Se aleja la opción de Susana Díaz de formar gobierno antes de las municipales

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Daniel Cela *

Susana Díaz y Juan Manuel Moreno, ayer juves, saludándose antes del comienzo del pleno en el que se votó la composición de la Mesa del Parlamento andaluz. / Julio Muñoz (Efe)
Susana Díaz y Juan Manuel Moreno, ayer juves, saludándose antes del comienzo del pleno en el que se votó la composición de la Mesa del Parlamento andaluz. / Julio Muñoz (Efe)

SEVILLA.– El pasado 22 de marzo, los andaluces acudieron a las urnas y el sentido de su voto redibujó el escenario político de esta comunidad, de 8,4 millones de habitantes, que anticipa el cambio de ciclo en el resto del país: el PSOE, después de 33 años ininterrumpidos de gobierno, volvió a ganar los comicios, pero sin una mayoría holgada que le permitiese formar ejecutivo. Desaparecieron las mayorías absolutas y el Parlamento quedó fragmentado en cinco partidos, dos de ellos recién nacidos al amparo del descontento ciudadano: Podemos y Ciudadanos. La candidata socialista, presidenta en funciones de la Junta y virtual vencedora, Susana Díaz, interpretó el mensaje 'claro' de los ciudadanos esa misma noche electoral: el nuevo Parlamento andaluz reflejaba una sociedad más plural, con más sensibilidades políticas, y por tanto sería imperativo reforzar el diálogo, la negociación y el consenso entre todos los partidos allí representados para alcanzar una estabilidad política y económica que Andalucía necesitaba.

Pero el diálogo, la negociación y el consenso no estuvieron presentes en el arranque de la legislatura. Por primera vez en 33 años de autogobierno, la constitución del Parlamento andaluz este jueves estuvo presidida por una monumental bronca entre PSOE y PP a cuenta del reparto de sillones en la Mesa de la Cámara, el órgano de dirección del Parlamento. La trifulca, a gritos y voces en medio del hemiciclo, es más propia del final de un mandato que del inicio de la legislatura que comienza ahora. La explicación es bien sencilla: las dos principales fuerzas políticas no están pacificadas tras la resaca electoral del 22 de marzo, en la que los socialistas ganaron perdiendo 122.000 votos y los 'populares' se hundieron perdiendo medio millón de papeletas. En realidad, PSOE y PP están en la antesala de otras elecciones, las municipales y autonómicas del próximo 24 de mayo, una cita en la que los de Susana Díaz aspiran a arrebatar a los populares el poder en todas las capitales de provincia y en las principales urbes andaluzas.

Con la apertura del año legislativo, se abre una legislatura frágil, difícil e imprevisible, en la que el partido más votado, el PSOE, carece de una mayoría holgada para formar gobierno inmediato. Si el PP andaluz, segunda fuerza política, es el partido que con más certeza puede garantizar la formación del nuevo ejecutivo socialista absteniéndose en la investidura de Susana Díaz, este demostró cuán lejos está del entendimiento con el PSOE. Al no haber acuerdo en el reparto de poder, la Mesa del Parlamento se constituyó con mayoría de miembros socialistas (tres de siete), y el resto de grupos se quedó con un solo representante. Podemos (15 diputados), Ciudadanos (9) e IU (5) aceptaron su cuota sin protestar, pero al PP le pareció 'indigno' que, con 33 escaños, le correspondiesen los mismos miembros que a la fuerza más minoritaria. Durante las últimas dos semanas de negociación entre partidos, los 'populares' han exigido al PSOE obtener un miembro más en la Mesa. Los socialistas estaban dispuestos a ceder siempre que se llegara a un 'acuerdo institucional' entre los cinco partidos, vinculado a la investidura de Susana Díaz. Pero no fue posible. Llegado el momento de la votación, el portavoz del PP, Carlos Rojas, anunció a voces que su partido recurriría ante el Tribunal Constitucional el reparto de sillones auspiciado por el PSOE, por no respetar la proporcionalidad del resultado electoral (algo que no contempla el reglamento de la Cámara).

Segunda vuelta

“No puede fabricar una mayoría en la Mesa que no tiene en las urnas. Esto empieza mal y lo que mal empieza, mal acaba. Quieren empezar esta legislatura robando los votos en las urnas”, gritó Rojas. La formación, que ayer amagó con llevar a su adversario a los tribunales por 'prevaricación', tiene 15 días –hasta la primera sesión de investidura– para convencerse de que, 'por responsabilidad institucional', debe facilitar a Susana Díaz que forme gobierno. Todos los partidos le niegan ahora el apoyo o la abstención a la socialista, a todos (aunque menos al PSOE, por llevar la batuta de esta legislatura) les conviene aplazar la formación del nuevo ejecutivo andaluz hasta después de las municipales y autonómicas del 24 de mayo, y portavoces de los cinco partidos ven muy probable que al final ocurra así. La investidura en primera votación, que requiere mayoría absoluta, se producirá el próximo 29 de abril.

En la segunda vuelta (4 de mayo), a Díaz le bastaría una mayoría simple: su opción más plausible es el voto a favor de los 9 diputados de Ciudadanos en primera vuelta (aunque el partido de Albert Rivera condiciona su apoyo a la dimisión inmediata de los ex presidentes Manuel Chaves y Jose Antonio Griñán); o la abstención de los 33 parlamentarios del PP en segunda vuelta, una hipótesis difícil de imaginar tras el encontronazo de este jueves. Si Susana Díaz no logra ser investida presidenta en los dos primeros intentos, tendrá de plazo dos meses más –hasta el 30 de junio– para retomar la negociación con los demás partidos e intentar convencerlos de que faciliten la formación de gobierno. Después de esa fecha, se vería obligada a volver a convocar elecciones autonómicas.

El Parlamento andaluz, nada más constituirse, se ha asomado al precipicio de unos nuevos comicios dentro de cinco meses, ante la imposibilidad material de los dos principales partidos para lograr entablar un diálogo responsable que permita la gobernabilidad de Andalucía. El PSOE cree que “el espectáculo bochornoso” que se vivió en la constitución de la Cámara forma parte de “una estrategia del PP” para escenificar la falta de estabilidad política a la que Susana Díaz ha abocado a Andalucía al convocar elecciones anticipadas.

Los 109 diputados tomaron posesión de sus escaños. El socialista Juan Pablo Durán, secretario provincial del PSOE de Córdoba, fue elegido presidente del Parlamento sin apoyo del resto de partidos, sólo con los votos socialistas. Luego se eligieron a los otros seis miembros de la Mesa y, al no haber acuerdo, cada partido votó a sus candidatos. Teresa Jiménez (PSOE), Esperanza Oña (PP) y Juan Moreno (Podemos) fueron nombrados vicepresidentes del Parlamento, y Verónica Pérez (PSOE), Julio Díaz (Ciudadanos) y José Antonio Castro (IU), secretarios. Los tres miembros socialistas son líderes provinciales del partido, personas del aparato y de la máxima confianza de Susana Díaz. La oposición ha criticado el perfil tan partidista de los representantes de un órgano que siempre ha mantenido un marcado carácter institucional.

(*) Daniel Cela es periodista.
1 Comment
  1. juanjo says

    …Y que más da?
    ..
    Acaso Andalucía va peor así?

    ¡Continuemos así un par de años, veamos que sucedes!

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