Gobierno y Banco de España incumplen el control efectivo del pago con tarjetas

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Luis María Linde, gobernador del Banco de España, en una de sus visitas al Congreso. / Efe

El Gobierno y el Banco de España siguen sin aplicar el sistema de control de los porcentajes que se llevan los bancos en los pagos con tarjetas de crédito y débito. Este retraso en la aplicación de la normativa que el propio Ejecutivo anticipó hace un año contrasta con la oposición manifestada por el ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Manuel Soria, y por varios dirigentes del PP al establecimiento de una tasa municipal en Madrid sobre los cajeros automáticos de los bancos en la vía pública. Los porcentajes que descuentan las entidades por este servicio quintuplican el precio del dinero y llegan a suponer hasta el 9% de la cantidad que retiran los usuarios, aunque, según el Banco de España, el promedio no supera el 3%.

En cuanto el concejal de Economía del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez, insinuó la aplicación de dos medidas que iban en el programa electoral de Ahora Madrid y del PSOE como la tasa turística y sobre los cajeros automáticos, varios miembros del PP y del Gobierno saltaron como un resorte para oponerse a la medida. La alcaldesa Manuela Carmena los tranquilizó afirmando “rotundamente” que “hoy por hoy no hay nada respecto a la elaboración de esas tasas”. Con razón decía el poeta surrealista checo Attila József que “el dinero y el voto dan tantos gustos como disgustos”.

Lo cierto es que el Ejecutivo de Mariano Rajoy dejó los cajeros automáticos al margen de la regulación del uso de las tarjetas de crédito. En el decreto de 4 de julio de 2014 de “medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia”, que fue tramitado como proyecto de ley por el Parlamento, se estableció una limitación de las tasas aplicables a las operaciones con tarjetas de pago de “un máximo del 0,2% en débito y 0,3% en crédito”. Para pagos inferiores a 20 euros se fijó un umbral máximo de 0,1% en tarjetas de débito y 0,2% de crédito. Los pagos con tarjetas de débito de importes superiores a 35 euros no debían soportar descuentos de más de 7 céntimos de euro, según quedó establecido.

La medida tenía una gran importancia, según se dijo, para apoyar al pequeño comercio y librarle de los abusivos descuentos que les aplicaban los bancos. Hay que tener en cuenta que el llamado “dinero de plástico” ha adquirido tal relevancia que el número de tarjetas emitidas en España está a punto de duplicar al de habitantes y que el volumen anual de transacciones se acerca a los 100.000 millones de euros, según datos del último informe del Banco de España, correspondiente a 2013.

Para dejar claro que la limitación de las tasas no afectaba a las retiradas de dinero en efectivo en los cajeros automáticos, el Gobierno redactó expresamente el artículo 9.2 estableciendo que las restricciones “no resultarán de aplicación a las operaciones realizadas mediante tarjetas de empresa ni a las retiradas de efectivo en cajeros automáticos”. Con ello se ignoró, en beneficio de los bancos, aquel fenómeno físico del que habló el notable periodista y novelista Norman Mailer, según el cual, el dinero es líquido, los líquidos se secan y el dinero se acaba... Y si vas al cajero, te clavan.

Con todo, el Ejecutivo de Rajoy y su frustrado presidente del Eurogrupo y titular de Economía, Luis de Guindos, han hecho dejación del control de las tasas en los pagos con tarjetas. Frente a la celeridad demostrada en otros puntos de aquella ley, como la privatización de la empresa pública rentable Aeropuertos Nacionales (AENA), el Observatorio de Pagos con Tarjeta Electrónica, que funciona desde 2006, se limitó a constatar en su última reunión de 18 de diciembre pasado en el Ministerio de Economía y Competitividad que el Banco de España, del que es gobernador Luis María Linde, todavía estaba elaborando el “borrador de circular” sobre el “adecuado seguimiento” de la limitación de las tasas de los pagos con tarjeta.

Un repaso de las circulares emitidas por el supervisor bancario en lo que va de 2015 indica que todavía no ha elaborado las normas ni ha publicado los resultados ni ha emitido el informe previsto en la ley. La transparencia, la vigilancia y el control de los proveedores de servicios de pago con tarjetas por parte del Banco de España son conceptos que como el suicidio del poeta Attila pueden esperar. Aquel hombre se tendió en la vía de un tren que pasaba todos los días a la misma hora cerca del lago Balaton, pero ese día el tren no pasó; se incorporó y vio al tren parado a lo lejos. ¿Qué había ocurrido? Otro tipo se había tendido en la vía y había sido arrollado, señal de que su decisión podía esperar y de que además era inmortal.

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