Dos periodistas denuncian en Bruselas la impunidad de los asesinos por odio en España

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Los impulsores de 'Crímenes de odio. Memoria de 25 años de olvido' han elaborado un mapa que recoge los datos de las víctimas del odio. / crimenesdeodio.info

BRUSELAS.– Mohamed tenía 60 años y dormía en una estación de Lepe (Huelva), dónde esperaba trabajar en la campaña de la fresa. Fue brutalmente asesinado. Como Pere, que estaba viendo un Barça-Madrid; Susana, que volvía de un cumpleaños celebrado en una casa okupa; Lyssa, transexual de origen brasileño, o María del Rosario, que dormía en un cajero. Todos ellos fueron víctimas del odio y, como ellos, al menos otras 83 personas en los últimos 25 años en España. Solo en 35 de los casos, menos de la mitad, ha habido condena. El proyecto ‘Crímenes de odio: Memoria de 25 años de olvido’ reconstruye sus historias y denuncia la impunidad de los asesinos.

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Mohamed fue víctima de la xenofobia, Susana del odio ideológico, Pere de la violencia ultra, Lyssa de la transfobia y María del Rosario de la aporofobia. Todos son delitos de odio. La OSCE los define como aquellos cuyas víctimas son atacadas por razones de “raza, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la minusvalía física o mental, la orientación sexual u otros factores similares”. Cuando Miquel Ramos y David Bou, autores del proyecto, comenzaron a trabajar se encontraron con un grave problema: no existen datos oficiales del Ministerio de Interior sobre delitos de odio anteriores a 2014. Partieron entonces de una lista que les facilitó la organización Movimiento Contra la Intolerancia que recogía los asesinatos de los que se tenía constancia hasta entonces. Dado que por cuestiones de protección de datos tampoco las sentencias eran de mucha ayuda, llevaron a cabo un laborioso trabajo de investigación para reconstruir las historias de las víctimas a través de las hemerotecas. Durante el proceso, encontraron sucesos de los que no se tenía constancia; pusieron nombre a víctimas olvidadas y aún siguen recibiendo pistas de posibles nuevos casos. El resultado es un mapa que recoge los 86 asesinatos (dos fueron dobles) por razones de odio en los últimos 25 años en España. Miquel y David han conseguido poner nombre a muchas víctimas, hasta ahora, invisibles.

Los asesinatos, entienden, son solo la punta del iceberg. Antes está la agresión, el insulto, el acoso y, en la base, el discurso del odio. Por eso lo han presentado en el Parlamento Europeo, invitados por Marina Albiol (IU), en el marco de la jornada ‘Estrategias contra el crecimiento de la extrema derecha en Europa’, que el grupo de la Izquierda Unitaria Europea y la Izquierda Verde Nórdica ha organizado. La propia Eurocámara se ha convertido en un escenario constante de discursos racistas y xenófobos desde la importante entrada de partidos de extrema derecha en las elecciones de 2014. La propia Albiol ha denunciado en numerosas ocasiones, sin apenas respuesta, esta práctica, que es cada vez más habitual en el foro europeo de la democracia.

Como un problema de particular relevancia y con un factor estructural a la base, los delitos de odio requieren una respuesta específica. Es por eso que ‘Crímenes de odio: Memoria de 25 años de olvido’ se suma a la demanda que desde diversas organizaciones piden la puesta en marcha de una ley integral que regule los crímenes de odio. Esta ley no existe a día de hoy en España. Las familias de las víctimas se encuentran, en muchos casos, desamparadas. Los agentes sociales e incluso la policía carecen de un protocolo de actuación frente a estos delitos. Como consecuencia, muchos de estos crímenes jamás llegan a calificarse como “de odio”; algunas de las víctimas de agresión se encuentran en total desamparo y de hecho, la mayoría, ni si quiera denuncia. De ahí la importancia de la sensibilización.

Los delitos de odio en datos

La simple ausencia de datos oficiales sobre este fenómeno hasta el pasado año explica en parte la invisibilización de estos crímenes. Según el Ministerio de Interior, que recoge denuncias y actuaciones policiales, solo en 2014 se produjeron 1.285 delitos de odio. Las organizaciones que Miquel y David han consultado estiman que solo se denuncia un 10% de los crímenes, lo que permite hacerse una idea de la magnitud real del problema.

En España, Cádiz, Melilla y Vizcaya son las provincias en la que se producen más delitos de odio en relación a su población. Burgos, Santa Cruz de Tenerife y Teruel, en las que menos. Por tipología, son los ataques por razón de orientación sexual y racismo los que más se producen.

Uno de los datos más alarmantes que se extraen de la investigación llevada a cabo por David y Miquel es que de los 86 casos, solo en hubo 34 condenas. Uno de los motivos es que la gran mayoría de las víctimas eran personas sin hogar, un colectivo de por sí vulnerable e invisibilizado. Muchos no tienen familiares o amigos que reclamen su caso o se presenten como acusación particular. Por eso decenas de casos quedan sin resolver. De las 34 condenas, 19 fueron por asesinato, lo que implica además premeditación. La impunidad hace más difícil luchar contra esta lacra.

Los autores del proyecto destacan además que en muchos casos los responsables de estos crímenes no superan los 25 años. En algunos, son incluso menores de edad. Este dato evidencia un problema de base, la necesidad de un cambio en la educación que permita luchar contra el odio y fomentar la convivencia.

‘Crímenes de odio: Memoria de 25 años de olvido’ es un proyecto que, según sus propios autores, surge "de la necesidad de recuperar la memoria para dignificar a las víctimas y evidenciar un problema social invisibilizado". Miquel y David continuarán llevando su proyecto a distintos puntos del territorio español con el objetivo de visibilizar estos delitos y sensibilizar a la población.

(*) Beatriz Ríos es periodista.
1 Comment
  1. bella durmiente says

    A mí me preocupa mucho este tema, pero no veo que al gobierno del PP le alarme que se ataque constantemente a homosexuales o mendigos, que son los colectivos que yo percibo más atacados. Ellos solo se preocupan por las víctimas del terrorismo (bueno del terrorismo de ETA) que parece que da más votos

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