El fracaso se pega

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La consejera catalana de Educación, Irene Rigau, conversa con Wert, ayer, poco antes de abandonar la reunión de la Conferencia Sectorial de Educación en protestar por el tratamiento de la lengua catalana en la nueva ley de Mejora de la Calidad de la Enseñanza. / Guillén (Efe)

Todo se pega menos la hermosura. Parece que a alguien en la Moncloa le esté dando envidia el reciente y brutal patinazo de Artur Mas, y aspire a emularlo. Justo cuando el ridículo y la división anegaban las huestes del separatismo, va el ministro Wert y las deja más arengadas, más motivadas y más unidas que los cuatro gatos heroicos que se batieron con Enrique V de Inglaterra en Agincourt. ¿Qué mayor favor le podían hacer a Mas que pisarle el callo de la lengua?

Vaya por delante que el ministro tiene razón en lo esencial: hace falta algún tipo de reforma. Una que es de allí bien sabe que el castellano está en retroceso en Cataluña. No es que no se entienda o que no se habla. Es que cada vez se entiende más a disgusto y se habla peor. Me da igual si los informes PISA dicen que la mayoría de los estudiantes catalanes tienen un nivel de lengua castellana igual o mejor, vamos a suponer, que la mayoría de los estudiantes de Málaga. A quien habla todo lo que puede no se le puede pedir más. Lo que yo planteo es que en Cataluña hay una creciente brecha, un cada vez más acusado desfase, entre la competencia lingüística catalana media y la castellana. Y lo peor es que no es tanto una brecha intelectual como emocional. A pedazos enteros de gente simplemente le da asco hablarlo (el castellano, digo).

Eso es lo cutre y eso es lo peligroso, esa especie de revanchismo lingüístico que no presenta visos de amenguar por muchas décadas que ya vaya haciendo que Franco murió y que la normalización y la inmersión de la lengua propia de muchos catalanes fueron poniendo las cosas otra vez en su lugar. Poco a poco al principio, vertiginosamente después. Con una especie de furor que recuerda a cierto descarnado, patético feminismo que no busca tanto la justicia o la compensación como la venganza. La apoteosis del despecho.

Odiar la lengua castellana a día de hoy es de provocador barato o directamente de perdedor. De vencido que se resiste a dejar de serlo. Pero es sobre todo un rasgo inequívoco de ignorancia, de no tener ni idea de qué es y qué representa esta lengua en realidad, de quién y por qué la habla. ¿De verdad se creen que es patrimonio exclusivo de trasnochados irredentos y nostálgicos de la dictadura? Pues sí, se lo creen.

Ese es el problema que hay en la HiperCataluña, la que vive felizmente de espaldas a sí misma… y en esta España sin pies ni cabeza donde nadie se quiere enterar de nada. Porque a ver, el drama de las lenguas oficiales y cooficiales en este país se puede sintetizar en el colosal disparate de que aquí nadie se siente responsable ni comprometido con la lengua del vecino. Aquí todas y cada una de las Administraciones son tercamente monolingües, y el que venga detrás, que arree.

Si el ministro Wert quiere normalizar el castellano en Cataluña, noble y necesario empeño, que no pierda ni un minuto tratando de delegar este esfuerzo en la Generalitat. No van a mover ni un músculo del dedo meñique. Si no pueden boicotear la norma la incumplirán orgullosa y alegremente, con el entusiasta apoyo de mucha gente convencida de que Felipe V vuelve a bombardear Barcelona. Tan convencidos están de que el castellano no es cosa de ellos que no entienden de qué se les habla. De ahí que la misma palabra “paridad” entre lenguas les suene a insulto.

Que conste que el borrador del ministerio es manifiestamente mejorable y contiene varias pifias. Pero la mayor pifia de todas, en mi humilde opinión, es la negativa a ver que si vols anar ben servit, fes-te el llit (si quieres estar bien atendido, hazte tú mismo la cama). El Estado no puede delegar por más tiempo en las Autonomías con lengua cooficial la defensa del castellano. Si le interesa parar la hemorragia lingüística tiene que tomar personalmente las riendas del asunto, así sea recuperando competencias y liando la de dios es cristo.

Se podría intentar algo inteligente como darle la vuelta al tema, por ejemplo probando a enseñar catalán, gallego y euskera, así fuese como asignatura especializada y optativa, en todas las escuelas públicas de España. Quién sabe si eso no ayudaría a abrir algunos ojos en los territorios bendecidos con ese regalo tan políticamente envenenado que es el bilingüismo. Quién sabe si eso no derribaría alguna barrera emocional y mental.

Claro que basta con proponerlo para que alguien en medio del Foro te salte al cuello al grito de: “Sí, hombre, con la crisis que hay, ¿encima vamos a tener que pagar clases de catalán?”. Lo dicho, que todo se pega menos la hermosura.

10 Comments
  1. fat elpho says

    Me gusta la idea propuesta. Enseñar catalán, euskera, gallego como optativa en las escuelas públicas de España. Esto podría desactivar ese odio pueblerino que algún nacionalismo convierte en bandera. Ojalá de Wert tomara en consideración esta posibilidad. Creo que Esperanza Aguirre tomó alguna iniciativa a este respecto.

  2. xuanet says

    Aprofitant que se cita una frase feta, en puc fer servir una altra: i és que d’això se’n diu fer la cara i la mascara. No fa tants anys que escrivies a l’Avui i que les opinions eren diametralment oposades.
    I sí, es pot al·legar que sobretot demanes entesa i diàleg, però això mai no es pot acompanyar d’un univers simbòlic tan agressiu, perquè devalua la intenció.
    Per no dir, és clar, que la falta de veritat llueix massa. La «brecha emocional» no es pot donar com a veritat absoluta quan només és una impressió sense cap dada contrastada; l’afirmació que tants a Catalunya veuen la llengua castellana pròpia dels hereus del franquisme és reduir a la nimietat intel·lectual els catalans.

    «Odiar la lengua castellana a día de hoy es de provocador barato o directamente de perdedor. De vencido que se resiste a dejar de serlo. Pero es sobre todo un rasgo inequívoco de ignorancia, de no tener ni idea de qué es y qué representa esta lengua en realidad, de quién y por qué la habla.»
    I bé, aquesta darrera cita la copio íntegra, perquè no crec que hi hagi paraules que la puguin explicar: o bé fa massa anys que no trepitges aquest país i t’has imbuït del discurs oficial de l’Espanya més «trasnochada», o bé el periodisme ha perdut una bona professional.

    I per favor, que no s’entengui com un (altre) intent aferrissat de defensar amb els ulls tancats el país, però d’aquí a tergiversar-lo deliberadament hi ha una bona «brecha».

  3. jotaele says

    xuanet, ¿por qué escribes en otro idioma un comentario a un post en español? ¿Porque crees que se te entiende igual? ¿O porque te importa un pimiento que te entiendan? No se puede ser más maleducado y paleto

  4. peixeruc says

    És important atendre al que diu l’informe PISA, perquè si diu que la competència de l’escolar a Catalunya és superior a d’altres comunitats castellano- parlants, això vol dir, clar i ras, que a Catalunya s’ensenya el castellà amb un èxit considerable i que el sistema d’immersió, funciona, sí, també per al castellà, una llengua que, per alta banda no és rebutjada a menys que vinga amb imposicions, com la d’aquesta llei.

  5. Dante says

    De acuerdo con el artículo menos en los dos últimos párrafos. La propuesta no está en el debate ni en la necesidad de los ciudadanos. Creo, sinceramente, que la cosa no tiene arreglo. Lo mejor es iniciar un proceso para que Cataluña se separe de España; se han roto, por parte de los nacionalistas catalanes, los lazos de afecto y sentimentales con el resto de España.

  6. ignasi says

    artículo de la misma autora, 2007. me gustaría saber las razones del cambio.

    http://paper.avui.cat/article/societat/103105/sha/acabat/broquil/baby.html

  7. Y más says

    No puede negarse la antipatía que los negociantes de la política catalanistas han cultivado en los corazones de la gente en Cataluña. Y apena y aburre tanto que dan ganas de abandonar a su suerte a los embrutecidos, y que les den.

  8. Anna Grau says

    Ignasi, me temo que no entendiste para nada mi artículo de 2007…¿demasiado irónico para ti?

  9. Agarkala says

    Muy buen artículo. Y también el del 2007, en la misma línea. Parece que el bilingüismo sea una especie de estigma a erradicar.

  10. Daniel Carrascosa says

    Sra Grau:
    Existen unos exámenes normalizados de español,destinados a los exámenes PISA, que la Generalitat ha abandonado desde el año 2009.Desde esa fecha los exámenes de español están por debajo de ese nivel normalizado mientras que los de catalán sí mantienen un nivel alto. Así el Govern puede argumentar que los resultados medios de los alumnos en español son altos aunque ya no lo sean. Es imposible adquirir un buen dominio de cualquier lengua si no se estudia o emplea a un nivel alto.Esto no es un problema para aquellas personas cuyas familias sean hablantes de español y empleen un vocabulario amplio o para las catalanoparlantes que, concienciadas de la utilidad del español, se propongan que sus hijos adquieran un buen dominio mediante formación extraescolar,pero sí es una limitación para los hijos de familias catalanoparlantes que no demuestren interés en proporcionar a sus hijos ese plus y que vivan principalmente en zonas monolingües o para las familias castellanoparlantes que no empleen un léxico amplio y no dediquen esfuerzos a que sus hijos los adquieran. Esto significa, en la práctica, que la adquisición de un buen nivel de español no está supeditado a las posibilidades que presenta la escuela sino a la voluntad y posibilidades extraacadémicas de los alumnos y sus familias.La ley de educación catalana,estableciendo el catalán como lengua de educación prioritaria y negándole al español lo que permite a las lenguas extranjeras: la posibilidad de ser empleada como lengua de enseñanza más allá de las clases de español, demuestra,cuando menos, animadversión al español y cierto propósito de los alumnos no puedan adquirir a través la escuela competencias que les podrían resultar útiles cuando menos en el resto de España. Esto releva la intención nacionalista de fomentar sólo una lengua de uso auque sea a costa de mermar las capacidades y posibilidades de los alumnos catalanes. No es extraño así que en ese próposito de construir país desde una óptica excluyente, en la que la política de la enseñanza en español es sólo un aspecto más, la gente se sienta cada vez menos tentada de usar el español.

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