El PSOE resiste a Podemos

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Pedro Sánchez durante su comparecencia de anoche en la sede de los socialistas para hacer balance de los resultados de la elecciones generales. / J. J. Guillen (Efe)

El PSOE salvó los muebles, aunque perdió 20 escaños en el intento, al caer de los 110 a los 90 actuales. El PSOE de Pedro Sánchez obtuvo −con más de 5 millones y medio de votos, que suponen el 22% de los votos emitidos− el peor resultado; peor que el obtenido por Alfredo Pérez Rubalcaba, hace cuatro años. Sin embargo, los socialistas respiraban anoche aliviados e incluso celebraban sin disimulo su segundo puesto. No ganaron las elecciones y jamás creyeron poder hacerlo, pero sí temieron perder la posición de partido hegemónico de la izquierda. Las encuestas, publicadas o no, así lo auguraban. La semana previa a los comicios hubo sondeos que les colocaban en tercer lugar, con menos votos que Podemos, la formación liderada por Pablo Iglesias. El PSOE ha vencido a esas encuestas, pero tiene a Podemos y sus aliados en estas elecciones pisándole los talones.

Fue Pedro Sánchez el primero y el único en asegurar anoche que corresponde a Mariano Rajoy y al PP formar gobierno, en su comparecencia con el 98% del voto escrutado. Hubo quien aventuró la posibilidad de que Sánchez lidere un gobierno de coalición de todas las izquierdas, pero rápidamente, desde Andalucía, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, advertía que “corresponde formar gobierno a la lista más votada”, es decir, al PP.

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Sánchez sabe que no puede echar en saco roto las palabras de la mandataria andaluza. No en vano, los únicos territorios en los que el PSOE ha logrado ser primera fuerza política han sido Andalucía −22 de los 90 escaños del futuro Grupo Parlamentario de Sánchez pertenecen a diputados andaluces− y Extremadura.

En la otra cara de la moneda, el PSOE se ha tenido que conformar con la cuarta plaza en Madrid, por detrás de Ciudadanos, Podemos y del PP, a pesar del 'empeño personal' puesto por Sánchez en renovar el PSM.

Son muchos los frentes que tiene abiertos el PSOE como para ponerse a intentar hacer malabares para conseguir formar una coalición de izquierdas, imposible e ingobernable, a la que tendrían que sumarse o dar el visto bueno los independentistas catalanes y que tendría la oposición frontal de antiguos y nuevos dirigentes socialistas. Definitivamente,  Sánchez entonó anoche el “pase de mi este cáliz” y llamó a Rajoy para transmitirle sus 'felicitaciones'.