Derroche de talento en la mayor muestra colectiva de arte contemporáneo en Madrid

Fundac ión
La directora de Arcilla, Susana Belda (centro) con el director del complejo cultural municipal de La Vaguada, Rafael López (izda.), y los pintores Trigo y Carpintero. / L. D.

Pocas veces, por no decir ninguna desde que la memoria alcanza, se ha visto en Madrid una exposición colectiva de pintura y escultura contemporánea tan soberbia como la que ha organizado la Fundación Arcilla en unas instalaciones tan humildes y populares como las del Centro Cultural La Vaguada. Cincuenta grandes pintores, entre consagrados y emergentes, y seis escultores de primera línea participan en este acontecimiento cultural que abrió sus puertas el jueves y las mantendrá de par en par hasta el 9 de octubre. Sorprendió la ausencia de la alcaldesa Manuela Carmena en la inauguración del evento.

Junto al impactante lanzamiento de la fundación privada que ya agrupa a más de cien artistas plásticos con la dirección de Modesto Trigo, Arcilla ha organizado el 23 y 24 en su factoría, una nave cercana a Cuatro Caminos, un taller gratuito para todos los públicos amantes de la pintura con las explicaciones técnicas y la exposición monográfica de uno de los participantes en la muestra colectiva, el pintor Alejandro Carpintero.

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Que España es una de las grandes potencias pictóricas, con artistas que nutren museos de arte contemporáneo en Barcelona, Madrid, Londres, Pekín, Nueva York, París o Santiago de Chile no es gran novedad. Pero que medio centenar de pintores figurativos, desde Eduardo Naranjo a Luis Gaya, pasando por Manuel Huertas o Carlos Moya --de la escuela valenciana--, Francisco Rojo o los más jóvenes Josep Francés, Jaime Valero, Kike Meola, Carlos Morago o el mencionado Carpintero se hayan reunido en esta gran exposición que agrupa escuelas y tendencias del realismo figurativo es algo que, como decía Albert Camus acerca del amor verdadero, sucederá una o dos veces por siglo.

Y eso que algunos célebres como Antonio López no han podido aportar obra porque sus galeristas, siempre celosos de su exclusiva mercantil, lo han impedido. La falta de obra disponible y la escasa aportación del seguro han sido otras dificultades. Eso no quita mérito a la extraordinaria labor de Trigo para ofrecer la primera gran exposición colectiva del grupo Arcilla. Por aportar un dato comparativo, vale decir que en este momento el Museo Thissen de Madrid ofrece una exposición con obra de diez artistas de realismo figurativo, mientras que la muestra de La Vaguada agrupa a medio centenar y la entrada es gratuita de jueves a domingo.

Preparativos de la exposición de Alejandro Carpintero en la sede de Arcilla
Preparativos de la exposición de Alejandro Carpintero en la sede de Arcilla. / L. D.

En el disfrute de esta exposición, a cuya inauguración asistieron más de cuatrocientas personas entre público, artistas y representantes de varias instituciones, bien vale una hora, por lo menos, de nuestro tiempo. Nada más entrar nos sorprenderá el cuadro del aragonés Dino Valls, un auténtico icono en Italia. Ha personalizado los procedimientos de los maestros flamencos del XVI y XVII, y, sin modelos ni escenarios, su pintura nos habla de la psique humana. A continuación nos atrae Carlos Morago, otro de los consagrados que ha triunfado en Estados Unidos, con su visión de los espacios en penumbra. Luis Gaya nos obliga a detenernos ante su lienzo del viejo taller de carros y cañones. A su lado, el maestro Manuel Huertas invita a disfrutar de su técnica pictórica.

Entre los consagrados hemos de admirar la atmósfera y el color del lienzo de Trigo, el talento de José Luis Corella y el hiperrealismo urbano de José Miguel Palacios. De Alejandro Quincoces, que ha expuesto con éxito en toda Europa y en Estados Unidos, encontramos un paisaje desolado que no nos cansaremos de mirar salvo para gozar de otro paisaje del singular Guillermo Muñoz Vera, natural de Concepción (Chile). Ante el cuadro de Francisco Rojo –dibujo preciso con grafito o lapicero de elaboración propia-- podemos perder la noción del tiempo disfrutando de sus mínimos retratos y recobecos de armario, y quizá por eso no falta un reloj de muñeca. También de los consagrados nos atraerá el lienzo de Naranjo, del que pasaremos al “hiperrealismo fantástico” de César Galicia o a impresionante retrato femenino de Juan Cossio, sin olvidar el talento de Andrés Castellanos ni la fuerza expresiva del cuadro del madrileño Miguel Ángel Mayo, Golucho, o la del jienense Alberto Rodríguez López.

De los llamados “emergentes” y, sin embargo, reconocidos allende nuestras fronteras, hallamos obras de Alberto Penagos, Charles Olsen –nacido en Nueva Zelanda--, Jaime Valero –premio BMV--, Miguel Díaz, Arantzazu Martínez, Javier Vázquez, Josep Francés –también cotizado en EEUU y único pintor que parte del negro--, Meana, o el ya mencionado Carpintero, con obra en la exposición permanente del Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona y cuya muestra monográfica se podrá contemplar además en la sede de la Fundación Arcilla. Un mundo de hallazgos e innovación, toneladas de talento que nos ayuda a entender por qué la pintura española contemporánea figura entre las más apreciadas del mundo. La ternura y la denuncia social, el retrato y los espejismos mentales nos permitirán soñar mientras disfrutamos de Otra Realidad, título de la impresionante muestra.

De la muestra escultórica impresiona el anciano con alzheimer de José Manuel Belmonte y la integración de acero y mineral precioso de Amador Braojos, sin restar mérito a las piezas de Alberto Bañuelos Fournier, Pedro Quesada, Javier Vázquez y Francisco Roa que ocupan la segunda planta de la sala de exposiciones.