LUIS DÍEZ | Publicado: - Actualizado: 11/1/2017 09:50

Manifestacion_contra_mina_Corcoesto
Cabecera de la manifestación celebrada el pasado 14 de abril en Carballo (A Coruña) contra la mina de Corcoesto. / Captura de vídeo de la Plataforma Salvemos Cabana (YouTube)

Hacia el final de la primavera, aquellas mujeres se calzaban unas botas de goma hasta las rodillas, cargaban con sus herramientas –una pala y una criba– y se alejaban río arriba durante una larga temporada. Eran las “oreras” del Sil. Miguel Delibes les dedicó un reportaje en El Norte de Castilla. Cribaban las arenas de los meandros del río y en raras y venturosas ocasiones encontraban alguna pepita de oro. Aunque su cosecha no pasaba de un pequeño puñado de granos del preciado metal, la humedad y el agua fría les acarreaba unos dolores reumáticos que jamás padecerán los modernos buscadores de oro, unos directivos y expertos canadienses subvencionados por el Gobierno español que están dispuestos a arrasar lo que haga falta para sacar oro del corazón de Galicia.

En la ampliación de una respuesta escrita a los diputados socialistas Miguel Ángel Cortizo y Carmen Seara sobre lo que está haciendo la compañía canadiense Edgewater Corporation en la parroquia de Corcoesto (Cabana de Bergantiños, provincia de A Coruña), el Ejecutivo dice que conoce el proyecto de búsqueda del oro porque “la investigación geológica del yacimiento ha obtenido subvenciones del Gobierno durante varios años en el marco general de las ayudas a la actividad minera”. Aunque no cuantifica el monto, las fuentes consultadas estiman que los canadienses han recibido más de 500.000 euros en los tres últimos años.

Según el Gobierno, esas ayudas han servido “para poder calcular las reservas explotables de oro que hay en el yacimiento de Corcoesto”. Y puesto que la Xunta de Galicia, que es la competente en la materia, ya dio a finales del año pasado su visto bueno a los daños medioambientales del proyecto de explotación, no serán los ministros competentes Miguel Arias Cañete y José Manuel Soria, ni mucho menos el presidente Mariano Rajoy, los que rebajen con agua fría la fiebre del oro. Concretamente, la respuesta a los diputados coruñeses del PSOE dice que “el Gobierno no se opone a un proyecto que genera riqueza y en el que se prevé crear 261 puestos de trabajo directos según la empresa y alrededor de 1.000 empleos inducidos, además de 500 puestos de trabajo durante la construcción de la planta, que está previsto que tenga una duración de unos 18 meses”.

Quiere decirse que de la noche a la mañana, la aldea de Corcoesto, que tiene 103 vecinos censados, podría convertirse en Eldorado o el Alcorcón gallego. El mister Adelson, creador de empleo, se llama en Galicia monsieur Salamis, presidente de Edgewater, que opera en Ghana. Dado que a esa gente –como ocurrió con monsieur Dupuy, presidente de Boliden, en Aznalcoyar (Huelva) y su financiero local, el señor Escamez–, le importa un rábano el medio natural, según vienen denunciando las asociaciones ecologistas y la izquierda gallega, cabe esperar que Galicia se libre del destrozo y del engaño por la única vía inteligible para esos “emprendedores”: que el precio del oro siga bajando y, como está ocurriendo ya, deje de ser un refugio para los millonarios en época de crisis. Por lo demás, las acciones de la compañía canadiense han bajado de0,50 a 0,10 dólares en la bolsa de Toronto. Con unos fondos propios de 868.000 euros, esos buscadores de oro necesitan más de 100 millones de euros de préstamos para su proyecto.

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  • Ciro

    La cosa es muy simple: que vayan a bscar oro a su país

  • riki

    Estos comunistas se quejan por todo,hasta que llegan al poder..

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