RAIMUNDO CASTRO | Publicado: - Actualizado: 8/1/2017 20:22

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Portada del libro de Gerardo Iglesias ‘La amnesia de los cómplices’.

El fundador de IU, desvinculado desde 1991 tanto del PCE que lideró como secretario general como de esa coalición que presidió −por discrepancias con la orientación adoptada por ambas organizaciones, según matiza-, acaba de publicar el libro “La amnesia de los cómplices” (KRK Ediciones, 2015), donde recopila 150 biografías de maquis asturianos “que claman contra la impunidad del franquismo”. Y en él, a modo de balance, además de homenajear a esos 150 guerrilleros antifranquistas que lucharon contra la Dictadura hasta el final, reclama que las fuerzas políticas lleven a cabo, de una vez por todas, el cambio rupturista que, a su juicio, no se pudo hacer en 1978 por el temor que provocaban los poderes fácticos del franquismo.

Iglesias escribe que “España necesita un cambio rupturista, a partir de la apertura de un proceso constituyente, que comience por asumir y resolver la gran asignatura pendiente de la Transición: expulsar del sistema político y de todos los ámbitos de la vida económica, social, judicial y cultural las herencias del franquismo”.

Tras su extenso trabajo sobre la recuperación de la memoria histórica, Iglesias saca conclusiones muy singulares. A su juicio, la Transición que supuso la Constitución del 78 no tuvo nada de “modélica”, como siguen considerando muchos poderes establecidos. “La realidad fue bien distinta, porque el nuevo Estado democrático comenzó su andadura condicionado por la permanencia de los aparatos del Estado franquista: mismos mandos militares, mismos policías, mismos jueces y otros funcionarios comprometidos hasta el cuello con la Dictadura…”, precisa. E incluso, hace referencia a una reflexión del socialista Gregorio Peces Barba sobre el Tribunal Supremo, el 90% de cuyos jueces procedían de la época franquista: “Hay algunos presidentes de sala que levantan el brazo cuando hay alguien al que oyen cantar el Cara al Sol”.

El fundador de IU aprovecha el libro para hacer autocrítica y destaca que, incluso en el propio PCE, “una interpretación equivocada del concepto de reconciliación nos mantenía callados y las heridas siguen abiertas porque nadie ha querido curarlas; simplemente fueron cubiertas de un negro y tupido velo”. Tras recordar que la dirección comunista no organizó ningún repliegue y su guerrilla fue desapareciendo según la represión fue eliminando a todos sus miembros y que los guerrilleros socialistas estuvieron tan abandonados que cuando llevaban diez años en la guerrilla “sólo habían tenido una comunicación por carta con los dirigentes del partido en el exilio”, el ex líder de IU critica que quienes fueron parte de la oposición franquista más o menos activa se hacen cómplices, objetivamente, de la gran injusticia al “sostenerla y no enmendarla”.  Y destaca: “El secuestro contumaz de esta parte de nuestra historia no solo supone una gran injusticia con las víctimas de la represión franquista sino que es, además, causa importante de la corrupción institucional generalizada y de la involución democrática que vive la España del presente bajo el Gobierno de Mariano Rajoy”.

Porque, a juicio de Iglesias, “lo que debieron ser concesiones transitorias para superar la dictadura sin nuevas confrontaciones violentas se convertían en renuncias, reafirmando el modelo de Estado sustentado básicamente en la connivencia de las élites de dos grandes partidos con las oligarquías financiera y económica y la institución monárquica”. “Y el miedo que había calado hasta los huesos bajo el terror de la Dictadura continuó siendo un valioso instrumento en manos de las nuevas élites gobernantes”, precisa.

Tuvieron que pasar más de treinta años, destaca Iglesias, para que el 15-M, otros movimientos sociales y la aparición de nuevas fuerzas políticas comenzaran a sacudir los cimientos del sistema nacido de la “Modélica”, como define a la Transición con ironía. Y ahora hay que expulsar del sistema político y de todos los ámbitos de la vida económica, social, judicial y cultural las herencias del franquismo”.  El ex líder comunista afirma que, por no haber hecho eso antes,  pasa ahora aquí lo que no acontece ni en Alemania ni en Italia ni donde el fascismo estuvo gobernando. “En España, aún se hacen homilías resaltando la figura de Franco y alabando la dictadura. Recientemente, un diputado denunciaba que, en quince Obispados, hay símbolos e imágenes del franquismo”, denuncia. Y lo que, a su juicio, es aún más grave: “En presencia de representantes del PP, se ha homenajeado a la División Azul”.

Y es que, según el ex diputado comunista, “seguimos atados al pasado con mucho franquismo presente”. Aunque, añade, “hoy vemos cómo el sistema nacido de la transición, lastrado por las herencias del franquismo, pierde fuelle y, a la vez, un amplio movimiento en pro de la memoria democrática, amparado por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, otros tratados internacionales e iniciativas como la Querella Argentina reclama con fuerza desconocida hasta ahora la deuda que mantiene el Estado español con aquel período de nuestra historia”.

El dirigente histórico del PCE que sucedió a Carrillo hizo la presentación, significativamente, en el Pozu Fortuna del valle de Turón, en Mieres (Asturias), un lugar que aún guarda los restos de más de trescientas víctimas de la represión franquista. Y, según indicó, lo que más le impresionó durante el año en que estuvo recogiendo testimonios es que todavía la gente tiene miedo a contar lo sucedido. “Se irán con el miedo a la tumba”, comentó indignado.

Para comprender la dimensión de la barbarie franquista que permanece impune, Iglesias afirma que basta citar el siguiente ejemplo: “España ocupa el segundo lugar en número de desapariciones forzadas después de Camboya”. Y, a modo de conclusión, se pregunta: “¿Puede seguir ignorando, un país que se llama democrático, tan terrible realidad?”.

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  • rosa

    Totalmente de acuerdo con G.Iglesias, es indignante que después de 40 años de la muerte de Franco no se haya hecho justicia y el Franquismo siga impune.

  • rosa

    Hoy me compro el libro y espero que Iglesias venda muchos más.Personas así tendrian que haber más..

  • Juanjo

    Gracias G Iglesias por habérnoslo recordado y gracias Raimundo por lo bien que nos lo has contado

    Y una consideración: muchos del pueblo llano no llegamos a calar en el significado prístino y profundo del término “corrupción” y “corruptos” (al fin y al cabo todas las cosas acaban corrompiéndose), entendemos mucho mejor los de latrocinio y ladrones. Estas palabras nos llegan hasta el “colondrio”, es decir, hasta nuestros ínferos más profundos. Y estoy seguro que llamado a las cosas por sus nombres, es decir, ladrón al ladrón, hasta el cantamañanas más insensato del “nuevo” PP, por ejemplo, el Pablo Casado se echaría para atrás o, al menos se contaría a la hora de decir tantas estupideces
    ..
    O sea, ladrones, además de corruptos. Pero sobre todo, ladrones .

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