La victoria amarga del PP y la amargura de Ciudadanos

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Mariano Rajoy acompañado de su esposa, Elvira Rodríguez; María Dolores de Cospedal; Soraya Sáenz de Santamaría y Fernando Martínez Maíllo en la sede de su partido en la calle Génova, ayer tras conocerse los resultados de las elecciones. / Chema Moya (Efe)

El PP ganaba anoche con más de 7 millones de votos y 123 escaños unas elecciones cuyos resultados hacen del todo imposible alcanzar un acuerdo político que le permita ser investido presidente, con ningún grupo. Solamente un acuerdo con el PSOE lo haría posible, pero ni los unos ni los otros están por la labor de suscribirlo.

Su compañero de viaje más creíble es Albert Rivera, con sus 'Ciudadanos', 3 millones y medio de votos (los mismos que ha perdido el PP con respecto a las elecciones de 2011) y 40 escaños en el Congreso de los Diputados. Pero la suma de ambas fuerzas llega hasta 163 votos y la mayoría absoluta se obtiene con 176 votos.

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Mientras anoche el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, advertía desde el balcón de su sede nacional, en la madrileña calle Génova que se avecina “una etapa que no va a ser fácil” y se comprometía a “intentar” formar gobierno y “hablar mucho y dialogar mucho” para lograrlo, Rivera anunciaba a los suyos una serie de cambios legislativos, como la reforma de la Ley Electoral, una nueva Ley de Educación, etc. que no está en su mano acometer, ni con sus 40 escaños, ni con los 163 que suman C's y PP.

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Albert Rivera junto a Begoña Villacís durante la valoración de los resultados de las elecciones generales anoche en Madrid. / Ballesteros (Efe)

Suponiendo que C's votase a favor de la investidura de Rajoy, seguirían faltándole 13 votos para alcanzar la mayoría absoluta. La victoria de Rajoy, pese a haber perdido 63 escaños y 3´5 millones de votos, sigue siendo inapelable, con casi 7 puntos de ventaja sobre el segundo partido, el PSOE. Pero esa victoria no le permite ser investido presidente, como tampoco los 40 flamantes escaños obtenidos por C's le permiten ser 'decisivos', para amargura mal disimulada de sus dirigentes anoche.

Decisivos serían los apoyos de los 6 diputados del PNV, más el de Coalición Canaria, que podrían convertirle en presidente del gobierno, siempre y cuando Rajoy fuese capaz de conseguir, al menos 6 abstenciones de entre las filas de otras formaciones. Pero los demás partidos son representantes de la izquierda, independentistas catalanes o Bildu. Y las posibilidades de que Rajoy logre esa alianza parecen remotas. Pero es innegable que a Rajoy le toca intentarlo y que no conseguirlo supondría poner al PSOE en bandeja la posibilidad de intentar liderar otro gobierno (apoyado por varias formaciones políticas de izquierdas) o volver a repetir elecciones en unos meses.