Zapatero aparca la crisis de gobierno hasta 2011

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“¿Crisis? ¿Qué crisis?”, entonan a coro ministros y dirigentes socialistas que, hace poco más de un mes aseguraban que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, preparaba una remodelación profunda de su gobierno para ejecutarla  inmediatamente después de la presidencia europea. La crisis de gobierno tendrá que esperar, según aseguran fuentes socialistas, hasta 2011.

Estas mismas fuentes señalan que Zapatero maneja dos posibles fechas para remodelar su gabinete y tratar de dar un último impulso a la imagen del Ejecutivo, que se ha visto seriamente afectada por su gestión ante la crisis económica a ojos de los ciudadanos, según se desprende de la mayoría de encuestas publicadas y también de las que el PSOE tiene en su poder y prefiere  no hacer públicas para no minar la moral de los compañeros. En esos sondeos, los socialistas se hallan más de 5 puntos por detrás del PP y se vislumbra la posibilidad de perder el Gobierno en 2 o incluso 3 comunidades autónomas, en el peor de los casos. Asimismo, los ayuntamientos de ciudades emblemáticas, como Barcelona (siempre gobernada por un alcalde socialista desde la democracia) son ahora mismo un enigma para el PSOE. En todo caso, los avances de los sondeos que están realizando en estos días registran una leve recuperación en la intención de voto para el PSOE.

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Las dos fechas que maneja el presidente del Gobierno para la tan traída y llevada crisis están ligadas a las elecciones municipales y autonómicas. Y la duda estriba ahora entre la parroquia socialista en si la remodelación será previa a esos comicios o posterior. Algunos barones y candidatos del PSOE ya han hecho llegar a Zapatero la “conveniencia” de que sea anterior, de modo que el previsible impulso que pueda darle a la imagen del Gobierno sea también beneficioso para todo el partido y, en especial, para aquellos que se presentarán a las elecciones.

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Pero el presidente del Gobierno puede preferir guardar ese último cartucho para usarlo como revulsivo tras las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en mayo de 2011.  De ese modo, tendría casi un año para tratar de rentabilizar el impulso de ese nuevo Gobierno, porque de lo que no le cabe duda alguna al entorno de José Luis Rodríguez Zapatero es de que el presidente agotará la legislatura y no convocará elecciones hasta la primavera de 2012, en un intento por que el repunte de la economía que prevé su equipo económico comience a finales de 2010, se haga palpable también en los bolsillos de la ciudadanía en 2012.

En todo caso, descartada ya la gran remodelación del equipo de gobierno de Zapatero, el presidente sí va a tener que hacer algún retoque puntual en el Ejecutivo. Tendrá, por ejemplo, que sustituir al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, cuya salida del Ejecutivo y su regreso a la política catalana se considera ya un hecho tanto entre los miembros del gobierno como entre la dirección socialista.

Sin embargo, Zapatero prefiere apostar por una recuperación de su imagen, la del Gobierno y la del PSOE a través de la agenda gubernamental, excluida de la misma la presidencia española de la UE que, según comenta un destacado miembro del Gobierno, “no nos da un voto, y el presidente lo sabe desde antes incluso de que comenzara el semestre europeo”. Por eso, Zapatero se ha marcado el mes de abril como el arranque de una serie de acciones convertidas en iniciativas legislativas que han comenzado con la aprobación de los decretos que incluyen medidas acordadas en las reuniones del Palacio de Zurbano, con un importante plan de recortes, fusiones de empresas públicas y austeridad en la Administración General del Estado, un acuerdo con las Comunidades Autónomas para reducir también su déficit, la aprobación de la reforma laboral y la consecución de un pacto por la educación que, según fuentes del Ministerio de Educación, “avanza hacia el consenso, aunque todavía hay que seguir trabajando”.

“Zapatero cree que puede remontar gobernando con el equipo actual de Gobierno – aseguran sus colaboradores– y por eso se va a centrar en las iniciativas legislativas en los próximos meses. Todavía quedan casi dos años por delante y él es el primer convencido de que esta situación se remontará”. Otra cosa es el manejo de los tiempos. Y Zapatero, que acostumbra a apurar plazos, puede provocar un infarto en alguno de sus compañeros de partido. Pero eso, como asegura un antiguo miembro del Gobierno, “se le perdonará mientras siga ganando elecciones”.

1 Comment
  1. krollian says

    De elección en elección y sin arreglar el problemón. Hay gente que sólo piensa en la papeleta (y en su cartera, obviamente)…
    ¿Alguien se imagina por un momento que NADIE votara a los partidos mayoritarios? Esos que siguen abusando de una ley electoral injusta.

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