La invisible muerte lenta de CosmoCaixa

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Cúpula del planetario de CosmoCaixa. / Efe
Cúpula del planetario de CosmoCaixa. / Efe

No lo parece pero Alcobendas está lejos. Por eso entre una cosa y la otra yo no había ido hasta que el domingo pasado me vi cruzando el umbral del Museo de la Ciencia CosmoCaixa. Llegamos tempranito porque más tarde de las diez de la mañana, dice la leyenda, ya no quedan entradas para las actividades que más interesan a los niños y a toda la familia. Que si un taller de tocar animales vivos, desde estrellas de mar hasta serpientes. Que si el planetario burbuja. Que si la exploración del universo a través de los cinco sentidos. Etc.

Llegamos tempranito para no quedarnos sin entradas ni vernos arrastrados por una multitud…que misteriosamente brillaba por su ausencia. Había gente, pero poca. Muy poca. Tanta que al andar por algunas salas y pasillos del museo casi se oía el eco, como en una casa vacía, o a medio vaciar.

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O sin el como. Porque eso era de algún modo lo que estaba esperando. ¿Vamos a la cafetería? Ya no hay. Sólo unas máquinas con snacks inquietantemente rebajados de precio desde la última visita de una de nuestras acompañantes. ¿Están de liquidación? Cerrada la tienda de regalos. Cerrada la terraza, uno de los espacios más sugestivos del recinto. Por todas partes el opresivo espíritu del desmantelamiento. El pálpito fúnebre de la demolición.

CosmoCaixa se muere a cámara lenta porque lo intentaron a cámara rápida y una vehemente recogida de firmas vía Change.org logró paralizar el cierre. Estaba previsto para el pasado 31 de agosto y se ha ganado de prórroga hasta el 31 de diciembre. Pero claro, cada vez con menos franquicias y con menos de todo. Cada día se muere un pedacito del invento. Cada día se apaga algo. Como un cerebro enfermo que se va quedando cada vez con menos neuronas activas.

Que conste que ciertas demagogias baratas me ponen mala. Por ejemplo, cuando salieron las noticias sobre el coste de la vida de la infanta Cristina y su familia en Suiza, y todo el mundo puso el grito en el cielo, y hubo hasta quien llamó a una oleada de cierre de cartillas de la Caixa, yo pensé: pero qué bruta y qué idiota es la gente, por Dios. ¿Y cuánto se creen que costaba mantener a toda esta gente, más los escoltas y todo el no sé qué, en Washington? ¿O incluso en Pedralbes? ¿A qué viene enterarse precisamente hoy de lo que vale un peine?

Pero debo decir que ante la herida abierta de CosmoCaixa se me encoge el corazón pensando que se pueda cerrar esto y no otras cosas. Como si aquí nos sobraran los estímulos culturales, y sobre todo científicos, en particular para el público infantil. Yo que he paseado a mi hija por museos de varias grandes ciudades del mundo he visto pocos sitios más interesantes, incluso en decadencia. Era una joya, y es una verdadera pena que se cierre.

Pero más pena me da aún la relativa indiferencia que ha rodeado a la noticia, por llamarla de alguna manera. ¿Cuántos, como yo, ni siquiera nos habíamos enterado? ¿A alguien se le ocurrió reaccionar con la espectacularidad y visceralidad con que algunos reaccionaron ante las cuentas de gastos de la infanta?

Si en el fondo, maldita sea, la Caixa tiene razón. Pa lo que les vale la Obra Social, pal p…caso que le hacemos…mejor gastarse la pasta en otras cosas, ¿no?

Asco.

7 Comments
  1. celine says

    También yo estaba en babia, Grau; te agradezco la noticia que das y el aviso del anunciado final. Parece una alegoría del cierre general del sueño que nos hizo creer que éramos importantes. Sin embargo, yo sigo creyendo que lo somos. Importantes. Y que debemos dirigir nuestros caminos a esa consideración. Animo.

  2. Pepa Cosmo says

    Pertenezco a la plataforma No al Cierre CosmoCaixa Madrid, y queremos agradecerte este artículo. Gracias por mencionar este problema, es complicado luchar contra gigantes como la Caixa (en muchos medios de comunicación nos han indicado que no pueden hacerse eco del problema ya que la Caixa se anuncia entre sus páginas), y artículos como el tuyo nos da energías para continuar.

    Nuestra plataforma está formada, entre otros, por muchos de los trabajadores que van a quedarse sin trabajo el 31 de diciembre. Es muy duro ver cómo van desmantelando el museo poco a poco, cómo los gritos de los niños en las salas del museo se están apagando, cómo hay actividades que se han eliminado de la oferta de un día para otro, cómo cada semana tienes que despedirte de algún compañero… Muchos llevamos 10 años o más dando todo en este centro (a pesar de que el Alcalde de Alcobendas haya indicado en varias ocasiones que los trabajadores que serán despedidos son trabajadores que realizan trabajos puntuales en el museo, tengo que enseñarle mi contrato indefinido a jornada completa). Y así, dando el cayo, hasta el 31 de diciembre.

    Desde el principio hemos contado con el apoyo de la comunidad educativa, asociaciones de todo tipo de Alcobendas, comerciantes de la zona, vecinos, partidos de la oposición e incluso de los grupos antisistema… Nos hemos encargado de hacer una serie de acciones desde que se conoció el cierre, y con las pocas energías que nos quedan haremos una marcha este viernes 18 de octubre, del CosmoCaixa al Ayuntamiento de Alcobendas. Vaticino que un día o dos antes de esta marcha-manifestación, alguien hará un comunicado o concederá una entrevista diciendo que el problema está más que solucionado (y nos volverán a hablar de que se traslada el MUNCYT, Museo que recibe la décima parte de visitantes a pesar de estar situado en el centro de Madrid). Si alguien se molesta en intentar hablar con el MUNCYT y la FECYT, le dirán que no hay nada firmado, que no es seguro el traslado (pero, mientras, me voy quitando el problema de encima, oiga).

    Es lamentable que ocurran cosas como esta. Es lamentable que las autoridades no se muevan (repito, NO SE MUEVAN, el Alcalde NO HA HECHO NADA, todo le ha llovido del cielo) por mantener instituciones que sólo hacen bien a esta sociedad tan machacada día a día. En fin, un ejemplo más de tantos que oímos cada día.

    Reitero mi agradecimiento.

  3. Eynar says

    ¡¡Pero qué barbaridad!! Muy lamentablemente, España parece un océano donde la ciencia brilla por su ausencia (no hay más que ver los apoyos a la investigación), y CosmoCaixa era una perla en ese océano. Y lo peor de todo es que no me he enterado por los medios de comunicación, sino por un blog al que he llegado completamente de rebote…

  4. Tony says

    Quisiera aclarar una cosa.
    Eso de que os apoyan «…incluso grupos antisistema» suena realmente mal, no por la palabra en sí, si no por el cariz que la han hecho tomar los medios de masas, asociando «antisistema» a «terrorista», «violento», etc

    Los grupos antisistema a los que te refieres son una asamblea unitaria de colectivos y personas de la zona, que apoyan y colaboran en todas las luchas, así como gente de partidos o colectivos no institucionales, anticapitalistas, comunistas o como prefieras llamarlo.
    Y por cierto, creo que estos grupos os apoyan de corazón, sin animo de figurar, no como partidos y sindicatos institucionales que sólo os apoyan para usaros de ariete contra el PP y su cacique Vinuesa

    Aclarado esto, un saludo y ojala pete el viernes

  5. Amsterdam14 says

    Reconozco que soy de los que he alimentado la campana de cierre de cartillas de la Caixa a raiz de la noticia del exilio de oro de la Infanta. No porque no sepa lo que cuestan los contratos de expatriados sino porque considero que la Infanta no reune esa condicion,

  6. Amsterdam14 says

    Reconozco que soy de los que he alimentado la campana de cierre de cartillas de la Caixa a raiz de la noticia del exilio de oro de la Infanta. No porque no sepa lo que cuestan los contratos de expatriados sino porque considero que la Infanta no reune esa condicion, porque me parece una desfachatez que dinero que deberia usarse con fines sociales se utilice para mantener a esa familia de parasitos sin saber a cambio de que y porque si huberia sido con mi dinero, no me hubiera gustado de ser complice.

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