Sánchez Mato: “El que quiera ver inestabilidad en Ahora Madrid se equivoca”

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Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, durante la entrevista con cuartopoder.es / Sato Díaz

Antes de final de año, el Ayuntamiento de Madrid aprobó los presupuestos municipales para el año 2016. Lo hizo con los votos del partido en el Gobierno, Ahora Madrid, y del PSOE. Carlos Sánchez Mato (Madrid, 1970) es el concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento que dirige la alcaldesa Manuela Carmena. Militante de IU y de ATTAC, es un firme defensor de la confluencia y cercano a, Alberto Garzón, con quien compartió actos de campaña. Se muestra orgulloso del resultado de estos presupuestos al tiempo que apuesta por seguir realizando políticas que piensen más en los ciudadanos que en el pago de la deuda. Es cuestión de voluntad política, señala. Recibió a cuartopoder.es en su despacho situado en la calle de Alcalá para analizar la labor realizada hasta la fecha, responder a cuestiones de actualidad y también del futuro de su organización y de la izquierda.

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— Los presupuestos suponen un 26% más de gasto social, ¿qué implica de forma concreta para la vida de la ciudadanía madrileña?

— Podemos abordar políticas de actuación que en etapas anteriores quedaban fuera de aplicación. Con más dinero se pueden abordar políticas como la atención a mayores. Se habían establecido sistemas de copago y limitado las horas de atención que se prestan a estas personas. Este tipo de políticas han tenido una inyección presupuestaria fuerte que va a redundar en una mejor atención. Estamos hablando de gente que está sufriendo de manera fuerte las consecuencias de la crisis. Hay pensiones ridículas que afectan también a familias que están tirando de estas pensiones. Atender a las personas mayores con mejor cobertura es ayudar también a otra gente. También se prevé mayor atención a la infancia, a sectores sociales en situación de exclusión y programas más generalizados como los relacionados con la reforma de los colegios, por ejemplo. Hay un crecimientos presupuestario muy significativo que toca muchos elementos que son competencias municipales.

— ¿Estos incrementos son el principal cambio? ¿Qué más novedades hay respecto a años anteriores?

"No hay que gastar necesariamente más en todas las partidas, hay que gastar mejor"

— En cuanto a eje político sí, pero hay una enmienda a la totalidad en cuanto a la forma de hacer política realizada con anterioridad a nuestra llegada. No solamente en el caso de Madrid sino en otros ayuntamientos del cambio. Hemos dicho que las políticas que se hacían y que se nos presentaban como las únicas posibles en absoluto lo son. No era la única vía de actuación. Incluso más que los crecimientos producidos en el ámbito social, hay otros elementos que vertebran toda esta actuación. No hay que gastar más necesariamente en todas las partidas, hay que gastar mejor. Presumimos de que reducimos de una manera muy sustancial los importes dedicados a arrendamientos de edificios municipales. Es algo totalmente absurdo teniendo en cuenta la capacidad que tiene el Ayuntamiento para poder alojar a sus empleados municipales en dependencias propias y no alquiladas. Hay cambios de políticas que no suponen más gasto sino menos. Lo más importante de los presupuestos es esa enmienda a la totalidad y decir que hay alternativas mucho mejores para el interés general. Si no se habían realizado era por falta de voluntad política.

— Una de las críticas recibidas desde el PP es que los empresarios y comerciantes de Madrid van a soportar una carga de impuestos muy alta. Un concejal llegó a decir que iban a ser los “pagafantas” de la ciudad.

— Sencillamente es falso. Es una declaración política que no se apoya en la realidad. Las ordenanzas fiscales aprobadas contemplan que la inmensa mayoría de los comerciantes y empresarios de Madrid van a ver como su IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) se reduce. Solamente un pequeño porcentaje, los inmuebles de uso diferente al residencial como comercial u hotelero que están dentro del tipo diferencial, que son muy pocos, menos del 10% del total, sólo esos van a recibir una subida entre el 7 y el 9%. Estar hablando de que son los pagafantas me parece primero que es despreciar el esfuerzo fiscal. Es una manera de vulgarizar el tema. Y se va a ver refutada por la realidad, porque cuando la mayoría de comercios de los barrios de Madrid reciban su recibo del IBI van a ver que se les ha reducido. Es algo muy sencillo de demostrar. Lo que ocurre es que hay gente que prefiere seguir usando la estrategia de defender a una élite muy concreta de empresarios de esta ciudad. Nadie tiene nada en contra de ellos desde el punto de vista municipal. Simplemente lo que se pretende es equilibrar la carga tributaria y entendemos que es una de las medidas que la compensa.

— Hemos conocido la remunicipalización del sistema informático utilizado por la Agencia Tributaria madrileña, ¿por qué se ha hecho?

— Como en tantos aspectos, está demostrado que la externalización nos ha salido muy cara. La privatización de servicios, en este caso concreto, como diría cualquier persona, nos ha costado un ojo de la cara. Y además tenemos más problemas porque ni la aplicación está acabada ni sirve a los intereses que pretendían los proyectos iniciales. Tampoco controlamos la propiedad de la aplicación porque no es municipal. La alternativa, que es actuar desde el punto de vista interno con el propio sistema del ayuntamiento, supone un enorme recorte de gasto en contrataciones externas a cambio de un mínimo incremento en personal propio. Desde el punto de vista de la rentabilidad económica y social, no hay color. Lo que ocurre es que dejaremos de proporcionar negocio a empresas privadas externas. Nuestra obligación es servir al interés general y no al de empresas concretas.

— ¿Y cómo van las gestiones para desprivatizar otros servicios?

"El Ayuntamiento puede y debe prestar algunos servicios de
forma directa
"

— No son lo mismo los procesos llevados a cabo con la empresa mixta de servicios funerarios. Van bastante avanzados porque es una empresa con capital mixto. Esta empresa vence en septiembre de 2016 y estamos dando ya los pasos para que la que continúe sea 100% municipal. Tiene un camino diferente a lo que ocurre en otros ámbitos como pueden ser Línea Madrid, limpieza, basuras, etc. Hay muchos elementos externalizados y en los que la aportación de conocimiento externo es irrelevante. El Ayuntamiento puede y debe prestarlos de forma directa. Dependiendo de cada uno de los ámbitos, los plazos son diferentes. Las dificultades legales son muy grandes porque lo que han hecho los sucesivos gobiernos ha sido aportar vías de externalización pero dificultando enormemente las vías de retorno, incluso aunque económicamente se vean como necesarias. El Tribunal de Cuentas publicó en su informe de 2011 que claramente los servicios prestados de manera externa eran más caros. Eso no ha conseguido que haya un cambio del marco legal. Estos problemas hay que vencerlos y necesitamos tiempo para ello.

— ¿Se podrá hacer o tienen las manos muy atadas?

— Tenemos las manos muy atadas pero nos hemos caracterizado por tener la imaginación y la capacidad de hacer un presupuesto absolutamente ilusionante. Que no le quepa duda a nadie que vamos a hacer lo mismo en el caso de las municipalizaciones.

— Sobre el tema de la deuda, dieron a conocer recientemente que se había reducido, ¿cómo?

— En el semestre último de 2015 hemos reducido en casi 900 millones de euros la deuda del Ayuntamiento. Ahora bien, lo que tenemos muy claro es que el objetivo primordial para los años sucesivos no va a ser la reducción de deuda. El objetivo es satisfacer los intereses generales de la ciudadanía. La deuda, como concepto, pasa a estar la última de la fila en prioridades. Mientras existan otro tipo de necesidades siempre se pondrán por delante de la amortización de la deuda. Con esto no decimos nada que no tenga una lógica aplastante. Estamos hablando de pagar a su vencimiento la deuda, no adelantar el pago. Es lo que vamos a hacer en 2016, amortizaremos la deuda que vence. Aproximadamente casi 600 millones de euros, pero no vamos a amortizar el doble dejando de lado otras inversiones. Esa subordinación de la deuda a intereses generales que proclaman el artículo 135 de la Constitución y la Ley de Estabilidad Presupuestaria demuestra que nos quieren llevar por ese camino, pero no va a ser nuestra prioridad.

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Sánchez Mato, en un momento de la entrevista. / S.D

— ¿Y qué hay de la auditoría ciudadana de la deuda? Aún no se ha realizado.

— Es un proceso de largo recorrido. Hemos estado durante el último trimestre terminando de configurar la Subdirección de Auditoría de la Deuda y de Políticas Públicas. No será solamente para auditar pufos del pasado, sino para establecer normativas que impidan que eso vuelva a ocurrir. Hemos trabajado mucho en algo que no es visible hacia fuera pero que servirá para organizar el proceso. Tiene que tener un componente esencial que es la participación ciudadana. Estamos en proceso de plantear los procedimientos que se seguirán en los diferentes distritos, utilizando las propias Juntas Municipales y los mecanismos que las plataformas sociales puedan proponer. Se trata de que no quede en un elemento puramente técnico para expertos, sino que de verdad sea participado. Vamos a tener tiempo para desarrollarlo durante el año 2016 y sucesivos. Hemos tenido encuentros puntuales con la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda y otros colectivos. Va a ser a partir de primavera cuando veamos cómo se plasman los elementos de participación.

— También pretenden que los presupuestos se elaboren de manera participada. Ya se han comenzado a desarrollar proyectos piloto en varios distritos. ¿Se sabe el porcentaje del presupuesto para 2017 que será elegido por la ciudadanía?

— El proceso más organizado comienza desde finales del mes de enero. Los presupuestos de 2017 los empezamos a trabajar ya. El proceso lo anunciará el área de Participación de mi compañero Pablo Soto. No le voy a pisar yo las noticias pero simplemente decir que va a contar no solamente con herramientas novedosas, sino con un monto muy significativo. Podremos mirar por encima del hombro a ciudades que tienen esto desarrollado desde hace años. Las cifras las iremos dando, pero Soto sonríe cuando ve esos números.

— ¿Cómo es la relación con el PSOE? ¿Es real la posibilidad de que entre a formar parte del Gobierno municipal?

— Son fabulaciones. Si algo ha demostrado el equipo de Gobierno es su capacidad de gobernar durante estos meses, de realizar medidas que son claras mejoras para los ciudadanos, de aprobar un presupuestos estando en minoría, etc. Hemos demostrado fortaleza y solvencia suficiente como para no parecer que estamos arrinconados pidiendo ayuda. Somos un Gobierno fuerte y con capacidad de tomar decisiones. Eso sí, tenemos la obligación de consensuar decisiones de calado. Es positivo, podemos hacer de la necesidad una virtud y negociar las proposiciones. Somos capaces de caminar solos.

— Son un grupo fuerte pero también plural como se demostró en la votación de una operación urbanística en la que 6 concejales, entre los que se encontraba usted, votaron en contra del resto. ¿Cómo son las relaciones internas en Ahora Madrid? ¿Es una diferencia puntual o va más allá?

— Desde el punto de vista personal, siempre viendo lo negativo que supone no ponerse de acuerdo en una determinada decisión, vivimos esa heterogeneidad con absoluta tranquilidad. Respeto y entiendo el voto de cada uno como espero que sea al revés. El que quiera ver inestabilidad en eso se equivoca. Tenemos diferencias de criterios a la hora de abordar determinadas resoluciones de expedientes iniciados en la anterior legislatura por parte del PP. Coincidimos en el diagnóstico de la situación en ese caso concreto. No coincidimos en la forma de resolverlo, pero hay un absoluto clima de normalidad. Es algo que forma parte de la nueva política.

— ¿Conoce la polémica respecto a los árboles navideños de Coca-Cola? ¿Se podía haber hecho de otra manera?

"En el asunto de los árboles de Coca-Cola seguramente
ha faltado diálogo y explicaciones
"

— Es claro que existen ataduras desde el punto de vista legal. Pero también sería sencillo por mi parte escudarme en eso. Siempre se puede hacer mejor, sobre todo si hay gente que protesta y organizaciones políticas que son cercanas. Lo primero que revela es que siempre se puede hacer mejor. Seguramente ha faltado diálogo y explicaciones. Seguro que podíamos haberlo hecho mejor, pero las obligaciones normativas existentes pueden explicar la situación. No justificarla, pero sí explicarla. No se puede excluir discrecionalmente a ninguna empresa de ese tipo de modelos publicitarios. Otra cosa es que el Ayuntamiento tenga que recibir ingresos de esa forma, que es otro debate. Debiéramos siempre aprender de las medidas que suscitan contestación y por otro lado la gente tiene que comprender que hay determinadas decisiones que no se pueden tomar de forma discrecional.

— Forma parte de IU y se ha implicado en la formación de la nueva estructura de la federación en Madrid, ¿optará por el puesto de coordinador?

— No. Hay gente mucho más capacitada que yo para ejercer cargos dentro de la organización. Estoy al servicio de esa organización y también de los madrileños. Estamos en un proceso de refundación, no sólo a nivel de Madrid sino también federal. Estamos trabajando y apoyando a nuestro compañero Alberto (Garzón) para que seamos capaces de ser esa organización tan necesaria que ahora mismo necesita el tablero global. Las elecciones nos han dejado con una representación muy escasa a nivel parlamentario pero con un gusto muy bueno tras una campaña que ha demostrado que sí tenemos un hueco. Vamos a luchar para jugar nuestro papel.

— ¿Hacia dónde debe repensarse la izquierda tanto políticamente como estructuralmente?

— La situación a efectos de resultados electorales habría sido muy diferente simplemente con los mismos votos obtenidos si la situación de presentarnos a las elecciones hubiera sido de coaliciones electorales en lugares donde no hemos ido juntos. Una formación unitaria a la izquierda del PSOE hubiera creado una mayoría diferente. Eso tiene que hacer que unos y otros nos replanteemos cómo abordar los siguientes escenarios. En su momento fue la dificultad de las direcciones de IU para obtener unidad, pero en la última fase fue la dirección de Podemos. No es un tema de quién tuvo la culpa, sino de cómo resolvemos el problema futuro. En mi opinión no es abrir una casa común y que todo el mundo deba acogerse ahí, sea IU, Podemos o una nueva marca, sino entender que puede haber heterogeneidad y actuación conjunta en el marco electoral. Es una cosa obvia dado el marco legal existente. Hay que dejar a un lado los intereses individuales para poner por encima los generales de la izquierda.