LUIS DÍEZ | Publicado: - Actualizado: 11/1/2017 09:58

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Miles de personas se concentraron la pasada Diada en la Avenida Diagonal y la Gran Vía de Barcelona a favor de una consulta soberanista el próximo 9 de noviembre. / Marta Pérez (Efe)

La República de Cataluña ocuparía el puesto 140 del ranking mundial por extensión y el 100 por población. Su Producto Interior Bruto (PIB) la situaría en el número 54, en la parte alta de la tabla, inmediatamente detrás de Dinamarca y delante de Finlandia. Y en PIB per cápita a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA) seguiría escalando puestos y ocuparía el 28 del mundo, a 2.000 dólares de diferencia de Francia y entre Corea del Sur y Bahamas. Sería un Estado más rico que Italia y España, que ocupan los puestos 31 y 33 del ranking mundial con un PIB per cápita cifrado en torno a 30.000 dólares anuales por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Entre los 28 países de la Unión Europea (UE), ocuparía el octavo lugar en renta per cápita.

Vaya por delante que el ejercicio informativo de colocar a la República Catalana en el contexto mundial y de la UE, según los parámetros de extensión y población y los datos económicos aportados por organismos internacionales de reconocida fiabilidad, resultaría innecesario y ridículo si no existieran gobernantes tan útiles al secesionismo como Mariano Rajoy Brey y Artur Mas i Gavarrò desde sus respectivas posiciones frontales. Cierto es, por otra parte, que no ha pasado Borbón por el trono que no haya perdido territorio.

Hace 25 años, cuando Miquel Roca i Junjent reclamaba “políticos de calidad” y “calidad a los políticos”, ya estaba pensando en Rajoy y Mas. Aquel padre de la Constitución y portavoz parlamentario de CiU durante tres lustros -desde su próspero bufete defiende a la infanta Cristina de su imputación en el ‘caso Noos’- animaba a la gente a ir a votar con el mismo esquema mental con el que uno va a comprar una lavadora: primero, que sea de calidad, que no se rompa, y segundo, que el precio no sea desorbitado.

¿Cuánto le costaría a Cataluña esa independencia por la que apuestan sus gobernantes centrífugos? Los estudiosos no se ponen de acuerdo. Unos dicen que cuatro puntos de su PIB y otros que nueve. Como la economía y la política no son ciencias exactas, vale señalar que cuatro puntos del PIB catalán, cifrado en 200.323 millones de euros en 2013, son unos 8.000 millones de euros y nueve, 17.000.

Lo único cierto es que con esa masa económica, la República de Cataluña figuraría en el puesto 54 del concierto mundial de los 182 Estados evaluados por el FMI, inmediatamente detrás de Dinamarca y delante de Finlandia. Si se detrajera el PIB catalán del conjunto del Estado español, al que aporta un 20% del billón de euros, España bajaría en el ranking mundial del puesto 14 al 17, y quedaría por debajo de Turquía y ligeramente por encima de Irán y Australia

Con una población censada de 7,5 millones de habitantes, la República Catalana se colocaría en la mitad de la tabla mundial (país 100), detrás de Papúa-Nueva Guinea y delate de Serbia y Bulgaria. E igualmente ocuparía la mitad de la tabla entre los 28 países de la UE, con el puesto 16, detrás de Austria y delante de Bulgaria.

Curiosamente, España se mantendría como el segundo país más grande de la UE en extensión territorial, después de Francia, si le restasen los 32.106,5 kilómetros cuadrados del territorio catalán. Es verdad que se quedaría en 472.675,5 kilómetros cuadrados, pero seguiría siendo un país mayor que Suecia (449.964), Alemania (357.021) y, por supuesto, que Italia (301.230) y Reino Unido (244.820 kilómetros cuadrados).

La viabilidad económica del nuevo Estado catalán resulta indudable. Con una renta per cápita de 28.400 euros se sitúa por encima de la media española (22.700 euros) y de la media europea (25.100 euros), según datos de Euroestat del 1 de marzo pasado. Las cifras y porcentajes de renta de la agencia estadística de la UE colocarían a la República catalana en octavo lugar en renta, detrás de Alemania pero por encima de Bélgica, Finlandia, Francia, Reino Unido, Italia y España.

España llegó a colocarse en 2007 cinco puntos por encima de la media de la renta de la UE, superando a Italia, pero la constante reducción provocada por la crisis económica, situó al país en el 91% de la media europea a finales de 2013. La renta por habitante retrocedió 16 años y las diferencias internas se incrementaron hasta el punto de que, según Eurostat, en el País Vasco era de 33.500 euros y en Extremadura, la mitad: 16.700. Andalucía con 18.300 y Castilla-La Mancha con 19.300 seguían en el furgón de cola. Tras Euskadi, Navarra y Madrid, Cataluña ocupa la cuarta posición, con los 28.400 euros per cápita mencionados.

La apelación a la solidaridad y la cohesión territorial ha brillado por su ausencia en el argumentario del Gobierno de Madrid y del PP, más dado a la acción judicial contra el referendo del 9 de noviembre y a las amenazas de exclusión de Cataluña de la UE, el euro, el FMI, la OTAN, la ONU y otros organismos y foros internacionales (Véase el documento de la Faes del PP). Y los argumentos de los separatistas (véase la página de dudas de CiU) que, sencillamente no quieren seguir obedeciendo los dictados del Gobierno de Rajoy, ignoran también la solidaridad que, de momento, siguen practicando por imposición. Por lo demás, la nueva República de Cataluña nacería con 62.000 millones de euros de deuda, el 32,2% de su PIB, casi 8.000 euros por catalán.

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