Año de pactos parlamentarios, congresos partidistas y máxima tensión con Cataluña

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La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras en la reunión que mantuvieron en abril de 2016. / Efe

La agenda política de 2017 viene marcada por los congresos del PP, Podemos, C's y el PSOE. También por la cuestión catalana, con o sin el referendum de independencia anunciado por el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, y sus socios para el mes de septiembre. Aunque no hay previstas elecciones, será un año intenso en materia parlamentaria y en la vida interna de los partidos políticos.

La Conferencia de Presidentes convocada por Mariano Rajoy para el 17 de enero en el Senado inaugura el diálogo territorial, del que podrá salir un acuerdo básico sobre los criterios de financiación de la sanidad, la educación, la dependencia y otros aspectos del Estado social. Se trata de un encuentro que Rajoy dejó pendiente la legislatura pasada y en el que los socialistas confrontarán su modelo de Estado federal con la pulsión centralista de los conservadores.

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La Conferencia también podrá servir de marco a la presidenta andaluza Susana Díaz para proyectar su visión de España, si finalmente aspira a la secretaría general del PSOE. La duda formal es si la ausencia anunciada por el lehendakari Iñigo Urkullu y el presidente catalán, Puigdemont, impedirá la foto de familia con el rey Felipe VI.

El diálogo territorial ofrecido por Rajoy, que ha llevado a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría a instalar una oficina permanente en Barcelona, no ha frenado el impulso secesionista del gobierno de la Generalitat y los grupos que lo apoyan. El choque de trenes ya se visualiza. Si no hay cambio de vías y el Parlament aprueba antes del verano la llamada ley de Transitoriedad Jurídica, que es en realidad una declaración unilateral de independencia, condicionada al referendo previsto para septiembre, el gobierno español podría aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender parcial o totalmente la autonomía catalana. El impacto y posterior incendio serían pavorosos.

En la agenda parlamentaria del Congreso, por el que han de pasar obligatoriamente cuantas decisiones de calado adopte el Gobierno de Rajoy en minoría, figura el debate del presupuesto, el pacto sobre las pensiones, el nuevo enfoque sobre la violencia de género y la derogación de la reforma laboral, siquiera sea para devolver los derechos sociales sustraídos a los trabajadores en los cuatro años de mayoría absoluta del PP. También se espera el pacto por la educación, una vez suspendida la ley Wert, y la anulación de los preceptos más reaccionarios y autoritarios de la Ley de Seguridad Ciudadana o ley mordaza del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a quien aguarda una comisión de investigación sobre el uso de los servicios secretos de su departamento para fabricar dosieres y desprestigiar y perseguir a los adversarios políticos.

A propósito de la vida política, 2017 es el año de los congresos de los partidos. Podemos celebra su asamblea, el Vistalegre II, los días 10, 11 y 12 de febrero, coincidiendo con el congreso del PP, algo que no había ocurrido nunca entre dos grandes formaciones políticas. La coincidencia no es gratuita, pues se trata de que la ciudadanía pueda distinguir entre las propuestas y modelos de Estado y de gobierno de una y otra formación. En Podemos, la batalla entre los partidarios del actual secretario general, Pablo Iglesias, y los del secretario de acción política, Iñigo Errejón, centra el interés principal. Los "pablistas" tienen mayoría, de momento, y habrá que ver si la integración y el respeto de la proporcionalidad se verifica o la lucha continúa.

Por contra, en el PP, donde los procedimientos son verticales y la democracia desciende desde lo alto, Rajoy carece de oposición interna y la cuestión principal consiste en quién será el nuevo secretario general en sustitución de la actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. En el partido se señala al actual vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maíllo, como posible sustituto, aunque también se habla del alavés Alfonso Alonso para un cargo que supondría una excelente plataforma para la sucesión del propio Rajoy.

Antes, en el primer fin de semana de febrero, Ciudadanos también afrontará su congreso. La definición ideológica de la formación naranja como un partido liberal, dejando atrás algunos postulados socialdemócratas, y la tibia oposición de algunas corrientes críticas como la encabezada por Carolina Punset, o la autodenominada Transparencia, son los cometidos a los que se enfrenta su presidente, Albert Rivera, quien tiene prácticamente asegurada la reelección.

Siguiendo el orden de los acontecimientos también está previsto que en marzo se constituya el partido de Ada Colau con las formaciones Barcelona en Comú, Podemos, Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y Equo. El diputado Xavier Domènech, promotor de la agrupación y previsible secretario general, ha registrado la marca En Comú como posible nombre de la nueva formación de izquierda.

En cuanto al congreso del PSOE, sumido en una profunda crisis tras el triunfo de la tesis colaboracionista con el PP y la dimisión forzada del secretario general, Pedro Sánchez, se espera que el Comité Federal apunte la fecha de celebración y apruebe la elaboración de la ponencia política en la que ya trabajan algunos cuadros, con la importante colaboración de los eurodiputados Ramón Jaúregui y Elena Valenciano. La crisis de liderazgo y la política de alianzas serán las principales cuestiones a las que tendrán que dar respuesta. Los militantes elegirán al nuevo secretario general en las elecciones primarias internas, mediante el voto directo y secreto. Y se espera que la andaluza Díaz y el madrileño Sánchez presenten sus candidaturas, sin descartar otros candidatos de la llamada “nueva vía”, como Patxi López, y de Izquierda Socialista.

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