A la cárcel por once dólares, a la calle por un riñón

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Cartel pidiendo la libertad de las hermanas.

Iba a contar esta historia la semana pasada pero miré el calendario y me contuve. ¿Quién en su sano juicio se iba a creer que no era una inocentada? Ahora que ya ha pasado el peligro, al toro: Jamie y Gladys Scott son dos hermanas negras que llevan dieciséis años encarceladas en el estado de Mississipi por un atraco a mano armada en el que participaron de adolescentes. Obtuvieron un botín de exactamente once dólares. Nadie salió herido. Fueron condenadas a cadena perpetua.

Su caso es un clásico para las asociaciones –muy activas; tarea no es lo que les falta- que luchan contra los excesos penales de Estados Unidos. Ha llegado a decirse que las hermanas eran inocentes y que acabaron en la cárcel como represalia porque miembros de su familia habían declarado contra el sheriff local, acusado de sobornos. Pero incluso si Jamie y Gladys eran culpables chocaba mucho la dureza de la pena para dos mujeres que cuando fueron detenidas en 1993 contaban respectivamente 19 y 22 años, sin antecedentes penales.

El caso es que ninguno de sus defensores había conseguido que las autoridades les hicieran el menor caso. Hasta ahora. El gobernador de Mississipi, el republicano Haley Barbour, ha dejado salir en libertad condicional a las hermanas…a cambio de que una le done un riñón a la otra.

Como suena. Jamie Scott padece una insuficiencia renal que la encadena a un tratamiento de diálisis que por supuesto paga el estado. Entonces el gobernador ha considerado que, aparte del evidente poco peligro para la sociedad que supone la excarcelación de tales “delincuentes”, está muy bien recortar gastos en momentos de tribulación. Si Gladys le dona el riñón a Jamie se acabaron las facturas por la diálisis. Además las hermanas se han comprometido a mudarse a Florida, donde tienen familia, con lo cual si algo sale mal –por ejemplo, que el riñón donado no funcione, por muy hermanas que sean-, pues ya es otro estado el que corre con todos los gastos.

¿Es o no es el gobernador Barbour un tipo brillante? No es extraño, como apuntan algunos rumores, que su nombre suene como posible candidato a la presidencia en un país y en un partido donde últimamente parece que se atreve cualquiera. ¿Del Tea Party al Kidney Party?

El caso desafía el análisis político de las mejores mentes de nuestra generación. Por un lado están contentos con la decisión del gobernador los antedichos activistas contra el exceso penal que llevaban años batallando y hasta montando campañas nacionales para que las hermanas Scott salieran a la calle. Mientras se llevan las manos a la cabeza expertos médicos como el doctor Michael Shapiro, jefe de la unidad de trasplantes de órganos del Centro Médico de la Universidad de Hackensack en New Jersey, y presidente del comité de ética de United Network for Organ Sharing, la organización sin afán de lucro que por encargo del Congreso gestiona la donación de órganos en Estados Unidos.

En declaraciones a The Washington Post el doctor Shapiro ha manifestado su escándalo porque al gobernador Barbour le parezca normal intercambiar años de cárcel por un riñón donado a la propia hermana: en su opinión, si es legítimo que Gladys esté entre rejas allí debería seguir después de donar el riñón, y si no es legítimo, debería salir así no done nada. El especialista teme que el tema se frivolice y que la población reclusa se ponga en fila para la donación de órganos a cambio de reducciones de condena. Lo cual le parece una barbaridad social y científica, más teniendo en cuenta que en la cárcel raramente se consiguen las condiciones de buena salud ideal para un donante de órganos.

En la oficina del gobernador Barbour han tratado de corregir un poco el tiro aclarando que nunca se llegó al crudo extremo de negociar este tema con las hermanas Scott a cambio de su libertad. Dicen que fue Gladys la que generosamente se ofreció, para no ver sufrir más a Jamie, y que fue esta generosidad de corazón la que conmovió a Barbour. Quien habría decidido así hacer una “buena obra” análoga a la de otros gobernadores cuando en el último minuto le perdonan la vida a un condenado a muerte, nada más que porque sí. Porque está en su mano hacerlo.

¿Evidencia este caso el exagerado y caprichoso poder que sobre el destino humano tienen los gobernadores de Estados Unidos? ¿Se trata de sacar negras de la cárcel en Mississipi para “contrarrestar” a Obama? ¿O simplemente se están poniendo de manifiesto el peligro (y los altos costes) de convertirse en un estado penitenciario cuando fracasa el estado social? Barbour será un bestia, pero no es el primero que se replantea condenas “ejemplares” atendiendo a consideraciones económicas. En la California hasta hace muy poquito gobernada por Arnold Schwarzenegger se habló de suprimir la pena de muerte para aliviar los costes de mantener a muchos reos apelando durante décadas, y en unas condiciones bastante más caras que las del resto de la población reclusa.

El caso de las hermanas Scott ha tenido un seguimiento informativo desigual en Estados Unidos, donde más de tres y más de cuatro se habrán enfrentado al siguiente dilema ético: ¿decir alto y claro lo que piensan del gobernador Barbour, con el peligro de que este se arrepintiera y prolongara aún más dos condenas de cárcel que ya eran irracionalmente largas, o reírle la gracia para que por lo menos las hermanas Scott salieran a la calle?

Así arde Mississipi, de vez en cuando.

5 Comments
  1. Eulalio says

    Estupefacto me he quedado. Brillante. Sólo un pero: me parece exagerado y extemporáneo la segunda parte del primer párrafo con las declaraciones de Shapiro en cuanto a las condiciones de los órganos de los reclusos.
    Saludos

  2. Anna Grau says

    A mí también me lo pareció, Eulalio…

  3. Juan Salvador says

    Muy buen artículo, bastante ilustrativo de la sociedad y gobiernos del sur de Estados Unidos…

  4. celine says

    Terrible situación, Anna. Si bien, podría ser buena idea la que planteó el exgobernador de California: con tal de erradicar el mal hábito de matar que tienen algunos estados…

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