuesto estoy ya por salir en la tele. No entrar en una exposición personal en la que cuando coges un cargo te investigan y se meten en tu vida. No porque tengo dos hijos y no quiero que tengan ese tipo de vida. Bastantes privilegios van a tener ya como que encima eso sea asumido públicamente. Ya me encargaré yo de que esos privilegios sepan que lo son y no les lleve a apartarse de las cosas que tienen que aprender para tener una correcta formación en la vida. No quiero que se críen en ese entorno. Quiero que tengan una vida real y que yo les pueda dar unos privilegios que he conseguido porque tuve un golpe de suerte y he podido hacer una cantidad de dinero que les va a llevar a tener una vida que no la tuve yo ni su madre. Pero no, nunca me metería en política por lo que supondría para mí y para mis hijos.

"Nunca me metería en política por lo que supondría para mí y para mis hijos"

-Hablando de esta exposición pública, decías en una entrevista en El Mundo que muchas veces la gente te paraba por la calle pensando que trabajabas en El Hormiguero. Visto desde fuera, parece fácil que se te pueda ir un poco la cabeza viviendo en esas burbujas. ¿Cómo lo vives tú y cómo lo ves a tu alrededor?

-Al ocurrirme con casi 35 años, estando en el proceso de tener el primer hijo, es más complicado que se te vaya la cabeza. Si tienes 25 años y vives sólo, y de repente te ves con un chorretón de pasta, con gente que te reconoce y con los privilegios que se asumen de manera natural, sí puede pasar. Y además lo que me parece raro es que no pase. Yo que soy un enfermo estudioso de Maradona, lo que le pasó es lo normal. Lo que no es normal es todo lo demás. Si coges de dónde viene, el proceso que sigue, su personalidad y la gente que le rodea, es la consecuencia lógica. Cuando lo ves a Maradona piensas que bastante que está entrenando y siendo útil. Pasas de tener una vida en la que nadie sabe quién eres a una vida en la que dices que quieres un café y hay una persona que dice voy yo. Eso es muy difícil de asumir y puedes pensar que la vida es eso. Y sobre todo en la tele, que en 3 o 4 años desapareces. La tele es un salto sideral respecto a todo lo demás. Yo estaba en los medios, pero salir en la tele es otra vida. Se te puede ir la cabeza, sí, pero en mi caso por la raíces personales y familiares, y con 35 años, era más difícil.

"La tele es un salto sideral respecto a todo lo demás. Yo estaba en los medios, pero salir en la tele es otra vida"

-Pasando a deportes. Eres del Rayo Vallecano y del Estudiantes. Me interesa que eres muy crítico con ciertas decisiones de las directivas. Pregunta muy obvia, ¿se está alejando mucho el deporte de sus aficionados? La brecha entre la cultura popular deportiva y los clubes parece cada vez mayo.

-Hay dos documentales ahora mismo en Movistar, uno sobre las ligas de la Real Sociedad y otro sobre las del Athletic de los años 80. En las dos la gente define su amor por el equipo. Decían que eran nuestros chicos, que los veían por los bares. En el Athletic yo vi imágenes que no conocía, cuando sacan la Gabarra, hay otra parte en la que van en camiones por los pueblos y la gente los aplaudía. Vale que hace 40 años, pero es un cambio muy grande de antes a esto. Los afectos que se generan ahora por los equipos son muy distintos. Son otro tipo de afectos que tienen más que ver con la fascinación que con la identificación. Entonces es más difícil identificarte con tu equipo y más fácil fascinarte con las figuras. Para mí el fútbol, el baloncesto o la pertenencia a un equipo, como debería ser es como una parte de la identidad familiar y social. Tú perteneces a un equipo que representa a algo, es una forma de posicionarte en el mundo o un medio de relación o de herencia que tienes con tu familia o entorno.Ahora ese eje ha cambiado, tiene más que ver con la fascinación, con ganar, con los grandes estadios y con un mundo que es inalcanzable.

En esos documentales que digo, la gente veía a los jugadores alcanzables. Eran ricos, guapos y hacían publicidad, pero luego los veían en el centro. También Euskadi es un microcosmos particular. Yo reflexionaba sobre estos cambios, cómo ha cambiado la movida. El cambio es mucho más grande que el vivido en la sociedad. Nuestra manera de relacionarnos entre nosotros no ha cambiado tanto como ha cambiado la relación con el deporte profesional.

-Es muy significativo que el primer partido suspendido por cánticos haya sido porque le llamaran nazi a Zozulia, que ha demostrado al menos simpatías claras por grupos de extrema derecha. Se escuchan auténticas barbaridades cada día en los estadios y no se hace nada.

-Es que es una cosa que no creo ni que se pueda debatir. Si hemos decidido poner la línea ahí, no se puede debatir. Al fútbol profesional no se puede jugar, cerremos la Liga. Creo que en este tema hay un punto de premeditación entre directivas para que esto pasara. Y uno de los grandes beneficiados de que esto pasara es el presidente del Rayo y su directiva. Porque tienen un objetivo que es expulsar a una parte de la afición del campo y lo van a conseguir además con la aquiescencia de la Liga. No se trata de proteger a un jugador ni nada, ha tocado esto. Se trata de ir a un por un colectivo que no les interesa. Es fútbol profesional, esta gente toma sus decisiones. Honestamente me cuesta creer que de repente el Albacete se arriesgue a perder el partido y se retire en el descanso. Me cuesta creer que es una decisión espontánea de los jugadores. Porque lo lógico es, un partido que estás con 10 y 0-0, que tú abandonas por insultos de la grada cuando se han producido antes contra colectivos vulnerables y no ha pasado nada, es que si abandonas el partido tengas una sanción. No creo que nadie decida retirarse de un partido de manera colectiva si no tienes un respaldo detrás de alguien que te ha dicho que no te preocupes. El presidente del Rayo es un gran beneficiado de esto, conseguirá sus objetivos.

"El fútbol ya ha cambiado lo suficiente. Ya, los intereses comerciales y políticos están súper asentados, ya no hay vuelta atrás"

Lo que quiero dejar claro es que yo he visto mucho fútbol en mi vida, en muchos campos y en Vallecas el otro día no pasó gran cosa. A un jugador se le insultó por una cuestión, pero no de una manera especialmente beligerante, ni se lanzaron objetos. En el mandato de Tebas a Iñaki Williams en Gijón lo martirizaron, a Dani Alves le tiraron un plátano y cada fin de semana pasan cositas. Yo no creo que sea casual. Responde un poco a esa especie de voracidad absoluta de acabar con todo. El fútbol ya ha cambiado lo suficiente. Ya, los intereses comerciales y políticos están súper asentados, ya no hay vuelta atrás, esto no va a volver a ser los 80. Yo creo que es una decisión inteligente no apretar más y decir bueno, ha pasado esto y ya está, vamos a intentar combatir el racismo en el fútbol y hacer de un campo un lugar más agradable para nuestros hijos. Al mío mayor no lo llevo al fútbol porque veo todos los fines de semana barbaridades en mi campo, que es el del Rayo y no es una cosa ejemplar. No es un espectáculo para ir con niños, pero creo que la línea donde se ha puesto no es para eso, hay otros objetivos superiores y que ellos verán que quieren conseguir. Dicen que hay que separar la política del fútbol y los propios directivos son los que no la separan.

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