La cúpula de Interior ignoró la información policial previa a la reyerta del Manzanares

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Salida de los juzgados de plaza de Castilla, en Madrid, de algunos de los 21 detenidos tras la reyerta del pasado domingo entre aficionados radicales del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña, en la que murió un hincha deportivista de 43 años. / Víctor Lerena (Efe)

Es mentira que la policía no supiera nada de antemano sobre los enfrentamientos entre los hinchas ultras del Deportivo de la Coruña y del Atlético de Madrid en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón que se saldaron con un muerto y varios heridos, como aseguró el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez. La policía transmitió desde Galicia la información de que se desplazaban al menos cincuenta ultras del Depor, pero la Comisión Antiviolencia calificó el encuentro de “bajo riesgo” y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, no activó el dispositivo policial que habría evitado la reyerta. El PSOE ha pedido la comparecencia parlamentaria urgente del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para que de explicaciones “claras e inmediatas” sobre unos hechos que avergüenzan a millones de ciudadanos, empezando por los aficionados al fútbol.

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El primer objetivo de la cúpula de Interior en la reunión que celebró el lunes con las autoridades deportivas y los representantes de los dos clubes afectados por la presencia de hinchas violentos no fue el de aclarar lo sucedido, sino, según fuentes de la reunión, el de ofrecer la versión de “lo inevitable” para escamotear sus responsabilidades. Al encuentro asistieron los secretarios de Estado de Seguridad, Martínez Vázquez; de Deporte, Miguel Cardenal; los directores generales de la Policía, Francisco Cosidó; la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa; la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes; el comisario general de Seguridad Ciudadana, Florentino Villabona; el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas; el del Depor, Tino Fernández; el gerente del Atlético, Clemente Villaverde; la directora general de Deporte, Ana Muñoz y el presidente de la Federación Madrileña de Fútbol, Vicente Temprano.

En nombre de la abultada nómina, el secretario de Seguridad, Martínez Vázquez, imputó toda la responsabilidad a los violentos y se esforzó en dejar a salvo el buen hacer de los reunidos con frases como “la policía no tenía información, en las redes sociales no había nada”, “trataron por todos los medios de evitar los controles policiales”, “no contactaron entre ellos (los ultras) por las vías habituales en las redes sociales, sino por otros medios como puede ser el Whatsapp”, “cuando grupos de fanáticos están dispuestos a lo de ayer (por el domingo pasado) se puede minimizar el daño, pero no de forma completa”. Más cauto, su subordinado Cosidó, director del Cuerpo Nacional de Policía, admitió: “Teníamos la sospecha, pero no el conocimiento de que (los ultras del Depor) se iban a trasladar. Si lo hubiéramos sabido, no hubieran llegado a Madrid”.

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La Policía Nacional custodia a uno de los detenidos en la reyerta entre radicales del Deportivo de La Coruña y del Atlético el pasado domingo. / Efe TV

Frente a esa versión, con abundancia de excusas y de retórica hueca sobre los protocolos y otras garambainas que la gente no entiende, lo cierto es que los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía en Galicia informaron en tiempo y forma a la Comisión Antiviolencia sobre el desplazamiento de al menos 50 seguidores de la peña ultra Riazor Blues a Madrid para el encuentro ante el Atlético en el Calderón. Así lo manifestó públicamente el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Galicia, Roberto González. Concretamente el jueves por la tarde, los responsables policiales de Galicia recogieron la información de las peñas del Depor y enviaron a la Oficina Nacional de Deportes –dependiente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana-- un correo electrónico informando de que medio centenar de ultras violentos del Depor iban a viajar a Madrid, aunque no indicaron en aquel momento el origen del autobús.

La obligación del mando de Seguridad Ciudadana, Villabona, era informar a la Comisión Antiviolencia y a la Delegación del Gobierno, de la que es responsable Cifuentes, para que ordenara el dispositivo de prevención. Según el dirigente del SUP de Galicia “no se puede culpar a la policía de no haber hecho su trabajo; si se hubiera declarado de alto riesgo, se habría evitado la brutal pelea”. El delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, confirmó de modo genérico que habían enviado a Madrid toda la información.

El testimonio de González, dando la cara por el buen hacer de sus compañeros, ha dejado en evidencia la excusas de mal pagador de la cúpula de Interior y obligó ayer al ministro Fernández Díaz a pedir que no se ponga la lupa sobre la policía. ¿A quién dirigía su mensaje? El portavoz del PSOE en la comisión parlamentaria de Interior, Antonio Trevín, le ha citado para que dé “explicaciones claras e inmediatas” sobre los fallos en la cadena de mando. En concreto, por qué los responsables no activaron el dispositivo policial adecuado, “dado que los seguidores ultras habían hecho una convocatoria en las redes sociales antes del encuentro en el Vicente Calderón, y del previsible enfrentamiento, habida cuenta de las ideologías extremistas y antagónicas de los violentos”. Por su parte, el también diputado socialista Manuel Pezzi, ha solicitado la comparecencia de Cardenal por entender que la Comisión Antiviolencia no ha hecho bien su trabajo. Tras la muerte del hincha del Depor Francisco Romero Taboada, Jimi, de 43 años, al que partieron el cráneo y arrojaron al río, las directivas de ambos clubes han decidido expulsar a las respectivas peñas ultras. Los 21 detenidos en la reyerta han quedado en libertad con cargos tras declarar ayer ante la jueza de Instrucción número 34 de Madrid, María del Coro Martínez.

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