Luchas sindicales y movimientos sociales como cantera de candidatos

 La líder de Barcelona En Comú, Ada Colau, durante el acto inicio de la campaña electoral para las elecciones municipales y autonómicas celebrado la pasada noche en Barcelona. / Marta Pérez (Efe)
La líder de Barcelona En Comú, Ada Colau, durante el acto inicio de la campaña electoral para las elecciones municipales y autonómicas celebrado la pasada noche en Barcelona. / Marta Pérez (Efe)

«Hemos perdido la guerra al dejar la política en manos de incompetentes y de corruptos, es muy positivo que la gente comprometida dé el paso y participe en ella». Agustín Moreno, uno de los participantes y organizadores de la Marea Verde por una Educación Pública y asiduo colaborador de cuartopoder.es, se muestra tajante sobre los motivos por los que los luchadores deben entrar a formar parte del juego electoral. Moreno, quien concurre como ‘número 3’ en la lista de IU a la Comunidad de Madrid encabezada por Luis García Montero, argumenta: «Creo que la movilización no debe caer en el periodo electoral, ni siquiera en el supuesto de que hubiera un gobierno progresista, ya que este recibiría las presiones de la Troika y de las élites económicas y necesitaría del empuje de la calle para poder cambiar las estructuras políticas e iniciar un proceso constituyente».

De este modo, este profesor de Ciencias Sociales refuta a los que argumentan que la participación en las listas electorales traerá como consecuencia la desmembración de los movimientos sociales. Este es el caso de Irene de la Cuerda, secretaria de Acción Social de CGT. «En este proceso electoral se ha creado una burbuja generada por el surgimiento de Podemos que hace que mucha gente ponga sus esperanzas en meter un voto en la urna; creemos que eso es un error, pues sólo mediante la lucha y la presión en la calle se pueden conseguir cambios», advierte la sindicalista. Consciente de esto se muestra José Ángel Jiménez, también afiliado a CGT y expresidente del comité de empresa de Telemadrid que lideró las protestas por «la recuperación de una radio y televisión pública e independiente» y por la readmisión de los trabajadores despedidos del ente público. También fue fundador del colectivo Salvemos Telemadrid. «Es un riesgo que se corre, no sería la primera vez; cuando en 1982 Felipe González llegó al poder, se quitó de en medio a todo el movimiento asociativo y luego se ha tardado mucho en recomponerlo», recuerda Jiménez, quien, sin embargo, ha dado el paso integrándose en la lista de Podemos a la Comunidad de Madrid. «La lucha en la calle es necesaria, pero no suficiente para cambiar las cosas. Hace falta una herramienta que articule ese discurso político y que sea capaz de llegar a mayorías», analiza.

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Agustín Moreno, durante un acto de la Marea Verde ante el Ministerio de Educación. / A. M.

Muchos son los integrantes de diferentes colectivos, movimientos sociales y luchas sindicales que han dado el paso para intentar cambiar la realidad desde las instituciones y ahora son candidatos. Ada Colau, candidata a alcaldesa de Barcelona en Comú y primera opción según la última encuesta del CIS para ese puesto, sería el mejor ejemplo de ello: de ser la cara visible de la PAH a alcaldable de la Ciudad Condal. El recorrido de Nacho Murgui también es un caso significativo: de presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos en Madrid, a ‘número 2’ en la lista de Ahora Madrid para el Ayuntamiento de la capital. «Buena parte de la sociedad madrileña viene expresando desde hace años el deseo de un cambio, de una regeneración democrática que choca contra un muro institucional que hay que atravesar para que las aspiraciones que se han mostrado mayoritarias tengan posibilidades de tener éxito», declara Murgui, quien considera que esta candidatura supone la posibilidad de «llevar a la práctica las reivindicaciones del movimiento vecinal expresadas desde los barrios», pero que «hay que gobernar para todos, porque el problema ha sido que los que han gobernado hasta ahora lo han hecho para determinadas empresas y grupos económicos».

En la misma línea se muestra Juan Carlos Asenjo, uno de los máximos responsables de la victoria de los trabajadores de la fábrica de Fuenlabrada de Coca-Cola contra la multinacional. Cuando a Asenjo le ofrecieron ir en las listas de IU para el Ayuntamiento de Fuenlabrada no dudó un instante en aceptar. «Me he inclinado por IU entre distintas opciones porque está posicionada en la izquierda. Esta formación no tiene dudas de dónde está situada, ni a la hora de defender los derechos de los trabajadores, como han hecho durante nuestro conflicto«, relata el sindicalista. «Yo no veo como una desmovilización el que los ciudadanos y la gente de la cultura o de otros conflictos quieran participar en las intituciones. Yo seguiré defendiendo a los trabajadores de la Coca-Cola desde cualquier lugar», asegura Asenjo.

Ilusiones electorales

Sin embargo, a Irene de la Cuerda no le convencen estos argumentos. Firme en sus convencimientos anarcosindicalistas, declara: «Se ha notado una desmovilización en la gente que no considera que la calle funcione porque les van a solucionar todos los problemas cuando metan el papel en la urna. Se han creado ilusiones electorales». La afiliada a la CGT muestra preocupación por si el avance que desde el 15M se ha dado en los movimientos sociales, así como la unidad de diferentes luchas conseguida con las Marchas de la Dignidad, se pudieran borrar con la llegada de los discursos electorales.

Agustín Moreno también considera que la movilización social ha descendido conforme se acercan los comicios. «En el último año, la movilización social y ciudadana ha flojeado en todos los ámbitos. Seguramente esto sea así, además de por el cansancio, porque hay gente que ve en las urnas un elemento de cambio», valora. «Esto me parece negativo; si no hay un pulso en la calle se puede abortar la posibilidad de un cambio político; de hecho, las encuestas no son tan positivas ahora como hace un año, es probable que esto sea fruto de esa desmovilización», añade. La opinión de Murgui, sin embargo, matiza estas afirmaciones: «Las movilizaciones seguirán existiendo, porque son una garantía de profundización democrática, pero el camino institucional permite que esas reivindicaciones se canalicen más allá, el modelo de Ahora Madrid prolonga el repertorio de acción de quienes aspiran a un cambio».

«De lo que se trata es de llevar al Parlamento lo que la sociedad ha luchado durante años, yo no dejaré de trabajar para conseguir una radio y televisión pública e independiente que enganche con los madrileños, que cumpla su función social, ni de exigir justicia para los trabajadores despedidos», promete Jiménez. «He luchado por mis derechos y los de mis compañeros de la fábrica durante meses y esa experiencia me hará trabajar, si los ciudadanos de Fuenlabrada así lo deciden, por otros conflictos sociales y laborales», se compromete Asenjo. De la Cuerda no modifica su naturaleza abstencionista y parafrasea al padre del anarquismo: «Bakunin decía que si pones al revolucionario más consecuente en el trono de Rusia, se convierte en un zar».