La empresa de Morenés estaba participada en casi un 40% por EADS, que se encarga del mantenimiento de los aviones averiados

El ministro de Denfesa, Pedro Morenés, en el Congreso, en una imagen de archivo. / Efe
El ministro de Denfesa, Pedro Morenés, en el Congreso, en una imagen de archivo. / Efe

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, fue nombrado en junio de 2010 presidente ejecutivo para España de la compañía fabricante de misiles y componentes aeronáuticos para la defensa MBDA, participada en un 37,5% por EADS, la empresa matriz de Airbus y la encargada del mantenimiento de los aviones que las Fuerzas Armadas utilizan para el transporte de autoridades y que se han averiado en cinco ocasiones en los últimos meses. De hecho, entre EADS y BAe Dynamics, que estuvieron a punto de fusionarse en 2012, controlan el 75% de MBDA, mientras que el 25% restante lo detenta el grupo Finmeccanica. Así, el ministerio de Defensa puede afirmar, como ha hecho en su rectificación, publicada en este diario, que Morenés no ha estado nunca en la nómina de EADS, pero no puede negar la evidente vinculación existente entre  él y EADS, puesto que Morenés presidió, desde 2010 y hasta su llegada al gobierno de Mariano Rajoy una empresa, MBDA, cuyo accionista de referencia era EADS, la empresa que hoy se ocupa del mantenimiento de los Airbus que transportan a gobierno y familia real.

Por otra parte, el Ministerio de Defensa sostiene que el contrato de revisión y mantenimiento que fue  otorgado a EADS en marzo de 2013, para los aviones destinados al transporte de autoridades, fue la oferta que ofreció «condiciones más ventajosas». Sin embargo, conviene aclarar que ese extremo no puede ser contrastado, puesto que las empresas que ofertaron quedaron obligadas por una cláusula de confidencialidad a no hacer públicos esos datos.

Publicidad

Los hechos son que, en los 10 años anteriores, fue la compañía Iberia quien se ocupó de la revisión y mantenimiento de los aparatos. Durante esos años, solamente consta una avería en el Airbus 310, en 2005, que obligó al entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, a quedarse en tierra, tras detectarse un fallo en el sistema eléctrico del aparato.

Tras la llegada de Morenés a Defensa y el cambio en el contrato de mantenimiento realizado en 2013, hace apenas un año, el número de incidentes y averías en los aviones destinados al transporte de autoridades se han multiplicado, pese a que el propio ministro Morenés ha explicado que esos aparatos están en «la mitad de su vida útil». Concretamente, en los últimos 5 meses se han producido 5 averías durante el transporte de autoridades. La primera se producía el 25 de noviembre, en el Airbus 310 que tenía que trasladar al Príncipe Felipe a Brasil, para participar en un Foro Económico. El viaje no pudo realizarse y el Príncipe no pudo estar presente en ese Foro.

Dos meses después, el Príncipe sufría de nuevo otra de las averías en el Airbus 310, cuando se trasladaba de Santo Domingo a Honduras. Entonces fue un error en el circuito eléctrico lo que provocó el incidente, que tuvo otras repercusiones, ya que Mariano Rajoy, que tenía que trasladarse a una Cumbre Bilateral a Roma, tuvo que pedir un avión prestado al gobierno belga para poder trasladarse con su abultada delegación.

El presidente del gobierno, poco amigo de los transportes aéreos, fue el siguiente en sufrir en carne propia una nueva avería. En esta ocasión, fue en un Falcon 900, que le transportaba de Dublín a Madrid, tras la celebración de la Cumbre Europea, el pasado 7 de marzo. A los 15 minutos del despegue, al aparato se le encendió un piloto que indicaba que la reversa del motor número 2 no estaba  blocado y seguro en la posición cerrada.

La reina Doña Sofía tampoco se ha librado de esa especie de plaga. El pasado 22 de marzo, volviendo de Guatemala, el A-310 que transportaba a la reina tuvo un fallo en el sistema de ayuda en la frenada, lo que provocó el retraso del aparato.

Por último, el pasado 16 de abril, cuando el rey Don Juan Carlos volvía de Kuwait, un piloto encendido avisaba de un fallo en la transmisión de la válvula de entrada de combustible en el motor. La avería provocó un retraso notable. Tanto que a punto estuvo el monarca de no llegar al palco de Mestalla, desde donde presidió la final de la Copa del Rey, disputada entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid