Guerra a la vista en el PSOE por la Alcaldía de Madrid

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De izda. a dcha., Jaime Lissavetzky, Antonio Miguel Carmona y Enrique del Olmo, aspirantes a encabezar la lista del PSM a la Alcaldía de Madrid / Fotos: Efe y @DelOlmoE

Tras décadas de derrotas y ocupando las bancadas de la oposición, en el Partido Socialista de Madrid empiezan los codazos por ocupar el número uno de la candidatura socialista. Según aseguran fuentes socialistas, consultadas por cuartopoder.es, los sondeos detectan posibilidades de recuperar el gobierno de la ciudad de Madrid. Por el momento, son tres los posibles aspirantes a convertirse en candidatos socialistas, pero solamente dos de ellos tienen las bendiciones del aparato del PSOE y del aparato del PSM. El favorito de Ferraz y en especial de Alfredo Pérez Rubalcaba, es el que fuera candidato también en las anteriores elecciones municipales, Jaime Lissavetzky,  mientras que en el PSM y en el entorno de Tomás Gómez, el candidato es el economista, profesor universitario y amigo también del propio Gómez, Antonio Miguel Carmona.

Por si fuera poco, hay un tercero en discordia, Enrique Del Olmo. Del Olmo lleva meses manifestando su  voluntad de convertirse en futuro alcalde de Madrid y pidiendo, además, que, para la elección de su candidato a alcalde, el PSM celebre unas primarias abiertas a toda la sociedad madrileña, en la que el único requisito para participar sea ser ciudadano de Madrid, algo que no está previsto en las normas del PSOE y que desde el entorno de Rubalcaba no están dispuestos a consentir.

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Desde ese mismo entorno de Rubalcaba aseguran que Lissavetzky «está muy animado» y «decidido a concurrir una vez más como cabeza de  lista«, De su posible rival, Antonio MIguel Carmona, se limitan a decir que «si quiere presentarse, para empezar, tendrá que ganarle unas primarias a Lissavetzky». En este caso, el entorno de Rubalcaba se refiere a unas primarias limitadas a los militantes del PSM. De hecho, lo resaltan, como un punto a favor de Lissavetzky, sobre el resto de aspirantes.

Lo sorprendente es que el aparato del PSOE crea que las agrupaciones del PSM y sus respectivos aparatos se inclinen por Lissavetzky, cuando hace tan solo 4 años, poco antes de la celebración de las últimas elecciones municipales, varios secretarios generales de agrupación se las tuvieron tiesas con el que acababan de nombrar candidato, le pidieron que mantuviese una posición neutral en las primarias que enfrentaron a Trinidad Jiménez y Tomás Gómez, ambos aspirantes entonces a ser candidatos a presidir la Comunidad. Lissavetzky se negó y dió la espantada. Se levantó de la mesa del restaurante donde sus compañeros de partido trataban de convencerle, tras haberse declarado públicamente partidario de Trinidad Jiménez, de que calladito estaría más guapo. Poco después, Tomás Gómez salía vencedor de esas primarias.

Fuentes del PSM aseguran que la relación de Lissavetzky con sus compañeros, líderes de diversas agrupaciones, sigue siendo en ocasiones «tensa«, cuando no «inexistente», Pero en el núcleo más cercano a Rubalcaba lo consideran el claro favorito a vencer en unas hipotéticas primarias. Desde el entorno de Tomás Gómez, creen que Lissavetzky «ni tiene don de gentes, ni hace nada por tenerlo» y, frente a Carmona, no tendría nada que hacer. Carmona, mientras, está realizando su particular precampaña, visitando todos y cada uno de los rincones y colectivos de la ciudad de Madrid y, en definitiva, trabajándose la cosecha de votos, para que nada o casi nada ( desde su entorno consideran que «Rubalcaba siempre te puede dar una sorpresa…») le pille desprevenido. Incluso, algunos colaboradores, muy cercanos a Carmona, tienen en mente la hipótesis de que, si se desencadena la guerra entre los aparatos de Ferraz y del PSM, ésta puede acabar con la firma de un armisticio en el que se estipularía que el PSM admita a Lissavetzky como candidato a cambio de que Ferraz no torpedee la candidatura del propio Tomás Gómez a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Otras voces, desde el PSM, recuerdan que, hace 4 años, ya aceptaron la candidatura de Lissavetzky a regañadientes, pero la aceptaron, en todo caso, porque pensaron que era la última y que el amigo entrañable de Rubalcaba se jubilaría al finalizar la presente legislatura. Pero los planes del concejal socialista parecen haber cambiado: las encuestas señalan la posibilidad de que los populares pierdan la mayoría absoluta en el ayuntamiento, si el PP y la alcaldesa, Ana Botella, siguen en caída libre ante la opinión pública, y Jaime Lissavetzky, según su círculo más íntimo, «está más animado que nunca»-

Con todo, la guerra entre los aparatos de Ferraz  y del PSM parece estar servida y podría estallar muy probablemente después de las elecciones europeas.