El Gobierno acusa a la oposición de “dogmatismo” y “cálculo electoralista” por abstenerse en el déficit

Tal y como se esperaba, el Congreso finalmente ha tumbado la senda de déficit propuesta por el Gobierno gracias al voto en contra de PP y Ciudadanos  y a la abstención de Unidos Podemos, ERC, PDECat, Compromís. Los socios de moción de censura ya se habían quejado horas antes de que las cifras del Ejecutivo no eran suficientes y que, además, el PSOE ni siquiera se había molestado en negociar. Aunque el resultado ha sido el previsible, la ministra portavoz, Isabel Celaá, ha sido muy dura con estos partidos y se ha preguntado durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros “qué estrategia puede existir para mantener el sufrimiento de los españoles“, aunque ella misma se ha dado la respuesta: “excesivo dogmatismo” o “cálculo electoralista”.

La senda presupuestaria del Ejecutivo socialista contemplaba un déficit del 1,8% para 2019, mientras que para 2020 augura un desajuste del 1,1% del PIB y para 2021 solo contempla cuatro décimas de déficit público. En cuanto a los objetivos de deuda pública, el Gobierno pronostica un nivel del 96,1% del PIB para 2019 y que descienda al 94,1% en 2020 y al 91,5% en el ejercicio 2021.

Aunque hubiera logrado los apoyos necesarios, es probable el PP hubiera tumbado sus planes en el Senado, donde goza de mayoría. Esto sucede gracias a que el exministro Cristóbal Montoro redactó la Ley de Estabilidad Presupuestaria en 2012 exigiendo que los objetivos de estabilidad presupuestaria y el techo de gasto obtuvieran el apoyo de ambas cámaras.

Un Gobierno débil y poco negociador

Unas horas antes, Unidos Podemos ya alertaba de que son objetivos diseñados para contentar al PP y que las cifras del techo de gasto del Gobierno dejan “5.000 millones de oxígeno presupuestario por el camino”. Por su parte, ERC y PDeCAT han arremetido contra el Gobierno por no negociar.

El discurso de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no ha seducido a los parlamentarios, a pesar de que ha apelado constantemente a la necesidad social de los españoles, una preocupación que Unidos Podemos, PSOE o ERC pueden compartir.”No podemos permitirnos que los objetivos de estabilidad sean un peligro para el crecimiento de nuestra riqueza”, explicaba sobre la necesidad de “achicar la brecha social que se ha levantado con las políticas neoliberales del PP”. La ministra ha acusado a los grupos que se han abstenido de estar “más pendientes de su ombligo” que de las necesidades de los ciudadanos.

Mucho más dura que Montero ha sido Celaá, que ha adelantado la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. “¿Qué estrategia puede existir para mantener el sufrimiento de los españoles?”, se preguntaba, dando ya por hecho que la propuesta fracasaría en el Congreso, incluso antes de terminar el pleno. La portavoz cree que las formaciones que se han abstenido tendrán que “explicar” sus razones a los electores porque “no se construyen las mayorías desde el ventajismo político”.

Sin embargo, el discurso de Montero no ha convencido a los socios de moción. Alberto Garzón, de Unidos Podemos, ha apelado a “luchar contra la austeridad” y no a profundizar en ella con la nueva senda de déficit. Además, ha animado al Gobierno a hablar “de forma integral” sobre la ley de Ley de Estabilidad presupuestaria, el artículo 135, la regla de gasto y toda la política económica“. Por tanto, se han abstenido: “No vamos a comprar los recortes”.

Finalmente, Sánchez ha perdido la primera batalla en el Congreso, aunque la ministra Montero ha prometido que presentarán Proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Además, tal y como demanda la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el Ejecutivo tendrá que remitir un nuevo acuerdo a las cortes en el plazo máximo de un mes.

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