Defensa gasta 784 millones al margen del Presupuesto en misiones en el exterior

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El ministro de Defensa, Pedro Morenés, saluda a una soldado durante su visita a la base de Herat (Afganistán), el pasado mes de septiembre. / Ignacio Gómez (Ministerio de Defensa-Efe)
El ministro de Defensa, Pedro Morenés, saluda a una soldado durante su visita a la base de Herat (Afganistán), el pasado mes de septiembre. / Ignacio Gómez (Ministerio de Defensa-Efe)

El Ministerio de Defensa ha realizado a lo largo de este año dos grandes ampliaciones de crédito para cubrir los gastos de las misiones militares en el exterior, por un valor de 784,07 millones de euros. A punto de aprobarse definitivamente los Presupuestos para 2014 en el Senado y de que culmine la retirada de Afganistán –se mantendrá una compañía en la base y el aeropuerto de Herat--, el departamento del que es ministro Pedro Morenés Eulate sigue apelando a la técnica de las ampliaciones de crédito para, entre otras cosas, escamotear el control presupuestario del Congreso.

Las misiones militares de imposición de la paz han sido durante más de veinte años la gran partida de gasto inexacto. Y en 2014 lo seguirán siendo. La cifra de gasto consignada en el Presupuesto del año entrante es de 4 millones de euros en concepto de “inversión” y de 6,36 en “gastos corrientes”. En el conjunto de los gastos operativos de las Fuerzas Armadas, que ascienden a 2.160,76 millones de euros, las cantidades citadas son simbólicas. ¿Cuánto cuestan realmente las misiones en el exterior? Después de veinte años, la técnica presupuestaria del Ministerio de Defensa sigue como el primer día: se arbitra la partida –mil euros (el ejemplo es real) para indemnizaciones por misiones en el exterior-- y, después, ya veremos. Con ello el Ejecutivo hurta el debate y el control parlamentario de más de una cuarta parte del presupuesto militar ordinario.

Aunque podemos suponer que las misiones en el exterior se hallan comprendidas en el conjunto de gastos operativos de los tres ejércitos, no es así; los sucesivos gobiernos han consignado partidas ridículas para ampliarlas inmediatamente después de la aprobación parlamentaria del Presupuesto del Estado. Esa técnica obedece, según le ha explicado el ministro Morenés al diputado de CiU Jordi Xuclá, a “las condiciones excepcionales de este tipo de misiones" y a que "resulta imposible conocer inicialmente las cuantías de los gastos correspondientes”. Ni siquiera en Afganistán, donde las tropas españolas han permanecido once años, con la pérdida de cien vidas humanas y un gasto estimado de 3.500 millones de euros, ha sido posible una cierta prospectiva económica.

Así, a lo largo de 2013, Defensa ha vuelto a apelar a las ampliaciones de crédito a partir de un presupuesto inicial no superior a 10 millones de euros. Y en el primer semestre ha pedido al Tesoro 528,78 millones de euros para personal, gasto corriente y material de las distintas misiones en el exterior. De esa cantidad, 293,26 millones fueron para Afganistán; 101,95 para Líbano; 96,030 para la misión Atalanta contra la piratería en Somalia; 22,13 millones para apoyar a las tropas de Mali en el Sahel; 1,2 millones de euros para misiones en Somalia y Uganda; 1,44 millones para Bosnia; 284.769 euros para “observadores ONU” sin más concreción, y 12,37 millones de euros para “otras operaciones” que tampoco Defensa ha querido concretar.

Puesto que esa primera ampliación de crédito se quedó corta, Morenés pidió otra por valor de 255,29 millones de euros, que los cuarteles generales empezaron a ejecutar inmediatamente después del verano. Así, a Afganistán se destinaron 141,62 millones de euros más, a Líbano, 49,95; a Atalanta en Somalia, 46,12; a Mali, 10,44 millones más. Y para “otras operaciones” no concretadas dispuso de 5,54 millones más. También se amplió la cantidad para “observadores ONU” en 122.043 euros, para la misión UE en Somalia y Uganda, en 643.561 euros y para Bosnia en otros 830.755 euros.

“¿Habrá una tercera ampliación de créditos en 2013?”, ha preguntado Xuclá a Morenés, ante el coste del repliegue de los más de mil militares y 37 guardias civiles de la provincia afgana de Badghis, que fuentes militares estiman en 30 millones de euros. El ministro le ha contestado que no la estima necesaria. Si el coste del último año de la misión en Afganistán ha sido, vía ampliaciones de crédito, de 434,88 millones de euros, ¿cuánto será el ahorro derivado de la retirada y el gasto de la continuidad en Herat?

En este punto, volvemos al principio: la “transparencia” presupuestaria no permite conocer esos datos sobre el gasto público, como tampoco permite cuantificar el ahorro que se derive de la previsible retirada de los 600 cascos azules de Líbano en 2014. El coste de mantenimiento de ese contingente ha sido, vía ampliaciones de crédito, de 151,90 millones de euros este año. El de 2014, Defensa no lo ha estimado todavía, aunque un portavoz autorizado recuerda que la imposición de la paz manu militari siempre, desde los tiempos de Octavio César Augusto, ha costado mucho dinero, pero no conviene decirlo por adelantado para no dar pistas al enemigo.

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