Los comunes invitan a sus inscritos a definirse como cisgéneros, transgéneros o no binarios

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Colau presidiendo un acto de mujeres para impulsar la confluencia de los comunes, el pasado 18 de marzo en Barcelona. / Un Pais En Comú

BARCELONA.- El nuevo sujeto político catalán, que surge de la confluencia entre Barcelona En Comú, Podem, ICV y EUiA y que hasta ahora se denomina Un Pais En Comú, desarrolla una innovadora iniciativa en el formulario de inscripción para las personas que quieran participar en este espacio político. De este modo, las personas que se inscriban tienen que identificar su género, pero no sólo definiéndose como hombre o mujer, sino que pueden elegir también entre hombre o mujer cisgénero y hombre o mujer transgénero, así como situarse en un género no binario. En unas líneas explicativas, la web de Un Pais En Comú recuerda que cisgénero es aquella persona que se identifica con el género que le fue asignado al nacer; transgénero es la persona que no se identifica con el género que le fue asignado al nacer y por tanto vive en otra identidad de género; y una persona con género no binario es aquella que no se identifica con ninguno de los dos géneros binarios establecidos de forma única. Para tratar esta innovadora propuesta, inédita en un partido político del Estado, aunque sí se da en determinadas organizaciones y movimientos sociales, cuartopoder.es habla con las personas coordinadoras del eje de feminismos y LGTBI de Barcelona En Comú, Laia Rosich y Miquel Missè. Rosich, además, forma parte del grupo impulsor de la confluencia.

Según explica Missè, activista también de otros colectivos como Cultura Trans y Espai Trans y autor de libros sobre estos temas, esta novedosa identificación de género tiene tres objetivos. El primero de ellos es «ser consecuentes con la pluralidad de experiencias y de formas de entender el género que hay en la propia organización». «Hay gente que no se identifica en la dicotomía clásica de hombre o mujer, hay personas trans y otras que no se identifican con esta separación binaria», asegura el este coordinador del área LGTBI y de feminismos de Barcelona En Comú. El segundo objetivo va destinado a que la gente que se inscriba en el nuevo espacio político «no se sienta excluida, teniendo en cuenta la diversidad de género que hay en la sociedad».

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Según comenta a este medio el propio Missè, el tercer objetivo tiene una voluntad pedagógica. «Al tener que inscribirse en este formulario, se preguntarán e investigarán sobre qué es ser cisgénero, transgénero o identificarse con un género no binario», relata este activista e integrante de Barcelona En Comú. «Pensamos que las categorías de sexo tienen muchos matices y queremos que la gente se haga preguntas al respecto. Es una buena oportunidad para que la gente que se inscribe descubra que hay más diversidad de género que la clásica de hombre o mujer», añade, prosiguiendo: «Es más práctico esto que 5.000 charlas, porque las personas que se inscriban se preguntarán qué soy yo, a la gente no le estás hablando de algo que no es propio, se tienen que posicionar, es algo que te atraviesa a ti mismo».

La iniciativa de Un País En Comú va en la línea de las reivindicaciones de los colectivos trans y LGTBI que denuncian que en los trámites burocráticos del Estado hay gente que se ve obligada a definirse como hombre o mujer cuando no se identifican con estas categorías. «Es un debate que está en la sociedad, por desgracia lo vimos hace poco con el autobús de HazteOír, es algo que genera debate y que ahora se está visibilizando más que hay varias maneras de expresarse a nivel de género», valora Rosich, quien reconoce que la decisión de insertar estas categorías en el formulario de inscripción de la web no fue fácil de tomar: «No fue fácil el debate, había gente que opinaba que podía generar rechazo y echar para atrás a algunas personas al inscribirse porque no entendieran muy bien qué significa esto». Sin embargo, para Rosich, merece la pena el haber dado este paso hacia adelante: «No hemos recibido ninguna queja al respecto, pero sí hemos recibido agradecimientos de distintas personas que pueden inscribirse de acuerdo con cómo se siente en relación a su género».

Crear una organización feminista es uno de los pilares sobre los que se está construyendo este nuevo espacio político de las izquierdas catalanas. «No sólo es uno de los ejes principales de la ponencia política que presentó el grupo impulsor, hemos intentado que sea un trabajo transversal en todas las ponencias», relata Rosich. «En el apartado de economía se habla de la economía de los cuidados, en materia de vivienda y política social también de cómo esta afecta a la mujer», explica a este medio la coordinadora de feminismos y LGTBI de Barcelona En Comú, quien asegura que no le gusta la expresión «feminización de la política». «La feminización de la política no nos gusta, porque vuelve a la dicotomía entre lo femenino y masculino, preferimos referirnos a despatriarcalizar la política», describe. Este objetivo de despatriarcalizar la política «es un reto para la organización, es evidente que va mucho más allá de que haya mujeres en política, eso es positivo por las cosas como están, pero los horarios, espacios y dinámicas de la política no siempre son compatibles con cualquier vida y menos si tienes que cuidar de otra persona».

Por el acuerdo al que llegaron los comunes con Podem para que este último partido se insertara en la confluencia, las listas electorales tendrán que contar con un mínimo del 60 por ciento de mujeres. Rosich valora esta iniciativa. «Debemos garantizar la participación de mujeres, al menos al 50 por ciento, pero donde está el reto y el esfuerzo es en esta segunda parte, cómo hacemos los procesos, los movimientos y las políticas», considera. «No se trata sólo de garantizar la cuota, necesaria porque si no las mujeres no están y no existen en política, pero en el fondo de la cuestión está el cómo hacemos lo que hacemos», añade. «En los espacios de poder hay una masculinización, desde el punto de vista más estereotipado, que no nos gusta», concluye Rosich.