La contratación no repunta: crecen los contratos más inestables y baja su duración

  • El mes de agosto de este año ha sido el peor en materia de destrucción de empleo.
  • 43,41 días es la duración media de un contrato firmado el pasado mes de agosto.

El mes de agosto de este año ha sido el peor en materia de destrucción de empleo. El 31 de agosto es el día en que más contratos se han destruido de toda la serie temporal. Pero el análisis de la contratación durante los últimos meses desvela que, lejos de despegar, la situación se ha mantenido e incluso empeora algunos meses respecto a años anteriores.

43,41 días es la duración media de un contrato firmado el pasado mes de agosto. Es la misma cifra que se obtuvo en 2017 y 2016. Además, la proporción de contratos con duración menor a una semana ha subido en la misma comparativa: el 26,98% de los contratos estipulados durante el mes pasado duraba menos de siete días.  En el mes de agosto, los contratos de duración menor a 7 días (432.391 contratos) se situaban cerca de triplicar a la contratación indefinida (153.921 contratos).

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Sin embargo, si se echa la vista atrás se comprueba cómo progresivamente se han ido precarizando los contratos y acortando su duración, con vistas a no mejorar en los últimos años. Desde 2008, la contratación más inestable, aquella con una duración inferior a 7 días, ha crecido un 70%. En 2008, un 15,86% de los contratos que se firmaban eran de esta tipología; el pasado mes fueron un 26,98%.

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El dato de agosto de este año no es anecdótico, sino que en 2018 se están registrando algunos de los peores valores en materia de contratación. En el mes de mayo, 1 de cada 3 (30%) contratos eran de duración menor a una semana, la proporción más alta de los últimos años. También en el mes de abril de este año se registró la cuarta peor marca en este indicador.

Contratos de poco más de un mes

Si analizamos la duración media de los contratos, la situación tampoco es positiva. En los últimos años, la duración media más alta de las contrataciones se ha aproximado a los dos meses (60 días), aunque en los últimos meses apenas pasa de los 50 días.

La temporada estival es sin duda la peor en esta materia: en los meses de julio y agosto, la duración media de un contrato firmado se establece en poco más de un mes, entre los 43 y los 49 días. Si echamos la vista más atrás, observamos un pequeño repunte en los últimos dos años, pero cuya crecida se ha paralizado entre el año anterior y 2018.

En 2008, al inicio de la crisis, la duración media de un contrato en España era de más de dos meses: concretamente, 65 días. En 2018, la duración se ha establecido en los 43, lo que supone un descenso en la duración de más de un 33%.