¿Odias tu ordenador? Quizá tengas tecnoestrés

  • El decreto de Teletrabajo menciona como inconvenientes el tecnoestrés, la fatiga informática o la conectividad digital permanente, entre otros
  • Los sindicalistas advierten de que se trata de que estos riesgos aparecen cuando hay una mala organización del trabajo y un mal uso de las tecnologías
  • La receta para evitarlo es la de siempre: horarios establecidos, descansos y formación e información para los trabajadores

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La redactora comienza a escribir el reportaje a primera hora del miércoles. Hace un parón: revisa el mail por si hubiera algo atrasado. Vuelve al reportaje. Recibe una llamada de teléfono para otro artículo. Cuelga. Revisa el Whastapp. Un vistazo al Twitter por si ha pasado algo. Continúa con el reportaje y hace un parón para mandar un mail. Ya que abre el correo, aprovecha para contestar dos o tres pendientes. Vuelve al reportaje. Otra llamada de teléfono. Esta vez hay que solucionar un problema urgente. Después, continúa con el reportaje. ¿Ya son las 13? Hora de la reunión para el próximo proyecto. Otro vistazo al mail. Ya lleva 8 horas sentada y aún no ha terminado el texto. Al menos le queda otra hora, pero ya está muy cansada. Apaga el ordenador, pero de camino a casa recibe otro mail. No es urgente, pero ya que lo ha visto, así que contesta por si se le pasa mañana. Unos minutos de su tiempo libre no cuestan tanto. Y así, un día tras otro. Aparecen dolores de cabeza, agobio, fatiga, suena otra vez el móvil. Es posible que esta redactora acabe siendo víctima del tecnoestrés.

"El tecnoestrés se deriva del desajuste entre demanda y los recursos disponibles y conlleva el desarrollo de actitudes negativas hacia las tecnologías", explica José de las Morenas, coordinador de Salud Laboral del sindicato UGT. Es uno de los inconvenientes que menciona el decreto del teletrabajo, aprobado el pasado 22 de septiembre por el Consejo de Ministros. También habla de fatiga informática, la conectividad digital permanente o el aislamiento laboral, entre otros muchos. Tras el estrés hay una mala planificación del trabajo y un mal uso de la tecnología.

Por eso, José de las Morenas apuesta por que los riesgos psicosociales se evalúen en las empresas de manera rigurosa, igual que se hace con otros elementos como la luz o las temperaturas en el lugar de trabajo. El sindicalista advierte que un mal uso de las nuevas tecnologías puede acabar en "fatiga informática", nerviosismo, tensión permanente, fatiga ocular o cefaleas fruto de la exposición pantalla. La necesidad de estar hiperconectado todo el día puede acabar en una tecnoadicción o tecnoansiedad o hacer incluso que se deteste la tecnología, desarrollando tecnofobia

Esto no significa que cualquier trabajador expuesto a las nuevas tecnologías vaya a sufrir tecnoestrés, sino que su mal uso coloca a los trabajadores en este riesgo. "Ese mal uso puede ser una falta de competencia.  A un trabajador que tenga que utilizar un determinado software y no sepa le va a generar un estrés si nadie le ha formado", explica Tatiana Cuervo, profesora del Máster en Gestión de Riesgos Laborales de la Universidad Internacional de La Rioja sobre la sobrecarga tecnológica o la sobrecomplejidad.

Durante la pandemia, muchos trabajadores han tenido que manejar herramientas nuevas desde su casa sin formación previa ni nadie a quien poder preguntar de manera presencial. Cuervo apunta a la necesidad de formación en las empresas para que el empleado no se vea superado: "También es necesario el apoyo técnico, que el trabajador no se sienta solo y  que tenga siempre a quien recurrir. También la participación de los trabajadores a la hora de decidir uso de una determinada tecnología.

Aún así, Pedro Linares, secretario de Salud Laboral de CCOO, cree que hace falta una definición más clara. A pesar de que muchos trabajadores achaquen su estrés a su falta de organización personal, el sindicalista apunta a que se trata de una "inadaptación" de las organizaciones. Cuando se organiza mal el trabajo o se piden más exigencias de las que se pueden cubrir comienzan la hiperconexión, los problemas de conciliación o las cargas de trabajo inabordables en el horario establecido. "El problema muchas veces es la sobreinformación, no solo la desconexión", explica sobre esos días en los que se simultanean reuniones, correos o mensajes que requieren una respuesta instantánea.

Los mails al correo personal a cualquier hora del día, los grupos de Whatsapp de trabajo en el móvil personal o la necesidad de estar conectado todo el día pasan factura.  "Si lo primero que haces cada mañana es abrir el correo electrónico y la simple lectura te lleva una hora, puede interferirte en la tarea que dejaste pendiente el día anterior. Las dos primeras horas puedes estar completando la tarea prevista, en lugar de estar permanentemente conectado", explica sobre cómo centrar la atención. "Si estás recibiendo información constantemente, es probable que seas menos eficiente y eficaz porque no estás concentrado", zanja. Por ello, considera que la participación de los trabajadores en la organización también es fundamental en los entornos digitales: "Hay que ver cómo se estructura el tiempo", ejemplifica Linares.

Los inhibidores del tecno-estrés

Para evitar este tipo de riesgos, las recetas son las mismas de siempre: una buena evaluación de los riesgos, una legislación que proteja los derechos y formación e información para el trabajador: "Hay que aprender a desaprender", ironiza el ugetista sobre la necesidad de descansar también de las tecnologías fuera del trabajo. En un entorno en el que la inmediatez comienza a ser la norma, el sindicalista de UGT recomienda desconexión, alternativas al aire libre y no perder la parte social, cuando la pandemia de coronavirus lo permita.

Desde UGT proponen que haya más precisión a la hora de hacer efectiva la desconexión digital en las empresas: definir horarios en los que no se pueden mandar mails, por ejemplo entre las 20 h. y las 8 h. o reservar tiempo libre de tecnologías. "Sería tan simple como que se mande un mensaje automático cada vez que se reciba un correo fuera de hora", aporta Pedro Linares.

"Hay que hacer mucha divulgación, investigar y formar e informar al trabajador. En la parte de riesgos psicosociales le falta mucho recorrido a las empresas y hay que hacer evaluaciones. También hay que darle competencias al trabajador para saber gestionar el trabajo", zanja Cuervo.

 

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1 Comment
  1. Daniel says

    Si es estresante, no desconectamos en ningún momento. Siempre es voy a ver por si acaso, tal vez, y si….
    Buah!! Y a todo esto como tengas una conexión a internet lente o que sea tu propio ordenador el que va lentísimo, ya para que hablar supongo que por eso hay herramientas para todo ésta https://bit.ly/30Aixck hoy en día otras como las de planificación y productividad que a ves pasamos más horas planificando que ejecutando las tareas

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