Más de 20.000 militantes del PSOE se han dado de baja tras la salida de Sánchez

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Un grupo de personas se manifiesta frente a la sede del PSOE en Ferraz, en apoyo a Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. / Efe

La crisis del PSOE arroja un balance de algo más de 20.000 bajas hasta el momento, según fuentes de la Comisión Gestora. Son los afiliados que se han borrado y han dejado de pagar la cuota desde la voladura de la Ejecutiva de Pedro Sánchez y la dimisión de éste en el Comité Federal del 1 de octubre. La dirección provisional del partido, que encabeza Javier Fernández, confía en que el censo de militantes no siga bajando y se mantenga en torno a 160.000. Algunos dirigentes afines a la presidenta andaluza Susana Díaz acusan directamente a los hasta ahora partidarios de Sánchez de azuzar la revuelta y generar el desánimo.

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El desánimo y las deserciones de los militantes se reflejan en los censos provinciales y de las federaciones, a los que tienen acceso directo, Fernández y algunos miembros de la gestora. La situación es mala. En Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía se han registrado tantas bajas que no es extraño oír a algunos parlamentarios las expresiones “nos estamos quedamos sin partido” o “el partido no existe” para expresar una decepción muy parecida a la de los coroneles que han sacrificado a un gran número de soldados.

Los responsables de las bajas son los generales de división o, si se prefiere, los barones que eliminaron al teniente general para inclinar la testa ante el adversario y evitar una nueva batalla electoral, un campo de agramante (derrota y ruina) para el PSOE. Pero a partir de ahí, la Gestora y los miembros de los estados mayores de las federaciones tenían que haber realizado una función didáctica que parecen haber olvidado o ha resultado insuficiente para reducir las deserciones .

La primera oleada de bajas se registró en octubre tras la expulsión de Sánchez. Las fuentes de la Gestora cifran las deserciones en más de 12.000. Después, a lo largo de noviembre y diciembre, ha seguido abierta la espita, debido a la frustración de quienes esperaban que las primarias y el congreso extraordinario se convocaran cuanto antes, es decir, para febrero y marzo. Ahora solo saben que Fernández quiere convocar el Comité Federal en enero, probablemente tras la conferencia de presidentes autonómicos del día 17 en el Senado, e intentará que los generales se pongan de acuerdo para celebrar el congreso en junio.

En el plano político, Fernández y su número dos, Mario Jiménez, portavoz del partido y coordinador de la estrategia parlamentaria, se esfuerzan en transmitir las conquistas que van consiguiendo para recuperar algunos derechos sociales perdidos durante la legislatura de ajuste salvaje del Gobierno del PP con mayoría absoluta. Pero ese esfuerzo choca, sin embargo, con el mensaje de “gran coalición de hecho” que interesa al Gobierno para ningunear a C's y, objetivamente favorecer a Podemos en la izquierda.

Las dificultades de la Gestora y los barones, comenzando por la andaluza Díaz, para combatir la sensación de “entreguismo” al PP ante unas bases que tradicionalmente se sitúan a la izquierda de sus dirigentes, parecen compatibles con el convencimiento de que han elegido el camino correcto. Confían en que los militantes, que no acudieron a escuchar a Díaz en el acto del pasado viernes en Jaén con José Luis Rodríguez Zapatero en la cantidad y con el entusiasmo que ella esperaba, vayan entendiendo y apreciando el nuevo papel del PSOE como la la fuerza política decisiva para arrancar mejoras sociales y mantener a raya a la derecha.

También confían en que la militancia se olvide de Sánchez, cuyas opciones de regreso a la secretaría general se van diluyendo en las federaciones en las que contaba con la mayoría, según le hicieron saber hace una semana, tras un almuerzo de varios dirigentes con la vasca Idoia Mendia. Cierto es que la respuesta del exsecretario general, que no asistió al almuerzo, fue la de mantener su candidatura con independencia de lo que opinen las estructuras del partido, pues no quiere intermediarios sino contacto directo con las bases.