Rajoy dice "no" a la reforma en un acto oficial sin sociedad civil

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El presidente del Gobierno, esta mañana, durante los actos conmemorativos de la Constitución celebrados en el Congreso. / J. J. Guillén (Efe)
Rajoy, esta mañana, durante el acto conmemorativo de la Constitución celebrado en el Congreso. / J. J. Guillén (Efe)

En qué quedamos, ¿en la burra o en los tres cuartos? Mariano Rajoy (la burra): “No veo la conveniencia de cambiar la Constitución; hay otras prioridades: en este momento la gran reforma es continuar con las reformas económicas, hacer más dificil los asuntos de corrupción”. Jesús Posada (los tres cuartos): “La Constitución es reformable y ante cualquier pretensión de reforma (…) es aquí, en las Cortes Generales, donde se debe hablar, debatir y escuchar hasta la extenuación”. Fueron los mensajes contrapuestos del jefe del Gobierno y del presidente del Congreso en el festejo oficial del 36º aniverario de la Carta Magna que tuvo lugar en la Cámara Baja y en el que destacaron por su ausencia los representantes de Izquierda Plural, las formaciones del Grupo Mixto con excepción de Coalición Canaria, y los nacionalistas de PNV y CiU. También, los tradicionales representantes de la sociedad civil. La dirección de Podemos estaba invitada y no envió a ningún representante.

Por si no quedaba claro el rechazo del PP a la propuesta de los socialistas, formulada por Pedro Sánchez, de abordar la reforma constitucional en materia territorial y de derechos humanos básicos como la sanidad y la educación, mediante la creación ya de un grupo de trabajo en la Comisión Constitucional, Rajoy aprovechó el 36 cumpleaños de la ley de leyes para lanzar bajo la carpa del patio del Congreso el mensaje de que no hay que tocar nada y, de paso, desgranar las posiciones divergentes de las distintas formaciones políticas. Su excurso ante los periodistas fue tan excesivo que por un momento pareció que sólo él defiende la “unidad de España”, la “soberanía de la nación española” y “la igualdad de todos los españoles” en materia de derechos y libertades.

La posición inflexible del de Pontevedra, provisto de una mayoría absoluta de 186 diputados, contrastó con el mensaje institucional del presidente del Congreso en el Salón de Pasos Perdidos, quien dijo que “es posible la reforma constitucional respetando los procedimientos y las vías que la propia Constitución establece”. Exactamente eso es lo que propugnan los socialistas. El de Soria se refirió al “gran desafío” de la reivindicación independentista de una parte de la sociedad catalana y afirmó tajante que “Cataluña es parte constitutiva de España” y que “no se puede concebir España sin Cataluña”. Tras invocar “la indisoluble unidad de la nación española”, afirmó: “Debemos seguir haciendo lo posible para lograr que todos los catalanes se encuentren reconocidos en España. En definitiva, es necesario más diálogo, más debate”.

Las palabras de Posada de que “toda Constitución es susceptible de reforma” sonaron tan huecas ante el rechazo de Rajoy, que es el que manda, como sus afirmaciones de que “el Parlamento no está en crisis”. A su lado, el presidente del Senado, Pío García Escudero, tenía gesto de hacer pucheros: ni cámara legislativa ni territorial. Los demás representantes institucionales, la defensora del pueblo, Soledad Becerril; el presidente del Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos; el del Supremo, Carlos Lesmes; el fiscal del Estado, Eduardo Torres y varios miembros del Ejecutivo, encabezados por la vicepresidenta en riguroso orden protocolario, lucían tiesos como cirios de cuaresma.

Decía al comienzo que no asistieron los representantes de Izquierda Plural, si bien su presidente y dirigente de IU, Cayo Lara, y su portavoz José Luis Centella, hicieron acto de presencia ante los medios de comunicación para denunciar que la Carta Magna no se cumple, y se largaron a sus quehaceres. Como es sabido, IU aboga por un nuevo proceso constituyente. Aunque por primera vez el Congreso invitó a Podemos, ningún miembro de la formación política de Pablo Iglesias acudió a la celebración. Tampoco fueron representantes de la sociedad civil, ni científicos ni escritores ni actores ni pintores ni futbolístas. Fue, de hecho, la recepción con menos afluencia de los últimos años.

En los corrillos, Rajoy dijo a los periodistas que tiene intención de repetir como candidato a la presidencia del Gobierno en las eleccicones generales de noviembre de 2015. En una breve conversación con el director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán, no ocultó su principal preocupación: el terrorismo islamista, cuya prevención exige cada día más medios y dedicación. En la calle, decenas de curiosos asistían tras las vallas y el cordón policial situado frente al Congreso a la entrada y salida de las autoridades en sus lujosos coches oficiales con brillo de insecto. No se registraron grandes aplausos ni fuertes abucheos. La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, presente en el acto junto a los contados presidentes autonómicos, todos del PP, (Aragón, Galicia, Comunidad Valenciana y Murcia) dijo que confiaba en que no se produjeran incidentes en la concentración que a la misma hora celebraban los republicanos en la Puerta del Sol.

2 Comments
  1. Piedra says

    Lo más interesante es eso de que Rajoy se va a presentar a las elecciones próximas. Supongo que será mentira, como toda su política. Ahora se les llena la boca de decir que bajan los impuestos como si la gente fuera imbécil. ¿Cuánto bajan de lo que hace dos años subieron y a quién? ¡Malditos farsantes! ¡Fuera ya sus manos del dinero público, ladrones!

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