"Lo que se ve en los vídeos de la valla es ilegal y un desprecio a la dignidad de las personas"

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José Palazón, en una entrega de premios de ‘Periodismo Humano’. / Gustave Kiansumba (YouTube)

Lleva más de una década documentando y alertando sobre las experiencias que sufren los inmigrantes en la valla de Melilla. La ONG a la que pertenece, PRODEIN, forma parte de la acusación que logró que un juez imputara al coronel jefe de la Guardia Civil de la ciudad autónoma. También lleva la firma de muchos de los vídeos que nos han permitido ver las devoluciones en caliente de personas y algunas agresiones de las fuerzas de seguridad. José Palazón, de 57 años, atiende telefónicamente a cuartopoder.es dos días después de hacerse público un nuevo vídeo, que ha hecho incluso que el Comisario Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa pida una investigación. “Es francamente duro el comunicado, con tono bastante cabreado. A ver qué reacciones hay”, señala Palazón.

– ¿Cómo y por qué decidiste empezar a documentar lo que sucedía con los inmigrantes en la valla de Melilla?

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– Fue hace mucho tiempo, en el año 1998. Como consecuencia de presencia por todas las calles de Melilla de muchos niños que estaban por la calle en condiciones pésimas. Un grupo de amigos constituimos la asociación para intentar forzar a la administración a que creara centros de acogida, que no había por aquel momento en Melilla. No se había hecho nada pese a que lo contemplaba la Ley. La administración tenía mucho rechazo y con la asociación queríamos hacer fuerza para denunciar. A principios del año 2000 ya había 5 centros de acogida, posteriormente empezaron a escolarizarse esos niños y normalizamos la aplicación de la ley en la ciudad. Entonces fuimos ampliando nuestro abanico de atención con inmigrantes que llegaban y las violaciones de DDHH que sufrían.

– ¿Desde cuándo se observan este tipo de comportamientos en la valla? ¿Ha sido así siempre? Parece que ahora hay más atención mediática sobre el asunto.

– Siempre ha pasado, desde 2003, incluso un poco antes, estamos viendo situaciones similares. Ha habido momentos en que incluso ha sido peor que ahora. Por ejemplo, en 2005-2006, donde hubo una crisis importante, conseguimos que las fuerzas marroquíes no utilizaran armas de fuego en la valla. Porque murió muchísima gente literalmente fusilada en la valla. Dejaron las armas de fuego, les dieron unas escopetas de postas y también tuvieron que dejarlas. Desde esos momentos ya hay mucho material y muchas denuncias hechas.

– ¿Cuál es el procedimiento que se sigue cuando se graba un vídeo con agresiones o devoluciones?

– El vídeo para nosotros es una cuestión de utilidad mediática, para denunciarlo públicamente. Pero fundamentalmente la utilidad es judicial. El vídeo acompaña siempre como prueba a las denuncias que llevamos al Juzgado. Al principio, sin vídeos, era nuestra palabra contra la de los agentes policiales. Eso no iba a ningún lado. Un fiscal, un buen fiscal como hay pocos, me aconsejó llevar fotografías o vídeos. Y a partir de entonces nos armamos de cámaras de fotos y de vídeo con la idea fundamental de apoyar las denuncias más allá de declaraciones. Durante muchos años hemos hecho un informe anual resumiendo todo lo que habíamos hecho. Eso llegaba a ciertos círculos y no llegaba a la mayoría de la gente, tenía repercusión limitada. Pero nos hemos dado cuenta de que todo el mundo va a ver un documento audiovisual, que es más efectivo.

– No tiene que ser fácil conseguir documentos audiovisuales como los que hemos visto…

– No, para nada. A mi me han llevado varias veces al cuartelillo por eso. Y me han quitado cámaras que todavía las tienen ellos. Te llevas muchos disgustos, pero lo vas haciendo. Forma parte de tu rutina, de algo que te puede pasar cualquier día. Y no sólo me pasa a mi sino a otra mucha gente que se dedican a lo mismo.

– Qué tipo de encuentros o contactos has mantenido durante estos años con las autoridades políticas de Melilla?

– No, no hay comunicación. La clase política de Melilla entiende que no vamos a llegar a ningún tipo de acuerdo. Para sentarte a hablar con alguien tienen antes que dejar de hacer lo que hacen. Muere gente, sobre todo en el lado marroquí. Para empezar a hablar, lo primero que tiene que acabar es la violencia. Tienes que dejar de matar y pegar para crear el ambiente para conversar. Con las cosas que pasan, nosotros no vamos a tener ningún contacto. Porque no se puede hablar ante situaciones así. Ellos lo saben. La oposición política siempre se nos acerca para apoyarse en nuestras denuncias, porque eso vende. Pero cuando están en el poder… Siempre hemos tenido una situación así. Ha habido épocas en las que un determinado partido gobernaba y nos ponía a parir. Sin embargo cuando están en la oposición, todo son buenas palabras.

Melilla
En torno a un centenar de inmigrantes permanecen encaramados en la valla fronteriza entre Melilla y Marruecos durante el pasado miércoles. / G. Guerrero (Efe)

– Has apuntado en alguna ocasión la responsabilidad del Ministerio del Interior en este asunto. -¿Son los máximos responsables de lo que sucede en Melilla?

– Claro que sí. Las órdenes y la política fronteriza tienen que venir marcadas desde el Ministerio. Siguiendo el orden jerárquico, pero no me imagino que un coronel se haya levantado con el pie izquierdo y haya hecho un protocolo a su manera. Tiene que recibir la orden desde arriba con una serie de indicaciones. La responsabilidad última vendrá desde el Ministerio, pero sin quitarle responsabilidad a todos los que están en la cadena de mando e incluso a los que están en la propia valla. Porque en este país no habría que cumplir órdenes si son ilegales. Y creo que todo el mundo debe tener claro que lo que pasa es ilegal, aunque quieran escudarse en la defensa de la patria como si vinieran a invadirnos. Esa gente viene buscando trabajo, imagina a los ingleses diciendo que los españoles que van a limpiar platos los invaden. Todo el mundo sabe que está haciendo algo que no es legal. No me puedo creer que no sepan lo que tienen que hacer por ley. Conozco a muchos guardiaciviles que están muy quemados y que lo hacen por miedo a perder el trabajo o las represalias que puedan tener.

– La Delegación del Gobierno en Melilla e Interior han argumentado que los saltos y las actitudes de los inmigrantes son violentas. Incluso se ha llegado decir que escupían y gritaban ébola.

– Ellos saben lo que están haciendo. Saben que es completamente ilegal y que tienen varias querellas. Intentan justificar su acción ilegal creando un enemigo y la necesidad de combatirlo. En eso todo vale, el descrédito siempre ha sido así con todos los colectivos que se han opuesto a la norma oficial. Es de risa que digan que los pobres chavales escupían gritando ébola. ¿Quién en su sano juicio puede pensar que eso sea una agresión? Si acaso yo lo veo como una cosa infantil, no es una amenaza. El pobre inmigrante que ve como le pegan y expulsan, que escupa es una forma infantil de defenderse. Un inmigrante subido a la valla de Melilla puede tener de todo, pero ébola seguro que no. No hace falta hacerles ningún test, porque no podría subir ni 50 metros con ese virus.

– ¿En qué punto se encuentra el proceso judicial en el que se ha imputado al coronel jefe de la Guardia Civil?

– Está en fase de investigación. Se están pidiendo más diligencias, se realizan comparecencias y el proceso está muy vivo, avanza con ligereza. En este proceso ya hay una gran victoria independientemente de cuál sea la resolución final. En el auto del juez se acaba el debate que quería crear el Gobierno sobre dónde empieza España. Toda esa discusión termina ya que el juez determina con absoluta precisión dónde está la frontera y quE legislación rige cuando un inmigrante pasa la línea fronteriza. Ya no es la opinión de una ONG, ni el informe de unos juristas. Es la posición de un juez. Eso me parece ya un éxito, acabar con aquel montón de mentiras que el Gobierno utilizó para confundir a la población durante meses.

– El secretario de Estado de Seguridad declaró ayer en el programa La Noche en 24 Horas que el debate sobre si la valla es o no España no es importante, sino que lo relevante es que las personas intentan entrar de forma ilegal. Por lo que entendemos que la postura oficial sigue siendo esa.

– El debate hace un mes es que la frontera era movible. Ahora entrarán en otro debate, siempre lo van cambiando. Ahora será si entran ilegalmente o no. Es otro debate distinto. El término ‘devoluciones en caliente’ se lo inventaron ellos y no encaja en ningún marco jurídico. El señor que habló ayer reniega de ellas cuando ellos fueron los que inventaron el término. Conforme los vas combatiendo se crean nuevas estrategias para llevar los debates a otros sitios. Precisamente para eso en la Ley de Extranjería hay unos mecanismos a aplicar, pero nunca la porra como hacen tantas veces. Ni eso ni la deportación directa a Marruecos. Expulsar a una persona tiene unos requisitos mínimos que no se cumplen. Estamos en un Estado de Derecho dentro de la UE, no somos una dictadura sin leyes. Un juez es un juez, un traductor es lo que es. Y el policía o el Guardia Civil no puede ser todo a la vez y tomar la decisión sobre la marcha. Es una barbaridad.

– ¿Es la imagen de esta semana una de las más duras o evidentes que se han visto referidas a la valla de Melilla?

– Quizás las más duras no. Pero si son las más evidentes, porque se puede ver todo el proceso. Lo que se ve ahí es terrible. Desde el principio hasta el final se puede ver la arbitrariedad e ilegalidad. Y un desprecio a la moral, la ética y la dignidad de las personas.

– ¿Hasta cuándo seguiremos viendo este tipo de situaciones? ¿Tienes esperanza en que esto finalice algún día?

– Ojalá sea pronto. Ojalá (repite varias veces). Pero mucho me temo que no será así. Desgraciadamente las tendencias que hay en el horizonte no son para mantener un mundo más justo y solidario. Mucho me temo que va para largo. Pero siempre vamos a estar ahí mientras podamos. Llevamos muchos años en esto, siempre ha habido mucha gente luchando por mejorar las condiciones de la gente. No es una guerra que tenga un principio y un final, es una batalla que hay que librar cada día, no va a tener principio ni final. No hay que esperar resultados, hay que mantenerse ahí, es lo que realmente veo importante.