Rajoy intenta recuperar la credibilidad utilizando los Presupuestos como programa electoral del PP

El presidente Mariano Rajoy, acompañado de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión que celebró el Comité Ejecutivo Nacional del PP el pasado jueves. / Fernando Alvarado (Efe)
El presidente Mariano Rajoy, acompañado de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión que celebró el Comité Ejecutivo Nacional del PP el pasado jueves. / Fernando Alvarado (Efe)

En La Moncloa y la sede de Génova lo tienen claro. Mariano Rajoy puede ofrecer el oro y el moro pero tiene la credibilidad hecha unos zorros por más que venda una recuperación económica que deja el paro donde lo cogió en 2011 y que se hace notar en el peor de los aspectos: el prestigioso informe sobre la riqueza en el mundo, que elaboran anualmente  Capgemini y la sociedad de gestión patrimonial RBC Wealth Management, señala que en 2014 se contabilizaron en España 16.000 personas más que disponen de más de un millón de dólares en activos susceptibles de inversión y que la cifra total ha ascendido a 161.000 millonarios. Si a eso se le suman las promesas electorales incumplidas desde el primer día de gobierno, como la de asegurar que si ganaba el PP no volveríamos a ver colas en el INEM y se bajarían los impuestos, pues eso, blanco y en botella. O sea, la leche.

De ahí que los expertos electorales del partido gubernamental hayan apostado por convencer a Rajoy –tampoco era necesario demasiado esfuerzo- de que retrase todo lo que pueda legalmente los comicios (se inclinan por los días 13 o 20 de diciembre, tirando más bien hacia la primera fecha porque la última está muy pegada a las vacaciones navideñas). La idea es muy sencilla. Aunque no se puedan aprobar porque las Cortes deberían disolverse a primeros de octubre, el presidente puede cumplir su obligación de presentar los Presupuestos Generales del Estado en la fecha límite del 30 de septiembre e incluso debatir las cuentas durante su presentación en el Congreso.

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Eso, aseguran altos responsables del partido y del Grupo Parlamentario, permitirá a Rajoy salir al paso de quienes le acusen de prometer cosas que no va a cumplir, como hizo hace cuatro años. Rajoy dirá que las cuentas son oficiales y que, si gana, en esta ocasión no habrá duda de que las llevará al BOE. Por narices.

De hecho, en su análisis presentado al Comité Ejecutivo Nacional del partido el pasado 18 de junio, el presidente ya insinuó que una de las cosas que piensa llevar dentro de los Presupuestos son nuevas rebajas fiscales. Y, añadió: “Si la recaudación lo permite, el año que viene volverán a bajar el IRPF y el Impuesto de Sociedades”.

La estrategia de convertir los Presupuestos en la bandera electoral del PP se complementará, por otro lado, con la introducción de propuestas no estrictamente económicas o sociales, en la Conferencia Política que Rajoy ha anunciado para los días 11 y 12 de julio. Una Conferencia en la que el presidente del PP pretende retomar las raíces conservadoras del sector más conservador de su electorado pero sin renunciar a lanzar una ofensiva centrista, tanto política como generacional, para recuperar el espacio electoral que le ha arrebatado Ciudadanos. El propio Rajoy ha señalado que utilizará la Conferencia, cuyas conclusiones serán la base del programa electoral, para “dejar claro ante la sociedad española cuál es nuestro proyecto para España” y para la que ya contempla propuestas de lucha contra la desigualdad y la exclusión social, reformas institucionales -desde la ley electoral a nuevas medidas de calidad democrática y lucha contra la corrupción- e incluso iniciativas en materia europea.

Ninguna de las fuentes consultadas descarta, por cierto, que la Conferencia contemple también cambios organizativos que irían ligados a una previa e inevitable remodelación gubernamental. Algo que podría justificar el retraso en el nombramiento como coordinador general, señalan, de Alfonso Alonso, actual ministro de Sanidad, que podría dejar el cargo para encargarse de reactivar el partido sin sustituir a Dolores de Cospedal como secretaria general hasta el Congreso Nacional que debe celebrarse en primavera del año que viene. Un Congreso que, si las cosas le fueran electoralmente mal al presidente en las generales, podría nombrar a su sucesor en la presidencia de la organización. O sucesora. Lo que es decir cualquiera de sus dos números dos actuales: Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría.

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, ha asegurado que el PP “ha cumplido el 93%” de su programa electoral aunque ha reconocido que les ha faltado “dedicar más tiempo” a contar las medidas aprobadas y sus propuestas.

En una entrevista en Cadena Cope, el dirigente ‘popular’ ha dicho que el PP ha dedicado “muchísimos esfuerzos” a solucionar la crisis porque es un partido “responsable” y no se dedica a “vender sonrisas”: “(El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero) hacía lo contrario: no hacía nada y ponía carteles muy caros por todas partes para vender lo que no hacía”, ha remachado.

Los cambios que se han llevado a cabo en la cúpula del partido han situado a Casado como el nuevo responsable de comunicación. En este sentido, el ‘popular’ ha abogado por “salir a la calle” a explicar las propuestas para así poder estar “aún más cerca” de los ciudadanos.

Casado ha admitido que en el PP hubo “garbanzos negros que han enturbiado” la imagen del partido –al igual que reconoció el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como una de las causas de su descenso electoral–, pero también ha defendido su gestión durante esta legislatura.