El temor al 'sorpasso' de Podemos empuja a Susana Díaz a negociar con el PP

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Daniel Cela *

Susana Díaz, el pasado sábado, durante la reunión del Comité Federal del PSOE. / Paco Campos (Efe)
Susana Díaz, el pasado sábado, durante la reunión del Comité Federal del PSOE. / Paco Campos (Efe)

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SEVILLA.– En los últimos dos meses, desde las elecciones autonómicas del 22 de marzo, Susana Díaz ha negociado su investidura como presidenta de la Junta preferentemente con las dos fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos. Ambas se estrenaban en el Parlamento con buenos resultados, 15 y 9 diputados respectivamente, mientras que el PP e IU se hundían. Tanto los populares como los comunistas se autoexcluyeron enseguida del debate de investidura, ninguno de los dos puso condiciones para facilitar el gobierno a Díaz, sencillamente porque no pretendían hacerlo bajo ningún concepto. Los primeros, quizá, porque quedaron noqueados por el resultado electoral: perdieron 17 diputados, 340.000 votos y el puesto de la fuerza con mayor respaldo de Andalucía.

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Los segundos compartían esta frustración, más el agravante de haber sido severamente castigados por los ciudadanos como partido de Gobierno junto a los socialistas. IU creía que su papel en el Ejecutivo de Susana Díaz era determinante, que ellos eran la garantía de que la Junta hacía políticas de izquierdas y velaban por que no se repitieran más casos de corrupción, como el fraude de los ERE. Mientras la dirección federal de IU buscaba desesperadamente la convergencia con Podemos, el adelanto electoral en Andalucía pilló con el pie cambiado al coordinador regional, Antonio Maíllo, y su estrategia fue la equidistancia del partido morado que, a la postre, terminó adelantándoles por la izquierda. De 12 diputados quedaron cinco, y su techo electoral retrocedió casi 20 años.

Pues bien, en los últimos días, desde las municipales y autonómicas del 24 de mayo, Susana Díaz ha dejado de tratar como negociador preferente a Podemos y ha virado su estrategia hacia el PP. Esta decisión trasciende en mucho el debate de la investidura en Andalucía y su explicación está escrita en el resultado de los comicios del 24M. En el último Comité Federal del PSOE, máximo órgano entre congresos, la sevillana se dirigió a los suyos con un discurso más propio del secretario general del partido que del líder de la federación andaluza. Díaz se estudió el resultado que había obtenido el PSOE comunidad a comunidad, municipio a municipio, se dio cuenta de que el optimismo de su partido derivaba de la derrota del PP, pero no de la victoria del PSOE, y que los socialistas habían sido desplazados al tercer o cuarto puesto en plazas tan importantes como Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o Cádiz. Quienes habían empujado a un lado a un partido de Gobierno con 136 años de historia eran agrupaciones ciudadanas, vinculadas a la marca Podemos, que apenas contaban con unos meses de vida. El empujón que les sacó de plano vino por la izquierda. Primero, Podemos ha devorado hasta el hueso a IU, que ya da bocanadas fuera de la pecera política, y ahora está ganando terreno al PSOE, que aún se dice capitán de la izquierda y dueño de la centralidad. Díaz teme que el sorpasso de Podemos se consolide cuando su partido, que depende de la marca morada para gobernar en siete comunidades autónomas y en las principales capitales del país, estreche alianzas con los chicos de Pablo Iglesias.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha dado rienda suelta a sus barones y candidatos a alcalde para buscar “gobiernos de progreso”, con la única condición de que eviten entrar en ejecutivos de coalición y cierren pactos de investidura o acuerdos de legislatura sustentados en el programa electoral socialista. Pero Díaz, que aún desconfía de la capacidad de mando de Sánchez, advirtió a los suyos de que “no se dejen arrastrar” por Podemos, de que “no se disfracen de lo que no son”. Podemos es una marca cotizada al alza, y el PSOE sigue estancado en el suelo electoral más bajo de su historia. Cualquier tipo de alianza les debilitará más a ellos que a los otros. Díaz lo sabe, porque en 30 años de gobiernos socialistas en Andalucía ha visto en tres ocasiones cómo el PSOE fagocitaba, primero al Partido Andalucista (PA) y luego a IU con eso que los expertos llaman el abrazo del oso.

Ahora las tornas están invertidas, y la sevillana ha hecho un llamamiento a su partido para que mantenga las distancias con Podemos, para que no se precipiten a pactar, que sean “prudentes”, que no confundan “oportunidad con oportunismo”. Pero en el PSOE fuera de Andalucía reina el optimismo tras el 24M y no perciben el riesgo del canto de sirenas de Pablo Iglesias. Además, Susana Díaz no ha logrado formar gobierno desde hace diez semanas, incapaz de acercar posturas con la oposición en Andalucía, y su voz dentro del partido ha perdido esa preeminencia que tenía hasta ahora. Los barones que pueden recuperar el poder de sus comunidades gracias a alianzas con sus rivales quieren hacerse oír.

Entretanto, aquí, Díaz ha endurecido el tono con Podemos y ahora se concentra en sacar de su inmovilismo al PP. Estos virajes son complejos de entender para el ciudadano de a pie, que en los últimos dos meses ha asistido a un sinfín de declaraciones ruidosas entre unos y otros, portazos, ultimátum y denuncias extremas, como si ambos jugasen a quemar los barcos a sabiendas de que no había posibilidad real de llegar a un entendimiento. Ahora se necesitan mutuamente, en el Parlamento y en algunos ayuntamientos. Díaz quiere la abstención del PP para desbloquear su investidura y el presidente de los 'populares' andaluces, Juan Manuel Moreno, aspira a que el PSOE deje gobernar a la lista más votada. El PP ha perdido la mayoría absoluta en siete de ocho capitales (todas menos Huelva), pero sigue siendo la primera fuerza en todas ellas. Los populares mantendrán sus alcaldías en Andalucía oriental gracias a pactos de investidura con Ciudadanos (Almería, Granada, Jaén y Málaga), pero dan por perdida Sevilla, Córdoba y Cádiz (en esta última el PSOE, tercera fuerza, debe decidir entre dejar gobernar al PP o votar por el candidato de Podemos).

Susana Díaz tiene esperanzas de que Moreno Bonilla haga una lectura crítica del desplome de su partido en las pasadas elecciones municipales y autonómicas, de que interprete que los ciudadanos les han castigado por tener bloqueadas las instituciones andaluzas y se preste rápido a facilitar su nombramiento como presidenta. En el PP andaluz no van a comprar ese análisis, porque su resultado en las municipales mejoró en votos respecto a las autonómicas de dos meses antes, y porque porcentualmente resistieron mejor el golpe que el PP en el conjunto del país. Sin embargo, fuentes 'populares' admiten que su persistencia en el no a la investidura de Susana Díaz ya no reporta ningún beneficio a la actual dirección del partido, que apenas lleva un año en el timón, y que necesita de la rodadura parlamentaria para ganarse autoridad, redefinir estrategias, cambiar estilos, formas y protagonistas. Moreno quiere dar un vuelco a la estructura del PP-A, a la que reconoce un distanciamiento endémico de la sensibilidad andaluza.

(*) Daniel Cela es periodista
7 Comments
  1. neike says

    Si Susana Diaz pacta con el PP quizá gobierne, pero como referente socialista estaría acabada, el electorado socialista perdona muchas cosas, pero nunca pactar con la derecha.

  2. Español says

    Susana Diaz ve lo otros no ven, y no decea para andalucia un gobierno de podemos el cual es comunista chavista y traera la misma hambruna y miseria k hay en los paises amigos de podemos.

  3. juanjo says

    Pero es que esta moza es anacrónica, o sea, su progresismo va hacia atrás, como el cangrejo: fáustica y suspersticiosa, zaragatera, amante de cualquier Frascuelo y de todas las Marías Santismas. Cada da día más paicida a la Espe madrileña, la del Tamayazo; tan frustrada, y carcomida por que las cosas no se pliegan a su mentaliad, y, por ende, es capaz de pactar con el PP, con el Corcovado de Río de Janeiro, con las tres en raya del Beaucoup ma cherie, del Harvard Mean Sead y con los cien mil soldados de Qin Shi Huang,

    O sea, toda una figura de lo que es y no debe ser.

  4. arkaitz says

    SI la suana diaz pacta con la mafia gurteliana del ppgate moreno bonilla y su jefe javier arena entonces el psoe se hundira por que los ciudadan@s de toda españa no perdonan pacta con una mafia gurtel del ppgate ue estan saqueando españa con perversidad y alevosia
    yo si fuera susan diaz pensaria por el bien comun de toda andalucia y españa y no pactar con el ppgate mafia gurteliana del saqueo

    no pactes susana diaz con el ppgate del morenobonilla y su jefe nazi javier arenas no pactes con el pp psicopatas dela mentira del opus dei no pactes por la dignidad humana de toda andalucia y españa yes we can please 2015

  5. ¿Los comunistas? says

    «Tanto los populares como los comunistas se autoexcluyeron enseguida del debate de investidura»
    ¿Quiénes son «los comunistas»? Vaya, gazapo. Y si no lo es, peor…

  6. rmorenopalau palau says

    Susana Díaz,intrigante y manipuladora,aspira a ser determinante en el PSOE y desconfía de Pedro Sánchez,más partidaria de » gran coalición» que de pactar con Podemos,busca así garantizarse la presidencia de la junta,cediendo alcaldías al pp y esperando desviar Así la atención de la gigantesca corrupción en Andalucia

  7. Verbarte says

    El PsoE vuelve a utilizar políticamente el ruido de sables. Esta vez el procedente de las filas peperas. wp.me/p2v1L3-I4

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