El plan de emergencia independentista pasa por repetir elecciones el 11S

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Artur Mas abraza a Carles Puigdemont durante la sesión del Parlamento catalán para investir a éste presidente de la Generalitat. / Alberto Estévez (Efe)

Sectores independentistas presentes en la actual coalición que sustenta al gobierno de la Generalitat barajan varios escenarios durante el transcurso de su ‘desconexión’ de Cataluña con respecto al resto de España. Uno de los peores, según han asegurado representantes de Junts pel Sí a cuartopoder.es, consiste en disolver el Parlamento catalán y convocar de nuevo elecciones en una fecha muy señalada: el 11 de septiembre del presente año, dentro de apenas 8 meses.

La obsesión de ciertos líderes del movimiento independentista les ha llevado, de nuevo, a buscar fechas muy significativas. En primer lugar, la disolución del parlamento autonómico se realizaría el 18 de julio, cuando se cumplirán 80 años del Alzamiento Nacional con el que los golpistas del bando nacional provocaron el inicio de la Guerra Civil Española. Tal como establece la Ley y cumpliendo con los plazos establecidos, las elecciones deberían celebrarse el 11 de septiembre, día Nacional de Cataluña, conocido allí como ‘la Diada‘, una fecha que conmemora una derrota: la caída de la ciudad de Barcelona tras un largo asedio que protagonizaron las tropas borbónicas a los partidarios del archiduque Carlos y, por tanto, detractores de Felipe V durante la Guerra de Sucesión.

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Esta opción, que barajan ciertos estrategas del independentismo que no acostumbran a dar puntada sin hilo, está prevista para ponerla en marcha en caso de que el gobierno de España responda a sus sucesivos pasos en pro de la ‘desconexión’ de Cataluña del resto del país con un bloqueo y/o relevo de los puestos de mando claves en la arquitectura gubernamental autonómica. Ya sea por la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española y/o en cumplimiento de alguna sentencia del Tribunal Constitucional, los nacionalistas prevén que se les arrebatarán ciertos poderes cuando se entienda que el gobierno catalán incurre en rebeldía.

Los estrategas del independentismo son conscientes de que los ‘desconectados’ pueden ser ellos mismos, los gobernantes catalanes, y que el gobierno de España tiene esos poderes a su alcance y está dispuesto a usarlos en el momento en que, por ejemplo, decidan poner en funcionamiento su propia Agencia Tributaria, con todas las consecuencias. En ese caso y atados de pies y manos en materia de gobernabilidad, su intención sería rescatar el fervor nacionalista e independentista en esas señaladas fechas. Con estas coincidencias en el calendario y un discurso que señalaría al gobierno español del momento como  «el órgano que impone su voluntad por encima de la voluntad democrática de los catalanes», así como su capacidad de autogobierno, tratarían de movilizar de nuevo a esos dos millones largos de votantes o «tal vez más», según apunta alguno de los más optimistas del lugar.