El Gobierno sólo ha prestado algún apoyo a 1.500 de los 120.000 emigrados a Alemania

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Protesta de jóvenes emigrados españoles ante la Puerta de Brandenburgo, en Berlín, el pasado junio. / mareagranate.org

Apenas el 1% de los nuevos emigrantes españoles en Alemania, la “locomotora industrial” de la Unión Europea, han tenido el apoyo de la Administración laboral española para encontrar empleo. Según el dato ofrecido por la ministra Fátima Báñez a la diputada RosaDíez, el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) ha mediado con la Agencia Alemana de Empleo en la colocación de 1.543 desempleados españoles con media y alta cualificación. Aunque la cifra es ridícula si se compara con el espectacular crecimiento de la emigración de jóvenes españoles al país teutón, la titular de Empleo exhibe una prosa triunfal en su respuesta por escrito a la dirigente de UPyD.

En efecto, los servicios de empleo --esos que han sufrido un fraude en sus prestaciones de más de 500.000 parados en el último año y medio, según la falaz e insultante afirmación no rectificada de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría-- han facilitado a 1.543 jóvenes españoles la ocupación de otros tantos puestos dentro del cupo de 2.142 ofertados por Alemania. Ese porcentaje, el 72% de la oferta, es tan elevado que justifica la enorme satisfacción gubernamental española.

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Esa satisfacción se incrementa al constatar que 430 jóvenes han realizado un curso de alemán en España y que de las 1.347 plazas de formación profesional dual alemana, 988 van a ser cubiertas por españoles, lo que supone el 73,3 %, según los datos de la ministra Báñez. Tal es el aprecio que los teutones nos profesan que incluso, desde agosto pasado, la Agencia Alemana de Empleo o Bundesagentur für Arbeit ha traducido al castellano su web para ahorrar trámites a la Administración laboral española, modernizando al mismo tiempo el histórico reclamo “vete p’Alemania, Pepe”.

Puesto que el tiempo es el mejor aliado para averiguar el origen determinados despropósitos, ahora sabemos por que la ministra Báñez llamó “movilidad profesional exteriorl” a lo que históricamente y por desgracia hemos conocido como “emigración” o “exilio económico” por carecer de empleo digno y condiciones de vida en España. La expresión dimana del programa MobiPro-EU, que es como la administración germana ha bautizado esa oferta de plazas por un periodo máximo de tres años, que ha aprovechado a los 1.543 jóvenes cualificados españoles, y cuyo significado textual (“Movilidad profesional”) salta a la vista.

El mencionado programa es una muestra además de cómo la Administración alemana aprovecha los remanentes y anticipos de los fondos de la UE (6.000 millones de euros) para fomentar el empleo juvenil, beneficiándose del capital humano ajeno en beneficio propio, mientras aquí el Ejecutivo de Mariano Rajoy Bey sigue sin desarrollar el acuerdo de Bruselas para aprovechar los 2.000 millones de euros que corresponderían al Reino de España, con el 26% de desempleo.

Pero decía líneas arriba que la Administración laboral española apenas ha ayudado al 1% de los emigrantes a Alemania porque en la actualidad ya se contabilizan 120.000 trabajadores españoles residentes en ese país, según los datos de octubre de la Oficina Federal de Estadísticas (Destatis). Los datos revelan un crecimiento de la emigración española al país germano del 9,1% en 2012 respecto al año anterior (10.038 ciudadanos). Se estima que más de 40.000 no se han inscrito o no han sido recogidos en la estadística interanual todavía.

Si en febrero de 2011, la canciller Ángela Merkel mostró su interés al entonces jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por trasladar españoles a trabajar en su país, donde la población activa supera los 40 millones y el desempleo estaba en torno al 7%, ahora las necesidades de mano de obra han sido estimadas por el Instituto de Investigaciones Económicas de Berlín (DIW) en 500.000 inmigrantes anuales a partir de 2015 y “para ese año ya faltarán en el mercado de trabajo tres millones de empleados”, según ha dicho el presidente del DIW, Klaus Zimmermann con la indudable intención de mantener un ejército de reserva que facilite la contención salarial.

4 Comments
  1. Lucas says

    Como dijo el corrupto Fabra, un modelo de hombre de bien, según Rajoy, y repitió su hija en el Congreso de los Diputados, «que se jodan». Edificante, ¿verdad? Esa es la derecha española, por si no lo sabían en Alemania.

  2. pasaba por aquí... says

    El pais que niega su propia historia – emigración años 60 – está condenado a sufrirla de nuevo. Y no es solo un problema de más/menos formación. Es el drama de que se hablan de mano de obra/profesionales y todos olvidan que son seres humanos. Negamos nuestro propia historia, despreciamos a los que vinieron a nuestro pais buscando un provenir, y ahora volvemos a salir a «buscarnos la vida» y nos sorprendemos del trato y las condiciones. La historia se repite…..

  3. santaklaus says

    A los 1500 que son del PP. Los demás son terroristas.

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