El Gobierno de Rajoy ordena rehuir la bronca con Venezuela

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El embajador de Venezuela en España, Mario Isea, momentos antes de ofrecer una rueda de prensa en Madrid, la semana pasada, para evaluar la reciente Cumbre de las Américas en Panamá. / Fernando Alvarado (Efe)

Que Mariano Rajoy odia la bronca y rehúye el conflicto, es un secreto a voces. Pero, en esta ocasión, el Gobierno pretende mantenerlo en secreto y dejar el vocerío para el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su gabinete. Así, según han asegurado fuentes del Ejecutivo a cuartopoder.es, "pese a las continuas provocaciones del Gobierno de Maduro, los intereses económicos de España en Venezuela 'pesan' demasiado como para dejarnos llevar por la pasión". De este modo, la estrategia de la no confrontación viene aplicándose desde hace ya algún tiempo y siempre, como telón de fondo, los intereses económicos y, en concreto, el bienestar de potentes empresas españolas que tienen sus negocios en Venezuela.

El pasado mes de marzo, durante la tramitación del texto de la resolución por la que la Eurocámara condenaba la persecución política en Venezuela y pedía la puesta en libertad de los que consideraba presos políticos, la REPER (Representación Permanente de España ante la UE), integrada por el Embajador, Alfonso Dastis Quecedo, el Embajador Adjunto, José Pascual Marco Martínez, y el Embajador Representante en el Comité Político y de Seguridad, Nicolás Pascual de la Parte, estuvo muy activa pidiendo a los eurodiputados españoles más implicados en la redacción de ese texto que, por favor, evitasen a toda costa que, tal como había ocurrido en EEUU, el Parlamento Europeo mencionase siquiera sanciones económicas. Eurodiputados de PP, PSOE y del Grupo Liberal escucharon, entendieron y, en todo caso, asumieron las indicaciones trasladadas por los representantes de la REPER, pero que, sin lugar a dudas, venían dadas desde el Palacio de la Moncloa y desde el Palacio de Santacruz, por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo.

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Asimismo, esta pasada semana, se reprodujo la misma petición a diputados y Grupos Parlamentarios, por parte de miembros del Gobierno, durante la tramitación de la resolución que, en el mismo sentido, aprobó el Congreso de los Diputados. Pero, además, según confiesa a este diario un diputado que suele frecuentar los platós de televisión, "desde el Gobierno nos han pedido que bajemos mucho el tono y que lo dejemos todo en un mero incidente que se reconducirá por vía diplomática". El Gobierno de Rajoy, sin dejar de manifestar su protesta ante los insultos que Nicolás Maduro profiere contra Mariano Rajoy, está decidido a rebajar todo lo posible el conflicto con Venezuela.

Uno de los miembros del gabinete de Rajoy asegura que empresas como Telefónica o Repsol tienen grandes intereses en Venezuela y "lo peor que puede pasarle a estas empresas -añade- es que nosotros entremos al trapo de estas provocaciones. Sin dejarnos pisar, hay que intentar evitar que nuestras empresas se vean perjudicadas por estos asuntos".

Los directivos de estas empresas, que tienen hilo directo con el Palacio de la Moncloa, han manifestado ya desde la etapa de Gobierno del difunto Hugo Chávez y siguen haciéndolo en la actualidad, su extrema preocupación por el hecho de que los 'reproches' sobre derechos y libertades, sobre falta de democracia, etc. puedan repercutir en la buena marcha de sus negocios en el país americano. Ellos 'presionan', según fuentes del Ejecutivo, al Gobierno de Mariano Rajoy. Pero, por si eso no fuese suficiente, algunos, como el presidente de Repsol, Antoni Brufau, han llegado, incluso, a hacer la guerra por su cuenta y a desplegar afabilidad y simpatía por los gobernantes venezolanos. Así lo hizo Brufau ante Hugo Chávez en la visita de éste último a España, en 2009, cuando decidió acompañarlo por la Gran Vía de Madrid, para pasear y a comprar libros, como dos buenos amigos.