Solo el 4% de los españoles residentes en el extranjero podrá votar en las europeas

Cartel que ilustra los retrasos provocados por el voto rogado ./ Marea Granate
Cartel que ilustra los retrasos provocados por el voto rogado. / Marea Granate

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Si las elecciones europeas se celebraran esta misma semana sólo votarían el 4,1% de los españoles residentes en el extranjero. Es decir, de los 1.725.655 españoles inscritos en el censo de españoles residentes en el extranjero (CERA) solamente 70. 972 han presentado su solicitud de voto en el tiempo y forma adecuado, según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística a fecha de 5 de mayo. Así, la información ofrecida por el organismo público también señala que 12.370 solicitudes han sido denegadas por la Oficina del Censo Electoral (OCE).

Estas cifras, no obstante, no son todavía definitivas. El plazo de los españoles residentes en el extranjero para solicitar el voto finalizó el pasado 26 de abril aunque, de momento, continúan llegado solicitudes a la OCE con fecha de envío anterior a la finalización del plazo. Sin embargo, el ridículo porcentaje de electores que a fecha de 5 mayo tienen todo en regla para poder ejercer su derecho al voto en las próximas elecciones europeas sí permite extraer la conclusión de que el voto rogado -el sistema de voto implantado en 2011 por PSOE, PP y CiU mediante el cual los emigrantes deben solicitar su derecho al voto de manera previa a las elecciones- no funciona.

Las europeas del 25 de mayo serán las primeras elecciones al Parlamento Europeo en las que los emigrantes deben solicitar su voto de manera previa. En las europeas de 2009, en las que no estaba en vigor este sistema, votaron casi 172.000 residentes en el exterior, un 14% del CERA. La participación que se augura para este 25 de Mayo puede ser aún menor que ese 4,1%, porque el sistema de plazos del voto rogado ha provocado en anteriores elecciones que las papeletas no llegaran a tiempo a los electores. Tomando ejemplos de las elecciones anteriores del 2011, un 45,64% de los ruegos validados nunca llegaron a contabilizarse como votos.

El sistema de voto rogado ha sido muy criticado desde las filas de la Marea Granate, que prefiere denominarlo como “voto robado”. En opinión de esta red, que aglutina a españoles residentes en el extranjero, este sistema de voto es considerado “una forma de sufragio censitario e inconstitucional que se impone a una población que, demográficamente, es la cuarta provincia del Estado, y que además carece de representación proporcional y democrática en las instituciones”.

“El ruego se debe ejercer en muchos casos de manera presencial (residentes temporales), se paga por adelantado, con subsiguientes problemas de reembolso, y provoca que papeletas y votos no lleguen a tiempo por los plazos. Es una aberración democrática para la ciudadanía en el exterior, en un momento en el que ésta no para de crecer”, denuncia María Almena, de Marea Granate.

Así, desde la Marea Granate reclaman una reforma de este sistema que contemple, en primer lugar, la eliminación del voto rogado y la creación de una demarcación propia y el establecimiento de urnas en los consulados y la aplicación de métodos telemáticos como el voto electrónico, ya implantado en Suiza.

Descenso continuado

Las primeras elecciones celebradas con el sistema de voto rogado en vigor fueron las elecciones nacionales de noviembre de 2011. En estas elecciones, 138.037 personas solicitaron la documentación del voto, lo que supone un 9,4% de los censados. No obstante, solamente 73.661 españoles, es decir, un 4,9%, votaron finalmente de manera correcta, debido en gran medida a los retrasos en el envío y la recepción de la documentación por correo. Por contra, en las elecciones generales de 2008, las últimas sin el sistema de voto rogado, se validó el voto del  31, 74% de los censados, muy cerca del récord de 1989, cuando se registró un 36,15%.

Proceso paralizado

Desde Marea Granate también denuncian que a día de hoy el proceso de voto para emigrantes está completamente paralizado y ninguna papeleta ha sido enviada desde España debido a la impugnación de la candidatura de Verdes Ecopacifistas, que ha recurrido al Tribunal Constitucional la decisión de la Junta Electoral Central de no admitir su candidatura. “Esto provoca que los plazos de recibo de papeletas y envío del voto de los electores se reduzcan drásticamente, limitando enormemente las posibilidades de voto de aquellos que están especialmente lejos. Y dos tercios del electorado español en el extranjero se encuentra en Sudamérica”, sentencia Almena.