Rubalcaba y Griñán pactan que Valenciano controle plenamente el partido hasta la Conferencia de octubre

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Alfredo Pérez Rubalcaba y José Griñán durante la última reunión de la Ejecutiva socialista. / flickr psoe

En el PSOE se dice, “por lo bajini”, que los barones críticos con Alfredo Pérez Rubalcaba, los dirigentes territoriales más importantes del PSOE, cuando quieren discutir el futuro del partido van al Palacio de San Telmo, la presidencia del Gobierno andaluz de Sevilla que ocupa José Antonio Griñán y no a Ferraz, donde teóricamente reside el poder del primer partido de la oposición. Lo que era una broma que se disfrazaba por los visitantes argumentando que acudían a Sevilla para consultar cómo hacer la oposición a los gobiernos del PP en sus territorios siguiendo los pasos del gobierno andaluz, parece que incluso ha afectado al propio secretario general, Pérez Rubalcaba. Tanto que el pasado 8 de marzo, el Día de la Mujer Trabajadora, se fue a almorzar con el líder andaluz y presidente del PSOE a Sevilla. Eso sí, como era una visita extraoficial y para no armarla, no visitó San Telmo. Ambos quedaron,  a solas, en la casa particular que Griñán  tiene en Mairena del Aljarafe.

De esa comida y de sus postres, que se llevaron a cabo cuando las redes sociales clamaban contra la dirección del PSOE por haber pactado la toma de la alcaldía de Ponferrada con el apoyo de Ismael Álvarez, el condenado por acoso sexual a la concejal del PP Nevenka Fernández, salió un acuerdo provisional de entendimiento entre el presidente y secretario general del partido de Pablo Iglesias cuyo objetivo es evitar que acabe descomponiéndose como consecuencia de la división interna y del rechazo externo que sufre. Un acuerdo que se confirmó en la Ejecutiva Federal del pasado jueves y en el que produjo un acontecimiento soterrado de extraordinaria importancia interna aunque haya tenido poca transcendencia: la vicesecretaria general, Elena Valenciano, tomó las riendas de la organización en todas sus dimensiones –incluida la Comunicación, algo especialmente relevante dado el acoso mediático que sufre el partido-, en detrimento de Oscar López y de su valedor en la sombra, José Blanco.

De hecho, el ex vicesecretario general, que sigue contando con una decena de dirigentes del partido que le deben la carrera política, es el gran perdedor. Su valido no controlará el aparato y su sueño de convertirse en el candidato socialista para las autonómicas gallegas se diluye, sobre todo tras la crisis de las primarias provocada por Patxi Vázquez, a quien curiosamente fue él mismo quien aupó. Significativamente, los errores que han llevado al pacto entre Rubalcaba y Griñán también tiene Galicia como referente añadido al ‘caso Ponferrada’ y la ruptura de voto en el Grupo Parlamentario Socialista cuando se rechazó en el Congreso el derecho a decidir de Cataluña. Un mes “horribilis” para el PSOE que ha hecho temblar las estructuras de Ferraz.

Aunque Rubalcaba y Griñán han salvado la cara a López no obligándole  a dimitir como pedían muchos dirigentes socialistas, el “número tres” se queda con poco más que la gerencia porque la “número dos”, Valenciano, toma las riendas de todo lo que no sea ejercer el liderazgo político y social en España y la representación del PSOE en Europa, papeles que se reserva Rubalcaba. Unos papeles que llegó a reclamarle públicamente Griñán en medio de la crisis interna.

El “palo” no ha sido sólo a López. El líder andaluz quiere que Valenciano controle otras dos áreas que ahora están en manos de los “blanquistas” y a quienes hace copartícipes del desaguisado de Ponferrada. Se trata de la secretaría de Política Local, que dirige el exconsejero andaluz de la Presidencia, Gaspar Zarrías- su actual adversario interno en el PSOE andaluz-, y la de Política Institucional que lleva Antonio Hernando.

En la comida del 8 de marzo en Sevilla, fue Griñán quien buscó la salida de promover a Valenciano para evitar dar una imagen de crisis interna puesta claramente sobre el tapete por el ‘caso Ponferrada’. Valenciano es una mujer independiente, que no pertenece a ninguno de los clanes en liza y que promovió como segunda Rubalcaba por su capacidad política pero también por su equidistancia interna. Ahora, si es fiel a alguien, lo es sin duda al secretario general, y no tiene ningún otro lastre. Eso hace que Griñán haya considerado que es la persona adecuada para dirigir el proceso organizativo hacia la Conferencia de octubre del PSOE en la que se aprueben tanto el programa como la fecha de celebración de las primarias en el 2014, blindando al tiempo la figura del secretario general.

Por cierto, que el de las primarias es un asunto complicado porque unos quieren que la Conferencia decida que se celebren primero las de los candidatos autonómicos y municipales y otros, los críticos, pretenden que resuelva ya, nada más pasen las elecciones europeas de 2014, la elección del candidato a presidente, sin esperar más. Ahí, fundamentalmente, es donde Valenciano deberá desgastarse para evitar que Rubalcaba sea el desgastado.

1 Comment
  1. otra version says

    el objetivo ahora es dinamitar la moral de iu para que deje de apoyar en andalucia y dejar en manos del pp esa comunidad, poder total y absoluto en españa del que nos curaremos muy tarde; nada cambiara mientras el dinero publico no sea el leiv motiv alrededor de gurtel, barcenas y pp.

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