El gobierno no logra acabar con la ausencia de denuncias entre las víctimas de la violencia de género

 

Leire Pajín, el pasado martes, durante la toma de posesión de la nueva secretaria de Estado de Igualdad, Laura Seara, en el centro, en la fila de atrás. / Emilio Naranjo (Efe)

El gobierno ha invertido millones de euros en campañas informativas, así como en el teléfono de atención a las víctimas (016) de violencia de género. El Ejecutivo impulsó una Ley Integral contra la Violencia de Género, que fue aprobada por unanimidad en el Parlamento en 2004, poco después de la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al Palacio de la Moncloa y, desde entonces, ha venido reforzando esa ley con medidas que ayuden a combatir esa lacra. Pero la ausencia de denuncia previa por parte de las víctimas sigue siendo una constante. De acuerdo con el seguimiento que el Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad  ha realizado en el primer semestre de 2011, hasta el 1 de junio fueron 27 las mujeres asesinadas en España, de las que solamente 7, es decir sólo el 25,9%, habían tramitado una denuncia previamente.

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La dependencia económica, el miedo físico e incluso la dependencia emocional de la víctima hacia el agresor son los motivos que, según los expertos del Ministerio que dirige Leire Pajín, coartan a la víctima a la hora de denunciar a su agresor. Esos mismos técnicos subrayan que de las 27 víctimas, sólo 6 habían solicitado la orden de protección y que todas fueron concedidas sin excepción. Sin embargo, otro punto oscuro en la estadística que lleva el Ministerio en la lucha contra la violencia de género  es el hecho de que, de las 6 órdenes de protección, 4 fueron quebrantadas, una de ellas con el consentimiento de la propia víctima y el resto, tras burlar las medidas preventivas y de alejamiento.

Por tramos de edad, según los datos que recopila el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el  mayor número de víctimas oscila entre los 41 y los 50 años (8 víctimas desde el inicio del año hasta el 1 de junio de 2011), seguido de cerca por las que tienen entre 21 y 30 años (6 víctimas) e, inmediatamente después, por la franja de edad que comprende desde los 51 a los 64 (5 víctimas).

El trabajo del ministerio se basa en la prevención/información a las mujeres que sufren malos tratos por parte de sus parejas para concienciarlas de la importancia, además de la puesta en marcha de medidas de protección de esas víctimas. Pero el trabajo realizado sigue sin dar los frutos esperados.

Uno de los consuelos que le queda a la Administración es la comparación con el resto de países de la UE. En total y según los datos comparados que facilita Eurostat  y que se remontan a 2006, España es uno de los países que registra anualmente menos casos de violencia de género. Concretamente, es el sexto país en el ranking de los que menos casos de violencia de género registran, de acuerdo con ese estudio de la UE, enmarcado dentro del proyecto DAFNE.

España presenta una tasa de 3,34 mujeres asesinadas por cada millón, mientras que sólo presentan un balance mejor Austria (3, 11), Grecia y Reino Unido ( en ambos países es del        3, 15), Eslovenia (3, 22) e Italia (3, 33). En el peor puesto se encuentran Latvia, con la escalofriante cifra de 44,06 víctimas mortales por millón y Estonia (33,28). Países como Alemania, Francia, Holanda, Polonia y Portugal superan ampliamente el número de muertes registradas por violencia de género. Pese a que el lema del Ministerio es que “no podemos sentirnos orgullosos mientras haya una sola mujer asesinada”, cualquiera de sus técnicos tienen por costumbre iluminar las sombras que producen las muertes de mujeres a manos de sus parejas y ex parejas con el destello de las luces que provocan ser de los países de la UE que menos casos de violencia de género registran en proporción con su población femenina. “El ejecutivo –aseguran fuentes gubernamentales- sigue trabajando en nuevas medidas para combatir esa lacra (violencia de género), pero la posibilidad de que llegue a tiempo un nuevo paquete de medidas es remota”. Preocupa y mucho en el Ministerio de Sanidad el calendario electoral, puesto que, aunque  trabajan sobre la hipótesis de que se agote la legislatura y están preparando incluso sus presupuestos para el Ejercicio 2012, se temen una disolución anticipada de las Cortes y un cerrojazo al Parlamento antes de finales de septiembre. Para entonces – lo saben perfectamente- el número de víctimas mortales de la violencia de género se habrá incrementado.