Sí se puede, Carmena

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Alejandro_InurrietaLeer un programa electoral siempre es gratificante para los que creemos en la democracia y en el servicio público, y si encima es un programa de una nueva forma de hacer política mucho más. Eso es lo que resulta de estudiar las propuestas, y especialmente de la forma de gestar la candidatura, de Ahora Madrid, al frente de la cual se ha presentado la jueza Manuela Carmena.

Los resultados electorales han arrojado un resultado llamativo. La lista de Ahora Madrid prácticamente ha igualado el registro de Esperanza Aguirre, con 20 concejales, dejando atrás al decepcionante y acabado Partido Socialista de Madrid, liderado por el showman Antonio Miguel Carmona.

Salvo sorpresas, en forma de enfermedades repentinas, o sobornos encubiertos al estilo Tamayo, todo indica que Manuela Carmena se convertirá en alcaldesa de Madrid, acompañada por un equipo de ciudadanos de múltiples orígenes políticos y sociales, que sin duda traerán aire fresco al consistorio madrileña, tan arcaico como lleno de corruptelas y mala gestión.

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El programa de Carmena ha suscitado miedo atávico entre los que pueden perder parte de las rentas que extraían a los madrileños en forma de sobrecostes, mordidas y especialmente entre los que han utilizado el Ayuntamiento como Agencia para el Empleo. El gran problema que se va a encontrar Carmena es precisamente poder ajustar el personal al servicio del Ayuntamiento, eliminando toda la grasa que se trajo Gallardón de la Comunidad de Madrid, y que Botella ha mantenido, e incluso aumentado. Así mismo, la deuda monstruosa, superior a 5.000 millones supondrá una rémora al ambicioso programa de cambio y transformación de la ciudad de Madrid que pretende liderar la jueza metida a Alcaldesa.

Madrid es, por su naturaleza capitalina, una fuente de ingresos potenciales realmente importante, aunque Gallardón pactó una Ley de Capitalidad sin fondos adicionales, algo que todavía se deja notar en las arcas madrileñas, y que en algún momento habrá que revocar. Por todo ello, la capital debe cambiar su estructura productiva, abandonar la centralidad administrativa, devolver las competencias a las Juntas de Distrito y hacer del Pleno un ejercicio de debate y discusión mucho más vivo que el que hemos vivido en los últimos años.

Estas son algunas de las tareas políticas pendientes para Carmena, que desde luego jamás abordaría el PP, y mucho menos teniendo al frente a Esperanza Aguirre. Pero las propuestas económicas y sociales van mucho más allá. En primer lugar, resulta novedoso y valiente que el Ayuntamiento, como primera instancia más cercana al ciudadano, se proponga ser el último eslabón ante un desahucio. Una de las lacras de esta crisis ha sido ver la desidia de los gobernantes actuales para con el drama humana y económico de la pérdida de la vivienda por parte de familias de todo tipo sin ninguna solución habitacional. La iniciativa de crear por fin un parque público de viviendas para dedicarlo al alquiler social, y no venderlas a los fondos buitre, unido a la propuesta de una oficina antidesahucio supone un cambio radical respecto a la situación actual. A esto habrá que unir una gran agencia pública de alquiler que gestione en usufructo y en propiedad todo el parque que va quedando libre, satisfaciendo las necesidades extremas, como el normal desarrollo de un mercado público amplio de alquiler.

Ello, unido a las propuestas de garantizar los servicios básicos a las personas en riesgo de exclusión, dan forma a la máxima del plan de choque inicial: plan de rescate ciudadano. Poner a las personas por encima de los conglomerados empresariales, tratar de eliminar la desigualdad estructural es, sin duda, la mejor noticia para iniciar una recuperación económica en Madrid.

Estas medidas no son presupuestariamente muy elevadas, y podrían ser sufragadas con algunas de las operaciones de ahorro y adelgazamiento de la estructura administrativa. Los ejes económicos más importantes, al margen del rescate ciudadano y la potente política de vivienda propuesta, se centran en mejorar los servicios a la ciudadanía, para lo que se fomentará el tercer sector, aquellas instituciones que pueden paliar el déficit de atención socio sanitaria a los más vulnerables en la ciudad, como son niños, ancianos y los nuevos pobres.

La pobreza, como ha señalado la ECV (Encuesta de Condiciones de Vida) del INE, muestra un país donde ésta avanza a un ritmo imparable, dejando por el camino a más del 29% de la población, lo que indica dónde deben estar las prioridades de una administración como el Ayuntamiento. La búsqueda de sinergias con la Comunidad Autónoma, asumiendo las competencias que debe asumir, como es educación infantil, servicios sociales, añadiendo otras como salud buco-dental, configuran un señuelo para que empresas, ciudadanos y todos los estamentos de la sociedad civil nos conjuremos para que este proyecto salga adelante.

La lucha contra la corrupción, que en la ciudad de Madrid está muy arraigada, tiene que ser otro eje económico fundamental. Las grandes empresas, especialmente constructoras y de servicios, se han hecho con la gran parte de servicios públicos que hoy funcionan cada vez peor y son además muy caros. Por eso, es crucial estudiar, como ha manifestado Carmena, su devolución al Ayuntamiento. En los procesos llevados a cabo en Madrid, se ha demostrado que el grado de concentración ha aumentado y no existe mayor competencia. Además, la calidad ha disminuido en muchos de ellos y se han constituido monopolios privados donde antes había monopolios públicos. La única ventaja ha sido la rebaja en los costes salariales y los derechos adquiridos de los trabajadores, lo cual contradice toda lógica económica en estos procesos.

La privatización no solo no ha conllevado mayores ingresos, como supusieron la venta de empresas públicas monopolísticas, sino que en muchos casos se incurre en mayores costes para el erario público. En concreto, en Madrid, la ayuda a domicilio supone un 15% más que lo que supondría tener el servicio municipalizado, o los centros culturales un 6% más. En estos momentos, trabajo sobre el servicio de recogida de basuras.

Esto, en parte, se explicaría porque muchas de estas empresas, de tamaño muy grande y multiservicios, habrían financiado a las Administraciones públicas durante la presente crisis a cambio de inflar el precio de adjudicación, incluso después de unas quitas de más del 50% sobre el supuesto coste de prestación del servicio por parte de la Administración pública. El ahorro de remunicipalizar las empresas que se puedan, supondrá una ganancia de eficiencia y de ingresos que sin duda mejorará las arcas públicas.

En relación a las grandes obras que se podrían parar, en ningún caso se ha hablado de suspender, sino de estudiar, es público y notorio que ahondan en el mismo modelo productivo que nos ha llevado a la ruina. Urbanismo depredador, como el de Canalejas o Plaza de España que solo busca el beneficio rápido, empleo basura y la venta de espacios públicos para la construcción de viviendas, en una ciudad donde sobran viviendas vacías.

En resumen, un Madrid mejor, más solidario, más eficiente y más equitativo es posible. Lo que da miedo es dejar que Madrid terminen de expoliarlo los que lo han dejado casi sin fondos para acometer inversiones en los próximos 20 años. Algunos ciudadanos anónimos dieron el paso y han convencido a más de 500.000 madrileños de que Madrid se merece una alcaldesa como Carmena. Cuando sepamos la realidad financiera y podamos llevar a cabo quitas de deuda, se podrá dibujar la realidad económica con más precisión.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
3 Comments
  1. francia1789 says

    Financiación; ese va a ser uno de los grandes problemas. Creo que estas opciones políticas, basadas en el pensamiento de izquierdas, deberían ir pensando en la re-creación de una banca pública, tipo caja de ahorros. Muchos trabajadores buscamos esa alternativa y puede ser base para financiar muchos proyectos públicos.

  2. celine says

    Las cajas de ahorro ya existen, existían antes de ser vandalizadas por la gente del PP y PSOE e IU que las limpiaron como cacos en la oscuridad. Supongo que se pueden recuperar una vez fuera la chusma que las vaciaron.

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