La Marea Blanca no se va de vacaciones

Cartel de la convocatoria de maniestación de la Marea Blanca para el domingo 18 difundido por las redes sociales

La Marea Blanca vuelve a salir a la calle este domingo en Madrid. El objetivo: contestar a las recientes concesiones de hospitales públicos de la Comunidad de Madrid. Lo hace, sin embargo, sin el apoyo de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, que no ha conseguido alcanzar unanimidad sobre la conveniencia de realizar una movilización en el mes de agosto. La iniciativa, que ha surgido a través de las redes sociales y no cuenta con autorización administrativa, convoca a los ciudadanos a las 11.00 horas frente al Ministerio de Sanidad bajo el lema: ‘Te roban la Sanidad. Impídelo!’.

En la controversia, se sitúan a un lado los sindicatos mayoritarios que consideran que agosto no es un buen mes para las manifestaciones ya que una participación no masiva puede perjudicar al movimiento, aunque parte de sus representantes acudirán a la movilización a título individual. Al otro lado, movimientos y plataformas ciudadanas vinculadas a la Mesa que consideran que la reciente concesión de hospitales públicos a Sanitas y Ribera Salud y la próxima concesión de tres hospitales públicos a la empresa puertorriqueña Hima San Pablo no puede quedar sin respuesta.

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“La Marea no puede coger vacaciones. No puede cerrar en agosto. No convoca la Mesa, pero sí convocan los ciudadanos indignados por las nuevas privatizaciones que pretenden acabar con la Sanidad Pública”, asegura a cuartopoder.es fuentes cercanas a las plataformas ciudadanas vinculadas a la Mesa, que aseguran a este diario que la convocatoria ha nacido de manera espontánea en las redes sociales. “No pretendemos contradecir a la Mesa, sólo que no podemos dejar sin respuesta a los ciudadanos que quieren movilizarse contra las privatizaciones”, añaden estas fuentes, que prefieren no desvelar su identidad para “huir de protagonismos”.

El origen confuso de la convocatoria, atribuido a la espontaneidad de las redes sociales, ha provocado controversias entre los diferentes colectivos en defensa de la Sanidad. Plataformas y organizaciones como Pa tu Salud, la Asociación de facultativos especialistas de Madrid, la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública o el sindicato UGT. Todos ellos han asegurado desconocer el origen de la convocatoria pero han confirmado su asistencia a título individual al mismo ya que “la urgencia es extrema”.

“Es ahora o nunca. O articulamos una gran respuesta social para hacer frente a la privatización de los hospitales y a los recortes en Sanidad o dentro de poco no tendremos nada”, señala Manuel Marín, presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública a cuartopoder.es. El secretario de la organización, Marciano Sánchez, reconoce que, no obstante, se trata de una fecha muy mala pero que lo importante es “mantener el pulso” a la Comunidad de Madrid y demostrar que el “espíritu de lucha” por la Sanidad Pública no se apaga por el verano.

Culminación del plan privatizador con siete recursos judiciales

El proceso de privatización de la gestión de hospitales públicos que inició la Comunidad de Madrid (PP) hace ahora nueve meses está llegando a su fin. Así lo anunció el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, que consideró que el proceso ya está casi “culminado” y que será una realidad en el mes de septiembre. La pasada semana la Comunidad de Madrid entregó a las empresas Sanitas y Ribera Salud la gestión de tres hospitales madrileños y este próximos lunes se prevé que se hará definitiva la adjudicación de tres nuevos hospitales públicos a la empresa puertorriqueña de turismo sanitario Hima San Pablo.

A pesar de las prisas de la Comunidad de Madrid por cerrar el proceso, la privatización de la gestión de hospitales públicos tiene todavía al menos siete recursos pendientes por vía penal y contencioso-administrativa e incluso un recurso ante el Tribunal Constitucional. Algunos de ellos incluyes medidas cautelares de suspensión de la adjudicación. Más allá de la contestación en las calles y en los centros de trabajo, el último combate de Lasquetty será ante la Justicia.