Rajoy exige a sus barones que olviden los congresos del partido y cierren filas ante las generales

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Mariano Rajoy (centro), en la reunión con los presidentes provinciales del PP, junto a María Dolores Cospedal, Pablo Casado, Javier Maroto, Fernando Martínez-Maillo y Javier Arenas. / Ballesteros (Efe)

Que no tenga esperanza ni Esperanza. Aguirre, claro. Ni los que quieren entrar. O seguir. O salir, como José Ramón Bauza, el ex presidente de Baleares, que pretendía celebrar un Congreso extraordinario de inmediato para irse cuanto antes de la dirección del partido tras el fracaso electoral. Mariano Rajoy está tan preocupado por las generales que no quiere que se note el menor lío interno. Ni en la cabeza, entre los partidarios de Dolores de Cospedal y los de Soraya Sáenz de Santamaría, por un lado, y Javier Arenas, por otro. Ni a nivel regional, donde ha dejado bien sentado que no habrá congresos extraordinarios hasta después de que se celebre el nacional tras las elecciones generales aunque el valenciano Alberto Fabra y Luisa Fernanda Rudi, por razones muy diferentes -uno la corrupción y otra la derrota electoral-, hayan decidido abandonar.

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Aunque el Congreso debe celebrarse el año que viene tras las generales , el vicesecretario de Comunicación y portavoz provisional de facto del PP, Pablo Casado,  define muy bien la situación: “El Congreso queda muy lejos. Ahora estamos centrados en las elecciones generales”.

En teoría, no debería quedar muy lejos porque corresponde celebrarlo este año, según los Estatutos –así lo ha denunciado insistentemente Aguirre-, y porque debe dar paso, inmediatamente después, a los regionales, como también marcan los Estatutos. Antes de la debacle del 24-M, incluso Rajoy tenía previsto celebrar el Congreso Nacional en enero o febrero, inmediatamente después de las generales. Y, acto seguido, abordar los regionales de cara a una renovación profunda, y no sólo generacional, que partiese de la base de que, si conseguía seguir siendo presidente con el apoyo de Ciudadanos u otras fuerzas nacionalistas (como el PNV, con el que se lleva muy bien), partiría de la base de que sería su segundo y último mandato en la Jefatura del Gobierno.

Pero el 24-M lo complicó todo. Tanto que el Presidente ha puesto un nuevo equipo joven a la cabeza de la sede de Génova sobre el que se han abierto todo tipo de especulaciones por la “desaparición” de Dolores de Cospedal aunque siga siendo Secretaria General. Casado asegura: “el nuevo equipo de dirección del PP ha empezado muy bien porque nos conocíamos todos y sinceramente tenemos una buena relación de equipo”. Es más, añade, “con Dolores nos llevamos muy bien”. “Yo –precisa- llevo un año y medio trabajando con ella y la verdad es que es una persona extraordinaria, muy trabajadora, que está a pie de cañón coordinando los temas territoriales de organización junto con Fernando Maíllo”.

Estar, está. Pero ella misma no descartó, en el Foro de ABC, abandonar la secretaría general en el próximo Congreso Nacional de 2016. Claro que, entonces, todavía no se habían celebrado las elecciones autonómicas y municipales. Y la presencia de Jorge Moragas, el auténtico “número dos” de Rajoy en la sombra, liderando la estrategia electoral tanto para las catalanas del 27-S como para las generales que presumiblemente se celebrarán el 13 de diciembre, ha destapado el frasco de las esencias conspirativas no sólo en Génova sino en toda España, donde los barones no cesan de afilar dagas.

Casado, como le corresponde a su cargo, sale al paso. “La incorporación de Jorge Moragas ha sido muy positiva. Tienen muy buena relación entre ellos y han congeniado muy bien. Jorge está más en las estrategias de campaña y la secretaria general está más pendiente de la organización. De verdad que la orquesta está afinando bien. Y sobre todo, yo creo que hay un clima de buena sintonía”, aseguró.

En todo caso, añade, la prioridad de Rajoy son, ahora, las elecciones. Tanta que Casado adelanta que habrá una fuerte campaña de explicación del cumplimiento del programa del PP durante la legislatura mediante una web y que el presidente ha ordenado, incluso, que sus ministros acudan a actos que se celebrarán en toda España “para rendir cuentas de lo que se ha hecho”. “Eso -remata- es transparencia y es responsabilidad, algo que no ha hecho ningún otro partido”.

Y es que Rajoy quiere apostarlo todo y exige cierre de filas. Por eso no quiere saber nada de los Congresos, ni del nacional ni de los regionales. En privado, aseguran fuentes de Génova y el Grupo Parlamentario Popular, ha dejado bien claro que no es momento de líos y dar tres cuartos al pregonero. Por eso añade que no está para bromas y que, ahora, los trapos sucios hay que lavarlos en casa porque es absolutamente imprescindible dar una imagen de disciplina y de unidad.

1 Comment
  1. Piedra says

    El partido de la señal de tráfico, con un líder sucio y opaco, una organización corrupta y un programa para los parásitos extractivos va a perder.

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