El PP teme que PSOE, Podemos e IU puedan llegar a acuerdos tras las elecciones

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El secretario general del PSOE durante la clausura en Palma de Mallorca de la Conferencia Política de los socialistas de Baleares, este fin de semana. / Montserrat T. Díez (Efe)

En contra de las apariencias, a Mariano Rajoy le preocupa –y mucho- el ascenso electoral de Podemos, pero sigue considerando al PSOE su gran adversario, el partido mejor situado para arrebatarle el poder, de momento, en las elecciones municipales y autonómicas. Así se lo han asegurado a cuartopoder.es altos responsables del partido gubernamental tanto de la sede de Génova como del Grupo Parlamentario Popular. Esas misma fuentes reconocen no obstante que, en cualquier caso, lo más importante para ellos, ahora, es que PSOE y Podemos se repartan el voto de izquierdas, dividiéndolo, de manera que el reparto que establece el sistema electoral -con la Ley D´Hont y las provincias como circunscripción de base- les permita ganar en las generales de noviembre o diciembre una mayoría holgada al modo en que lo hizo Adolfo Suárez en los comicios de 1979, cuando consiguió 166 escaños con sólo el 34,44%, situándose a sólo a nueve diputados de la mayoría absoluta.

La última encuesta del CIS en la que el PP sigue siendo el primer partido con un 27,3% de estimación de voto, frente a un Podemos al alza que obtendría el 23,9% y a un PSOE a la baja pero con el 22,2% de los votos no ha disfrazado el problema central del partido gubernamental: el hecho de que está muy lejos de la mayoría absoluta y de que, si PSOE y Podemos se unen, perderá casi todo el poder nacional, autonómico y local que tiene. Pedro Arriola y sus expertos han hecho sumas muy significativas. Si a Podemos se suman los votos del PSOE y el 5,2% de IU que otorga el CIS, la izquierda no solo sobrepasa abiertamente al PP sino que obtiene mayoría absoluta (el 51,3% de los votos), sin necesidad siquiera de contar con las izquierdas soberanistas o independentistas del Estado como ERC, Bildu o el BNG.

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La preocupación del PP por Podemos es obvia aunque se haya tratado de ocultar política y mediáticamente. Porque se ha destacado mucho que Podemos supera al PSOE por 1,7 puntos pero en Génova, discretamente, han prestado mucha atención a otro dato relevante: su diferencia con el partido de Pablo Iglesias es solo de 3,4 puntos, lo que casi se come el propio margen de error del sondeo. Y no olvidan que la encuesta se hizo antes del 12 de enero; es decir, que no recoge el impacto del triunfo de Alexis Tsipras en Grecia o la Marcha del Cambio realizada por el partido de Iglesias en Madrid. También es verdad que se realizó antes de conocerse el caso Monedero, pero, aun creyendo que tendrá su efecto, no les sirve de consuelo.

También en contra de la imagen extendida por las encuestas de que Susana Díaz barrerá al PP en las andaluzas de marzo, los populares replican que las buenas encuestas –incluso las que maneja la presidenta socialista de Andalucía– no le dan al PSOE andaluz ni tres puntos de diferencia por encima de Juan Manuel Moreno, su candidato. Y añaden que “el PP todavía puede sacar un voto más que el PSOE en Andalucía” y que ése es su objetivo prioritario, por urgente.

De cara a las generales, esos altos responsable consultados aseguran que lo importante es que sus propios votos serán tan decisivos como la división del voto de izquierdas. Y añaden que no hay que olvidar que sus votos se han ido a la abstención y al blanco, por lo que pueden ser recuperables para garantizarse un suelo de, al menos, seis millones y medio de votos. Sobre todo porque estiman que, a finales del año, su electorado considerará decisivo el voto útil, especialmente frente a la “amenaza” para la estabilidad que dirán que implica Podemos o un ‘Frente Popular’, que calificarán de “guerracivilista”, si se suma el PSOE y lo que quede de Izquierda Unida.

De momento, las consignas del PP son significativas: hay que atacar tanto al PSOE como a Podemos, pero teniendo en cuenta que, de momento, como consecuencia de la desestructuración que vive todavía el partido de Pablo Iglesias, el adversario principal de cara a los próximos comicios es el PSOE. Algo que será correspondido por el partido de Pedro Sánchez y que ya puede apreciarse en la batalla dialéctica sobre la corrupción, singularmente en el tema de Bárcenas. Si de muestra vale un botón, véase el tono del duelo sobre ese asunto. Antonio Hernando, el portavoz socialista del Congreso, dijo este fin de semana que “Bárcenas traía el dinero de Suiza para financiar al PP”. Y la respuesta del PP, el pasado sábado, fue contundente. Hizo una nota en la que exigía al portavoz socialista una rectificación inmediata por sus afirmaciones sobre una financiación ilegal del PP porque su contabilidad “ha sido siempre auditada por el Tribunal de Cuentasy le amenazó con interponer acciones legales contra él si no se retractaba.